La cantimplora en la que un preso nazi dejó testimonio de su vida

Elodie Martin es una francesa de Lyon que hace más de una década se instaló en Cataluña, donde vive y trabaja. Hace ocho años, según recoge La Vanguardia, en su visita semanal al mercado en el que encontraba los muebles que después restauraba en su taller tropezó con una cantimplora de metal llena de inscripciones que llamaron su atención. La compró e intentó descifrar lo que en ella se contaba, pero no hubo suerte. Hace poco volvió a probar descubriendo que la historia que escondía era asombrosa.

Como si de una columna de Trajano en versión metálica se tratase, esta cantimplora con décadas de historia a sus espaldas escondía la biografía de un preso nazi serbio al que Martin, con la ayuda de su amiga Leila, ha logrado identificar.

Todo comenzó cuando hace ocho años, paseando por el mercado de Els Encants de Barcelona, vio este recipiente entre otros muchos objetos. “Iba a comprar muebles y objetos vintage”, pero acabó llevándose este a casa, ha reconocido a La Vanguardia. Las inscripciones que contenía llamaron su atención.

Con ella en las manos intentó descifrar lo que allí ponía, pero le resultó imposible y acabó por rendirse olvidando durante ocho años que la había comprado. Hasta que hace poco, haciendo limpieza, esta apareció de nuevo en su vida y, cosas del destino, esta vez hubo más suerte. Resultó que una amiga suya, de madre serbia, reconoció que lo que fuese que allí estaba escrito su autor lo había hecho usando el alfabeto cirílico.

Con esta pista y la ayuda de Leila, esta restauradora se animó a volver a intentar descifrar el mensaje. Aunque nunca pensó que llegaría tan lejos como lo ha hecho. Sabiendo que el idioma era el serbio, todo fue más sencillo y hasta rápido.

Así averiguaron datos como el lugar y fecha de nacimiento de su propietario, un soldado serbio llamado Tchedomir Rosic, y la fecha y lugar donde había sido arrestado por los nazis. Badovinci en 1914 y Sarajevo en 1941, respectivamente. También supieron que el hombre fue enviado al campo de presos de Stalag VIII-C, situado en Zagan en territorio polaco en la actualidad.

Sabían a quién pertenecía y parte de su recorrido vital, pero estas dos amigas querían conocer más del propietario de la cantimplora y siguieron indagando. Tenían algunos hilos de los que tirar con esos datos y empezaron con el nombre de la población del nacimiento de Rosic. Localizaron una página de Facebook sobre este pueblo y allí que fueron a contar todo lo que sabían sobre este soldado en busca de ayuda.

Cuenta La Vanguardia que el administrador se interesó por la historia y se sumó a la búsqueda de familiares de Rosic con la participación de un historiador serbio, Radomir Popović, que les ayudó a saber más de la vida del soldado. Gracias a ellos supieron que sobrevivió al campo y se casó con Mileva, con la que tuvo una hija y dos hijos. Los dos varones murieron, pero Dragica llegó a casarse y tener dos hijos.

Su investigación continuó hasta llegar a hablar con una profesora de Oxford que es hija de una sobrina del propietario de la cantimplora y que les contó que su tío-abuelo era una gran persona que se hizo cargo de su sobrina cuando los padres de esta fallecieron. También les contó que Tchedomir Rosic murió en 1974.

Además de con ella, Elodie y Leila han localizado también a uno de los nietos del soldado, Dragan, de 50 años. Ahora que ya saben toda la historia del soldado serbio que fue apresado por los nazis y se molestó en grabar su historia en una cantimplora de metal, han decidido que lo siguiente será donarla al museo del pueblo que le vio nacer para que siga contando su historia a más gente.

La cantimplora comprada en un mercadillo de Barcelona contaba la historia de soldado serbio apresado por los nazis. (Foto: Cezary Kowalski/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)