La caricatura de prensa en Marruecos, entre la censura y autocensura

Por Hamza MEKOUAR
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El periodista franco-marroquí Ali Lamrabet, condenado a cuatro años de prisión por "ultraje a la persona del rey", en una rueda de prensa en París, el 13 de enero de 2004

Los caricaturistas marroquíes, considerados "incontrolables", deben sortear líneas rojas para ser publicados. Algunos se autocensuran y dibujan dentro del marco impuesto, pero los más irreverentes acuden a las redes sociales para eludir las prohibiciones.

"La censura es algo intrínseco a nuestra profesión", admite Rik (su verdadero nombre es Tarik Bouidar), cuyos dibujos ilustran cada día el diario marroquí l'Economiste.

Junto a un puñado de caricaturistas de su país, Rik participa en una exposición, en el Instituto francés de Rabat, dedicada al dibujo de prensa en Marruecos.

Está apadrinada por el célebre dibujante francés Plantu, también fundador de la asociación Cartooning for peace, que reúne a caricaturistas de todo el mundo.

"Me gustan los dibujos audaces", dice Plantu, que desde hace 45 años publica sus caricaturas en primera página del diario francés Le Monde. "Es necesario traspasar las líneas rojas", añade durante un debate con sus colegas marroquíes.

Para estos, sortear esas líneas es difícil: "Conocemos las prohibiciones en este país. Con el tiempo y la experiencia, sabemos lo que puede ser aceptado y lo que no", explica Rik.

Según todos los caricaturistas consultados por la AFP, la líneas rojas en Marruecos son la monarquía, la religión y la integridad territorial, en cuanto a la delicada cuestión del Sahara occidental. Traspasar estas líneas puede costar cárcel, fuertes multas o prohibiciones.

Fue el caso, en junio de 2003, del periodista satírico Ali Lamrabet, director de los semanarios Demain magazine y Doumane (prohibidos desde entonces), que fue condenado a cuatro años de prisión por "ultraje a la persona del rey", tras haber publicado varias caricaturas.

Lamrabet fue liberado seis meses más tarde, gracias a un indulto real, pero se le prohibió dos años después ejercer su profesión en Marruecos durante diez años, tras un juicio por difamación en otro caso, vinculado esta vez al Sahara occidental.

El dibujo incriminado fue realizado por Khalid Gueddar, dibujante de un humor ácido, que también tuvo problemas anteriormente con las autoridades.

Gueddar fue el primero en atreverse a caricaturizar al rey Mohamed VI. En 2010, este dibujante fue condenado a tres años de prisión, con suspensión de pena, por un dibujo en el que se aludía al matrimonio de un primo del rey con una ciudadana alemana.

- "Declive" -

Khalid Gueddar afirma haber visto "soplar un viento de libertad" sobre la prensa marroquí en los años 2000, para asistir luego a su "declive".

"No se puede hablar de dibujo de prensa sin hablar de prensa en general. Si tuviéramos una prensa valiente, audaz, el dibujo de prensa estaría en mejor situación. Pero la prensa marroquí está en coma", afirma este antiguo colaborador del semanario satírico francés Charlie Hebdo.

"La censura por parte del Estado ha dejado paso a la autocensura en el seno de las redacciones (...)", asegura el caricaturista Curzio, seudónimo que alude al escritor italiano Curzio Malaparte.

"Los dibujos más atrevidos no pueden ser publicados y acaban en las redes sociales. ¿Por qué la prensa ya no se atreve? Lo ignoro", dice Curzio, cuyos dibujos raramente son publicados por los diarios, pero sí en internet.

Curzio, caricaturista irreverente de marcado humor negro, rehúsa revelar su identidad. Le encanta ironizar y reírse de los integristas religiosos.

Así ocurrió al día siguiente de los ataques en París contra Charlie Hebdo, al publicar en el portal de internet francés Mediapart un dibujo en el que se veía a un integrista con este semanario al revés, diciendo: "No comprendo nada ¡pero igual hay que matarlos!".

Pese a las dificultades, los caricaturistas marroquíes, siguen esgrimiendo lápices y humor "para despertar conciencias", según Curzio, y porque se sienten "guardianes de la libertad de prensa", estima su colega Khalid Gueddar.

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