La crisis humanitaria se agrava en Mosul y hace huir a miles de personas

Por Jean-Marc Mojon and Ahmad Mousa
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Un desplazado iraquí, que huyó de los combates en Mosul entre las fuerzas gubernamentales y el grupo Estado Islámico, se agarra de una valla en el campo de refugiados de Hammam al-Alil el 5 de abril de 2017

La batalla en el oeste de Mosul ha forzado a abandonar sus casas a unas 15.000 personas por día, agravando la crisis humanitaria en medio de muy duras condiciones para los desplazados.

En el campo de Hammam al Alil, destinado a los desplazados en el sur de Mosul, centenares de civiles llegan durante todo el día a bordo de autobuses, y descienden de ellos con la mirada perdida, escoltados por las fuerzas de seguridad.

Desde este campo los refugiados son distribuidos en taxis y otros autobuses, para ser llevados a otros campamentos o ser alojados por familiares en la "liberada" parte este de Mosul y sus alrededores.

Pero muchos de ellos, generalmente los más necesitados, permanecen en este campo y son alojados en tiendas, que a veces albergan hasta a tres o cuatro familias, en un reducido espacio de 10 metros de largo por cuatro de ancho.

"Hay cuatro familias en esta tienda, unas 30 personas están durmiendo en su interior" afirma Marwan Nayef, un joven de 25 años procedente de Mosul occidental, rodeado de una docena de chiquillos.

"A veces no son lo suficientemente grandes, y los hombres suelen ir a dormir a la tienda de un amigo. De hecho, yo estoy durmiendo en la de mi hermano", cuenta.

Un poco más lejos, en este campo que acoge en total a unas 30.000 personas, Shahra Hazem lleva en brazos a su hijo, hidrocefálico, de 16 meses.

"Mi hijo necesita ser operado, hay agua en su cerebro, pero aquí no puede ser tratado. Quise llevarlo a otro campo, pero no nos dejaron entrar" dice la mujer.

Según Naciones Unidas, al menos 400.000 personas han sido desplazadas desde que el ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron el pasado 17 de octubre su gran ofensiva para recuperar Mosul, tomada por el Estado Islámico (EI) en 2014 y que se convirtió en el feudo en Irak del grupo yihadista.

- Civiles cada vez más expuestos -

La mayoría de los que tuvieron que dejar sus casas lo hicieron durante la más reciente fase de esta ofensiva, que se inició el 19 de febrero para recuperar la parte occidental de Mosul aún en manos del EI.

En el campo de Hammam al Alil se forman grandes colas de civiles que esperan recibir su ración ante una tienda dedicada a la distribución de comida. Entre ellos hay numerosos niños descalzos, que devoran, sentados, su alimento.

Algunos van a buscar comida fuera del campo, otros lo hacen en un pequeño e informal mercadillo abierto del otro lado de la valla que rodea el lugar.

Una mujer que huyó de Mosul, cuenta cómo sobrevivió a un bombardeo que destruyó su casa.

"Dáesh (acrónimo árabe del EI) colocó una ametralladora justo enfrente de nuestra puerta, de manera que las fuerzas de seguridad replicaron (...) Felizmente, estábamos todos en el piso bajo", relata la mujer.

"Algunos de nuestros vecinos intentaron huir ayer, pero las fuerzas de seguridad dispararon contra ellos pensando que eran de Dáesh. Eso es algo que ocurre a menudo" agrega la mujer.

Muchos de los residentes del este de Mosul, ya reconquistado, permanecieron en sus casas durante la primera fase de la ofensiva. Pero esta vez la resistencia de los yihadistas en la parte occidental y en la ciudad vieja es feroz, por lo que los civiles están más expuestos que nunca en esta batalla. Según la ONU, unos 400.000 personas seguirían aún atrapadas en la parte antigua de Mosul.

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