La destitución de un insigne catedrático que provocó una revuelta estudiantil y acabó en una dramática matanza

Estamos acostumbrados a que hoy en día se movilice a un gran número de personas, a través de las redes sociales, para que éstas salgan a manifestarse y protestar contra sus respectivos gobiernos o lees injustas (recordados son el movimiento del 15-M o la Primavera Árabe).

Pero esto de convocar y concienciar al pueblo para que salga a protestar y que nos parece tan novedoso (debido al medio a través del cual se difunde) es algo que a lo largo de la Historia se ha realizado en innumerables ocasiones.

Una de ellas tuvo lugar hace un siglo y medio, concretamente el 10 de abril 1865, cuando un numerosísimo número de estudiantes y profesores universitarios fueron congregados en la madrileña Puerta del Sol para protestar contra la destitución como catedrático del insigne Emilio Castelar (quien ocho años después acabaría presidiendo el gobierno durante la Primera República).

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El motivo de tal cese fue a causa de dos artículos escritos por el propio Castelar que fueron publicados, el 21 y 22 de septiembre de 1864, en el diario (de su propiedad)  ‘La Democracia’ y donde evidenciaba una feroz crítica hacia la reina Isabel II por un asunto en el que el Estado (ante la crisis económica que atravesaba el erario público) había decidido poner a la venta el ‘Patrimonio Real’, reservándose la soberana, para si misma, una cuarta parte de dicho patrimonio.

Así como parte de la clase política española (afín a la monarquía) aplaudieron el gesto de la reina de ceder el 75% de su patrimonio, una inmensa mayoría de la ciudadanía, entre los que se encontraban intelectuales y políticos, lo vieron al revés. Esas pertenencias no eran exclusivas de la Casa Real, sino de todos los españoles y lo que estaba haciendo Isabel II con esa decisión era quedarse con un 25% de bienes que era de la nación y que debía ayudar a superar el déficit financiero del Estado.

El primer artículo sobre el tema publicado por Castelar el 21 de septiembre llevaba por título ‘¿De quién es el Patrimonio Real?’, publicando otro al día siguiente titulado ‘El rasgo’, ya que este término es el que utilizaron los afines a la monarquía para alabar a la reina y que una de sus muchas acepciones quiere decir ‘Acción noble y digna de alabanza’.

Emilio Castelar, al igual que muchos otros, no veía en la acción de la reina un acto noble y digno de alabanza, todo lo contrario, el aprovechamiento y enriquecimiento desde esa institución del Patrimonio Nacional.

Los mencionados artículos fueron censurados por el gobierno presidido por Ramón María Narváez, prohibiéndose la distribución de los ejemplares en los que se habían publicado. Y como suele suceder en estos casos… cuando se prohíbe algo se consigue el efecto contrario, así que fueron distribuidos clandestinamente en pasquines.

Durante los siguientes meses la indignación popular por el asunto de la apropiación de la reina de una cuarta parte del Patrimonio Real fue en aumento, pero sobre todo estalló cuando el 3 de marzo de 1865 se presentó el proyecto de ley en el Parlamento con intención de ser aprobado (con mayoría afín a la monarquía).

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El ambiente estuvo muy caldeado en los siguientes días, hasta al punto que desde el Ministerio de Fomento, el titular de la cartera (Antonio Alcalá Galiano) ordenó al rector de la Universidad Central de Madrid (Juan Manuel Montalbán) depusiera de su cátedra a Emilio Castelar.

Ante la insubordinación de Montalbán, quien desoyó la orden del ministro, éste fue destituido de su cargo al igual que Castelar de su cátedra el 8 de abril (y contra quien se emitió una orden de detención al día siguiente). Esto llevó a que se convocara a un acto de protesta popular (conocido como ‘serenata’) y que fue prohibido por el Ministerio de Gobernación.

Los ánimos se fueron encendiendo, provocando que la tarde del 10 de abril se concentrara un gran número de estudiantes, profesores y ciudadanos en general, en la céntrica Puerta del Sol. Desde el gobierno se quiso disolver la manifestación enviando a una numerosa dotación de la Guardia Civil así como a un par de unidades del ejército (una de Infantería y otra de Caballería).

Estos usaron con contundencia la violencia contra quienes acudieron a la protesta (y a todo aquel que pasaba por allí). Las consecuencias fueron fatales, produciéndose una auténtica escabechina en la que resultaron heridas varias docenas de manifestantes y cerca de una veintena de fallecidos, siendo conocidos este trágico suceso como ‘la matanza de la noche de San Daniel’ (debido a que tal día se celebraba esa onomástica).

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Al día siguiente la práctica totalidad de la prensa nacional publicaron editoriales de repulsa a aquellos actos, pero desde el gobierno se censuró publicarlo (algunos diarios salieron a la calle con la primera página en blanco como muestra de protesta ante la censura).

Las consecuencias políticas por tal matanza no tardaron en llegar y el gobierno acabó siendo destituido por la reina Isabel II.

Como dato anecdótico, cabe destacar que durante el consejo de Ministros celebrado el día siguiente de la matanza (11 de abril) debido a la tensión con la que se celebró dicha reunión, Antonio Alcalá Galiano, el ministro que ordenó la destitución del rector Juan Manuel Montalbán e hizo perder la cátedra a Emilio Castelar, sufrió un derrame cerebral falleciendo allí mismo.

Fuente de la imagen: acuaformacion.es

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