La doble vara de medir de Israel dentro y fuera de casa

Mientras que los territorios palestinos arden literalmente tras más de un mes y medio de enfrentamientos con el Ejército israelí que han dejado casi un centenar de muertos y más de 2.000 heridos en lo que las organizaciones de derechos humanos han calificado como una masacre, Netanyahu saca pecho y presume de los tres grandes éxitos que ha logrado en el último mes y que impulsan la agresiva política interior del país.

El evento más importante ha sido el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, la ciudad santa ha sido motivo de disputa entre israelíes y palestinos durante décadas, pero los hebreos siempre la han reclamado como su capital única e indivisible. Hasta ahora había un consenso internacional para no decantarse por ninguno de los dos bandos en sus aspiraciones, pero la decisión de Trump le ha dado un importantísimo triunfo diplomático al Gobierno israelí.

Ivanka Trump inaugura la embajada en Jerusalén (AP).

La ofensiva del Ejecutivo por legitimar sus derechos sobre la urbe se está viendo en eventos y espectáculos internacionales, en los que Israel está muy presente. El primer ejemplo es el reciente Giro de Italia. Su etapa inaugural se celebró en el estado hebreo, concretamente en Jerusalén y, a pesar de que ni un solo kilómetro de la etapa pasó por la parte Este (tradicionalmente reclamada por los palestinos), lo cierto es que la carga ideológica fue evidente.

El mapa del recorrido mostraba una única ciudad unida y sin divisiones, que lo único que hacía era invisibilizar a los palestinos y blanquear las violaciones israelíes contra los derechos humanos.

La etapa del Giro disputada en Israel (REUTERS).

El segundo ejemplo hay que buscarlo en Lisboa. La victoria de la cantante israelí Netta en el certamen de Eurovisión ha supuesto un balón de oxígeno para Netanyahu. No se trata solo de la promoción y el reconocimiento que se consigue con el triunfo, sino que la próxima edición se celebrará en territorio israelí.

Y por supuesto el máximo representante del estado ya se ha apresurado a asegurar en varias ocasiones que Eurovisión 2019 se va a celebrar en Jerusalén, con el objetivo de que todo el mundo la identifique como la capital única del país, algo que no ven con muy buenos ojos los organizadores.

No son los únicos. El alcalde de Dublín (Irlanda) no se ha mordido la lengua y ha hecho un llamamiento para boicotear el festival si este se celebra en la ciudad santa, mientras que Lisboa no se cierra a volver a ser la sede en caso de que al final haya problemas en hacerlo en Israel. Queda más de un año y parece claro que los esfuerzos diplomáticos israelíes van a seguir intentando legitimar algo que hasta la llegada de Trump a la presidencia parecía imposible.

La cantante israelí Netta, ganadora de Eurovisión (AP).

De lo que no hay duda es de que el mayor éxito de Netanyahu no ha sido ni el triunfo en Eurovisión, ni la etapa del Giro ni la inauguración de la embajada estadounidense, sino que casi un centenar de personas han sido masacradas por su Ejército ante el silencio cómplice de una comunidad internacional que una vez más se vuelve a retratar.

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