La beca Erasmus, responsable directa del nacimiento de un millón de bebés

WTB

Las becas Erasmus, esas ayudas para que estudiantes y profesores puedan matricularse en universidades de toda Europa, ademas de servir para mejorar el currículum y para aprender idiomas, son un auténtico Cúpido: han unido a más parejas y han hecho más por la reproducción humana que los discos de Barry White.

Así lo asegura un estudio encargado por la Comisión Europea en el que se dice que casi un 25% de los estudiantes Erasmus han conocido al amor de su vida mientras estaban becados. Y no solo eso: esos nuevos tortolitos han tenido un millón de criaturas.

El trabajo, titulado El impacto de Erasmus, contiene las conclusiones de un estudio realizado a 88.000 jóvenes. Una de ellas es que los Erasmus aman a la gente de otras nacionalidades. Al menos un tercio de los entrevistados sale con alguien de otro país, frente al 13% que lo hace sin haber estudiado fuera en ningún momento de su vida.

Pero además de las implicaciones románticas, el estudio también resalta que el 40% de los Erasmus no solo estudia en otro país, sino que también termina trabajando en el extranjero. Además, en el trabajo también se asegura que el 64% de las grandes empresas valoran de manera muy positiva que sus empleados hayan estudiado fuera de su país de origen.

“Las becas Erasmus solo provocan cosas positivas, como el millón de niños y la proyección laboral internacional de los estudiantes que las disfrutan”, aseguró la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde Hansen, al presentar el trabajo.

Parece que esta es la primera vez que se conocen datos sobre el impacto amores de las becas Erasmus, pero no es la primera vez que se habla de su potencial amoroso. El escritor italiano Umberto Eco -autor de la novela ‘El nombre de la rosa’- aseguró en 2011 al diario italiano La Stampa que se trataban de toda una ‘revolución sexual’: “un joven catalán puede enamorarse de una belga flamenca y tener hijos, y al hacerlo, se convertirán automáticamente en verdaderos europeos. La idea de las becas Erasmus debe ser exportada a otras profesiones para que todo el mundo las disfrute, como taxistas, fontaneros y otros trabajadores. Todos debemos pasar alguna época en otro país de la Unión, es algo que fomenta la integración europea”.




















Maguelone Bastide, una estudiante francesa Erasmus;, posa en la ciudad griega de Tesalónica el 21 de marzo de 2012