La dolorosa lucha de las chiitas libanesas por la custodia de sus hijos

Por Rouba EL HUSSEINI
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Una protesta frente al Consejo Supremo Chiita de Líbano, en Beirut, para demandar a los clérigos el incremento de la edad de custodia de los niños para las mujeres divorciadas, el 18 de marzo de 2017

Cada semana, Rita Choukair espera con ansia las únicas tres horas que puede pasar con su hijo en Líbano, donde los casos de custodia tras un divorcio competen a los tribunales religiosos.

El combate de la joven por la custodia de su hijo es semejante al que libran cientos de musulmanas chiitas de este país, con una sociedad considerada como una de las más liberales del mundo árabe, pero con una legislación conservadora.

Rita tiene 24 años, de los que lleva dos divorciada. Quiere recuperar a cualquier precio a Adam, su hijo único, de cuatro años, para evitarle ?dice? el calvario vivido en carne propia, cuando de niña la privaron de su madre.

El tribunal chiita autoriza a la madre a quedarse con un hijo hasta la edad de dos años y con una hija hasta que cumpla los siete. Se basa en los 'hadiz' (recopilación de los dichos y acciones del profeta Mahoma) y en el Corán que estipulan que el padre debe ocuparse de sus hijos.

"Seguimos la interpretación del Consejo Supremo de Nayaf", ciudad santa de Irak, dirigido por el gran ayatolá Alí Sistani, explicó a la AFP Ali Makki, al frente del tribunal religioso chiita de Líbano.

La misma regla se aplicaba a los sunitas, pero tras una movilización de las mujeres de esta comunidad, las madres lograron en 2011 la custodia de sus hijos hasta la edad de 12 años.

Si no acata la sentencia, la madre puede perder su derecho a una pensión de alimentos o incluso acabar entre rejas.

Rita Choukair cuenta que pudo quedarse con el niño hasta la edad de cuatro años, pero el padre se lo quitó hace unos meses.

Al principio se resignó a ver a su hijo con cuentagotas, pero luego acusó a su marido y a su familia política de violencia contra ella y contra el niño y presentó una demanda ante un tribunal civil por violencia doméstica.

Este tribunal la autorizó a ver a su hijo tres horas cada sábado, en espera del veredicto de otra batalla legal en un tribunal religioso chiita por la custodia del niño.

- '¿Con qué derecho?' -

Como parte de una campaña de apoyo a estas mujeres privadas de sus hijos, Rita Choukair y decenas de madres realizaron una sentada frente a la sede del consejo superior chiita en Beirut.

"La custodia es el derecho de Rita y de cualquier madre" o "A nuestros hijos los privan de nosotras, ¡con qué derecho y en nombre de qué religión!", se lee en las pancartas.

Zeina Brahim, quien dirige la campaña, explica a la AFP que el combate dura desde hace cuatro años, aunque el consejo superior chiita considera "el tema zanjado".

Rita Choukair quiere luchar "hasta el final" pero no se hace ilusiones.

Hace 20 años, su madre, Rima, luchó en vano por obtener la custodia de sus dos hijos. "Conozco el sufrimiento porque fui una hija privada de madre y hoy soy una madre privada de hijo", explica.

Las ONG consideran discriminatorias las leyes religiosas en Líbano, donde las mujeres ni siquiera pueden transmitir la nacionalidad a sus hijos.

- 'Sólo ver a mi hijo' -

Otras manifestantes viven la misma frustración.

Fatima Hamza, una profesora de 32 años, estuvo encarcelada seis días en 2016 por haberse negado a entregar Ali (cuatro años) a su padre. Fue liberada por una ola de solidaridad, pero sigue rechazando dárselo pese a las amenazas de detención.

"Las madres ahora se atreven a oponerse a la justicia, el muro del miedo se ha roto. Se acabaron la opresión y las lágrima", dice.

Darin Salman, de 36 años, pasó hace un año 27 días en la cárcel. Fue liberada tras haber entregado su hijo de seis años a su exmarido, un kuwaití. "El juez incluso rechazó autorizarme a defenderme", declara. "No quiero mis derechos, sólo quiero ver a mi hijo", sentencia.

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