La desaparición de un solo insecto polinizador altera todo un ecosistema

La desaparición de polinizadores tiene consecuencias en el ecosistema en su conjunto

La primera vez que se utilizó el término de colapso de colonias de abejas, conocido también por las siglas CCD (Colonial Collapse Disorder), fue en el año 2006 a partir de un estudio realizado por la Universidad estatal de Pensilvania alertando de una desconcertante mortandad de abejas en ese estado. El estudio fue publicado unos meses después, en abril de 2007, y desde entonces se han registrado descensos en las poblaciones de abejas en docenas de países. Francia, Italia, Portugal, Holanda, España… los informes se empezaron a acumular y en algunas regiones, como en Irlanda del Norte, se han llegado a alcanzar tasas de mortandad superiores al 50%.

Por supuesto las abejas son las protagonistas más conocidas de este inquietante descenso de población, sin embargo, no son los únicos insectos polinizadores, existen muchos otros y también están desapareciendo a un ritmo preocupante. Abejorros, mariquitas, mariposas, escarabajos… todos representan vectores de polinización necesarios para la fertilización de multitud de especies vegetales.

Esta semana ha aparecido un estudio, publicado en Biology Letters of the Royal Academy, que se centra precisamente en el trabajo polinizador de una clase de abejorro y nos ofrece resultados realmente novedosos.

Se trata de un trabajo experimental que afirma que la ausencia de una sola especie de abejorro dominante en un hábitat concreto inicia una reacción en cadena capaz de alterar los patrones de alimentación y polinización del resto de insectos, afectando la estructura entera del ecosistema.

La ausencia de una sola especie polinizadora  inicia una reacción en cadena afectando al resto de insectos polinizadores

Berry Brosi, biólogo de la Universidad de Emory en Atlanta y autor principal de la publicación, explica en Science Daily que si se elimina una especie concreta de abejorro especializada en polinizar una especie de girasol alpino, otros insectos, incluyendo otras especies diferentes de abejorros, ocuparán su lugar y acudirán a esas flores que ahora se han quedado libres y llenas de néctar.

Es aquí cuando comienza el cambio en la dinámica de ese hábitat. Al quedar libre esa fuente de rico néctar, el resto de insectos polinizadores irán a por él, dejando de lado las otras plantas en las que solían alimentarse. Los experimentos mostraron que la eliminación de una especie de abejorro dominante desembocó en menos especies de plantas visitadas en promedio, plantas y cultivos que necesitan de polinizadores para poder reproducirse.

Los experimentos se han realizado en el Rocky Mountain Biological Laboratory en Colorado, en unas instalaciones situadas a casi 3.000 metros de altura. Se trata de unas praderas subalpinas que se encuentran a demasiada altura para las abejas por lo que están llenas de abejorros y otros tipos de polinizadores. Un lugar perfecto para realizar el experimento.

En este entorno, los investigadores utilizaron diferentes parcelas de flores silvestres, cada una con 20 metros cuadrados, evaluadas en dos momentos: Al inicio del experimento, con abejorros, y más tarde, después de retirar los abejorros de una especie concreta, capturándolos mediante redes. Al finalizar el experimento, los investigadores liberaron ilesos a los abejorros nuevamente en su hábitat natural.

Los investigadores realizaron el experimento en parcelas de flores silvestres en Colorado

Brosi explica que el estudio demuestra que la eliminación de una sola especie de abejorro perturba la fidelidad floral o especialización del resto de insectos polinizadores, lo que deja a muchas plantas abandonadas y con menos probabilidades de reproducción.

Tras analizar las interacciones de las parcelas en las que habían retirado los abejorros, los investigadores descubrieron que este pequeño cambio en el hábitat había afectado a más de 30 especies de polinizadores diferentes y sus interacciones con 43 especies de plantas.

El biólogo finaliza diciendo que la estructura de estas redes es muy dinámica y, “cuando una especie polinizadora se pierde, se producen cambios tanto cuantitativos como cualitativos. En un futuro, y utilizando modelos simulados, tendremos que incorporar procesos ecológicos, como la competición que puede surgir entre polinizadores, y determinar qué polinizadores interactúan predominantemente con cada planta”.

Referencias científicas y más información:

Berry J. Brosi, Kyle Niezgoda, Heather M. Briggs “Experimental species removals impact the architecture of pollination networks” Biology Letters of the Royal Academy 21 June 2017.DOI: 10.1098/rsbl.2017.0243

Emory Health Sciences “Pollinator extinctions alter structure of ecological networks” June 21, 2017 | Science Daily

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