La crisis de vivienda en Arabia Saudita pone a prueba las reformas del reino

Por Anuj CHOPRA
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Valla publicitaria con un anuncio del plan de un proyecto de construcción en Riad, en Arabia Saudita, el 13 de abril de 2019

Arabia Saudita está construyendo una magalópolis futurista equipada de robots que hablan y taxis que vuelan, pero para cientos de miles de personas poseer simplemente una vivienda es todavía un objetivo casi inaccesible.

La vivienda es un indicador potencial del descontento público en un país donde las casas a precios asequibles están fuera del alcance de muchos.

Se trata de un gran desafío para el príncipe heredero Mohammed bin Salmán, que busca reformar una economía demasiado dependiente del petróleo.

Durante décadas, el reino, que no aplicaba impuestos, acordó préstamos inmobiliarios sin intereses.

Pero con el fin del Estado providencia, ahora fomenta los préstamos hipotecarios dentro de un cambio de política susceptible de desfavorecer a la clase media.

Abdalá, de 39 años, universitario, padre de tres hijos e inquilino de un apartamento en Riad, sueña con construir su propia casa a las afueras de la capital.

Después de haber esperado diez años para obtener un préstamo sin intereses del Fondo de Desarrollo Inmobiliario, vinculado al ministerio de Vivienda, declara que se le orientó hacia un banco comercial para pedir 119.000 dólares, y otro de 93.000 dólares para un terreno.

El Fondo toma a su cargo el reembolso de una cuarta parte de la hipoteca, pero así y todo la obra se detuvo en mayo cuando se quedó sin dinero.

Los pagos devoran alrededor de la mitad de su salario mensual de 5.300 dólares debido al encarecimiento de la vida.

"El sistema [de prestamos hipotecarios] destruye la clase media, nos asfixia", asegura a la AFP delante de su casa medio terminada.

- "Doble tensión" -

Ciudadanos de clase media afirman que tienen dificultades para devolver sus créditos desde que se redujeron las subvenciones gubernamentales para agua, electricidad, gasolina, y la imposición de un IVA del 5%.

Majid, un funcionario de 41 años, estima que jamás podrá rembolsar un préstamo con intereses, con su salario de 3.950 dólares, ligeramente superior a la media nacional.

Forma parte de las 500.000 personas inscritas en la lista de espera del Fondo para créditos sin intereses, según las estadísticas oficiales. Una decisión final sobre sus casos será publicada en 2020.

Para salir de esta "crisis de la vivienda", hay que "estimular la financiación del sector privado y reducir la dependencia tradicional de estas subvenciones", declara a la AFP el experto saudita Najah al Otaibi.

En 2019, el déficit presupuestario de Arabia Saudita alcanzará 35.000 millones de dólares, el 4,2% del PIB.

"Hay una doble tensión: primero, hay que facilitar viviendas abordables a los jóvenes que sufren un coste más elevado de la vida, subvenciones reducidas" y el desempleo, explica a la AFP Karen Young de la American Enterprise Institute. "Segundo, hay que [...] multiplicar los productos de crédito y esperar estimular un aumento del consumo".

El gobierno asegura que busca establecer una asociación con el sector privado para construir alrededor de 1,5 millones de viviendas accesibles en el futuro.

- "Furioso" -

Acceder a una propiedad es una de las piedras angulares del programa de reformas "Vision 2030" del príncipe heredero.

Alrededor del 50% de los 20,7 millones de sauditas eran propietarios de su vivienda en 2017. En 2030 debería ser un 70%, según las ambiciones de este proyecto.

El ministro de Vivienda, que lanzó varios programas para atenuar la crisis, pretende aumentar el total de los prestamos a 133.000 millones dólares para 2020, frente a 77.000 millones en 2017.

Pero algunos sauditas están descontentos con grandes proyectos como NEOM, una megalópolis de 500.000 millones de dólares en el noroeste del país.

En 2011, el difunto rey Abdalá asignó 250.000 millones de riales al ministerio, una medida destinada a apaciguar el descontento social en medio de las manifestaciones de la Primavera Árabe que sacudían la región.

"¿Pero a dónde fueron los 250.000 millones de riales?", se preguntan ahora los sauditas en las redes sociales.

Majid, que espera aún su préstamo del Fondo, solo puede alquilar una pequeña vivienda.

"Cuando mi hija de ocho años tiene que cambiarse delante de sus hermanos, siento vergüenza de no tener una casa más grande. Me pone furioso", se indigna.