La aracnofobia no se aprende, es innata

José de Toledo
La araña trampera. EFE
La araña trampera. EFE

En los países industrializados hay un buen número de personas que tienen aracnofobia. No que le den un poco de miedo – o asquito – las arañas, si no una ansiedad que les impide llevar una vida normal. Y no es que nos encontremos con ellas muy a menudo. Lo mismo se puede decir del miedo a las serpientes – ofidiofobia, se llama – que las encontramos incluso menos.

La pregunta que nos podemos hacer es ¿es este miedo innato, o lo aprendemos? Hasta ahora no había una respuesta concreta. En un artículo reciente se dan datos que parecen demostrar que nadie tiene que enseñarnos a temer a las arañas.

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Que es un miedo muy natural. En el sentido de “biológico”, es decir, con valor evolutivo. Porque a fin de cuentas, una araña es un animal venenoso, cuya picadura puede llegar a ser mortal. Así que más vale mantenerse alejado. Con las serpientes es la misma idea… salvo que una serpiente, además, puede comerte.

Pero también un cuchillo o un enchufe pueden matarte, y que le digan a cualquier padre que los niños saben mantenerse alejados. Claro, que la diferencia es que, en términos evolutivos, los cuchillos son nuevos. Con las arañas hemos convivido durante 40-60 millones de años, cuando aún éramos primates.

Todo esto puede tener más o menos sentido, pero sin pruebas no son más que hipótesis. Y hasta ahora las pruebas se hacían con niños de cierta edad, o incluso con adultos. De esta manera no puedes saber seguro si es innato o aprendido.

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En el estudio del que sale el artículo que comentábamos antes se han centrado en bebés. En infantes de seis meses de edad, con un desarrollo que no les permite mostrar comportamientos aprendidos. Y los resultados son claros: cuando se les muestra una imagen de una araña o una serpiente, muestran una reacción de estrés.

En concreto una dilatación de la pupila, que en condiciones de luz constante es una muestra de respuesta del sistema adrenérgico, el responsable del estrés. Vaya, que al presentarle una fotografía de una araña o serpiente los bebés sentían ansiedad. Y lo más importante, no lo mostraban frente a otros estímulos también peligrosos como rinocerontes u osos.

Claro, que esta respuesta de estrés no significa una fobia. La fobia sí es aprendida, lo que es innato es el miedo – estrés a nivel fisiológico – que se muestra frente a una simple imagen. Para que se desarrolle una fobia debe darse un refuerzo de esta ansiedad, que suele venir por parte de los padres.