La ciencia lo demuestra: el fútbol es cada vez más aburrido

La ciencia lo demuestra: el fútbol es cada vez más aburrido

“El fútbol moderno es cada vez más aburrido”, “En el fútbol ya no hay épica”… todas estas frases, que se escuchan a menudo, suenan a batallita de gente mayor. Pero un estudio científico demuestra que es cierto: el fútbol cada vez es más predecible, y por tanto, más aburrido.

Antes de meternos en profundidad, decir que yo no soy aficionado al fútbol. Conozco las reglas del deporte y la terminología, y estoy más o menos al tanto de los resultados de las principales ligas, pero ni soy seguidor de ningún equipo, ni pretendo ser un experto. Sí entiendo la parte científica – de modelización matemática, realmente – del estudio, y en eso me voy a centrar.

Vamos con ello, pues. ¿Qué han hecho los investigadores en concreto? Pues lo que suelen hacer los científicos: han construido un modelo matemático que pretende predecir los resultados futuros, y han comprobado cuánto se equivoca su “bola de cristal”.

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Los datos con los que construir el modelo son públicos y de fácil acceso: los resultados de distintos partidos de fútbol. Estos resultados recogen distintas competiciones, distintos países y cubren un periodo de 26 años.

Y construyen su bola de cristal poco a poco, empezando por modelos muy simples que solo consideran victorias y derrotas – es decir, ignoran por completo la diferencia de goles y los empates – para ir poco a poco complicando el modelo hasta llegar a una ecuación compleja que permite predecir resultados.

Vale, suena muy bien. Pero el fútbol no es una ciencia, ni exacta ni inexacta, ¿no? Así que esas ecuaciones, ¿realmente valen para algo?

En primer lugar, predicen los resultados de una manera notable. Que cuando decimos notable en ciencias, implica una serie de cuestiones estadísticas y matemáticas… que no nos vamos a entretener. Sí, predice los resultados y muy bien, con muy poco errores.

De hecho, los autores han ido un paso más allá y han comparado las predicciones de sus modelos con los de las casas de apuestas – no nos engañemos, estas empresas tienen sus propios análisis y modelos estadísticos. Y cuadran, entre ellas y con los resultados reales de los partidos.

Claro, que cualquier artículo científico que se precie debe dar una serie de razones para que sus datos funcionen. Y este no es menos.

Lo que ocurre es que las razones son de sobra conocidas por los aficionados al deporte rey – incluso los que no lo somos, las conocemos. La primera que se nos viene a la mente es el dinero: cuanto más dinero tiene un equipo, más probable es que gane… porque tiene dinero para fichar a los mejores jugadores.

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Pero existen otros factores tal vez no tan obvios. Uno es la diferencia entre ser el equipo local o visitante. Lo que muestra el modelo es que cada vez este factor es menos importante. Antaño el equipo local tenía una ventaja clara, como demuestra el número de victorias locales frente a visitantes, independientemente del equipo.

Cada vez afecta menos este factor. Y por dos buenas razones: los desplazamientos y la homogeneización. Desplazarse al territorio rival es cada día más barato y se realiza en mejores condiciones, y esto sirve tanto para los jugadores como para los hinchas de los equipos. Y la diferencia entre los campos – en cuanto al estado del terreno, calidad de los vestuarios y factores similares – es menor. Sigue existiendo, pero cada vez juega un papel menor.

Entonces, ¿qué nos queda? ¿El fútbol se irá haciendo cada vez más predecible y aburrido hasta que no quede nada? Dejando al margen factores emocionales – a un aficionado al fútbol no va a dejar de llenarle ver un partido – los modelos dejan ver ciertas fluctuaciones. Es decir, ni siempre son tan buenos a la hora de predecir, ni todas las ligas son iguales en ese sentido. Pero desde luego, refuerza a quienes defienden que el fútbol ya no es lo que era.

Me enteré leyendo aquí.