La antigua costumbre de dejar mensajes en estatuas para criticar al poder y que aún perdura en Roma

Tras la caída del Imperio Romano en Occidente, y la llegada al poder y a las principales instituciones políticas por parte de la Iglesia Católica, fue creado en el siglo VIII los Estados Pontificios que, a lo largo de algo más de un milenio, tuvieron el control de la mayor parte de la Península Itálica y de un gran número de naciones europeas.

Los sucesivos papas, a lo largo de todo ese tiempo, no solo ejercían como cabeza de la Iglesia sino que entre sus funciones estuvo el erigirse y comportarse como monarcas, asumiendo el cargo de papa-rey e incluso comandando los ejércitos.

La costumbre de dejar mensajes en estatuas en Roma, para criticar al poder, se inició en el siglo XVI y aún perdura (imágenes vía Wikimedia commons)

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Según como fueron avanzando los siglos el poder papal era cada vez mayor y la represión política sobre la ciudadanía era prácticamente asfixiante (sobre todo durante toda la Edad Media). Hacia finales del siglo XV, con la llegada de un nuevo periodo social y cultural conocido como ‘Renacimiento’ los pontífices centraron gran parte de la atención en aspectos artísticos y culturales, tal y como estaba ocurriendo en los territorios del Gran Ducado de Toscana con los artistas florentinos.

Pero la insatisfacción de los ciudadanos romanos había ido en aumento generación tras generación. Los herederos del que había sido el mayor imperio de todos los tiempos veían como Roma había pasado de ser el centro político del planeta a conformarse con un papel muy secundario, por culpa de las desacertadas decisiones que habían ido tomando un papa tras otro en los últimos siglos.

Por tal motivo, a principios del XVI, nació una nueva costumbre entre los insatisfechos ciudadanos de Roma que consistió en declarar pública, aunque anónimamente, sus quejas hacia los jerarcas y gobernantes de turno.

Lo hicieron de una forma original, escribiendo relatos o poemas satíricos en los que exponían sus críticas y quejas que después eran colocadas en algún lugar público y de gran tránsito, para que así fuesen leídas por el mayor número de personas.

Esos lugares eran diferentes estatuas o fuentes que estaban repartidas en distintos puntos de la capital romana y llegando a conocerse éstas como las ‘Statue parlanti di Roma’ (Estatuas parlantes de Roma), debido a que, a través de las mismas, los ciudadanos hablaban y daban a conocer sus críticas.

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A día de hoy, que se sepa, media docena eran las estatuas o fuentes parlantes en las que se dejaban los escritos anónimos que podían ser leídos por cualquier transeúnte que por allí pasara. Posiblemente la más famosa de todas las ‘statue parlanti’ de Roma fue la estatua de ‘Pasquino’, la cual databa del siglo III a.C., y en la que empezaron a aparecer escritos críticos con pontífices y cardenales.

Se escogió esta estatua ya que, a pesar de su antigüedad, había sido encontrada en el año 1501 y colocada en una pequeña plaza. Al estar algo deteriorada no se podía saber si pertenecía a algún personajes del pasado pagano de Roma o representaba a alguno de los primeros mártires cristianos, por lo que la jerarquía pontifica no se atrevió a retirarla a pesar de convertirse en uno de los puntos conflictivos de la ciudad al dejar allí un buen número de ciudadanos sus críticas hacia la institución.

Con el paso de tiempo se ha sabido que la estatua de Pasquino en realidad representaba a Menelao, rey de Esparta y famosos por ser uno de los personajes de la Ilíada y esposo de Helena de Troya.

Otras estatuas parlantes en las que se dejaban los mensajes son la ‘fontana del Babuino’, ‘fontana del Facchino’, ‘Marforio’, ‘Abate Luigi’ y la dedicada a la ‘Madama Lucrezia’, esta última se encontraba inicialmente en Nápoles y con posterioridad se trasladó a Roma.

Ubicación de las “Statue parlanti di Roma” (imagen vía statueparlantiroma.it)

Con el paso del tiempo a muchas de ellas se les ha cambiado de ubicación, pero, a día de hoy, todavía son muchos los ciudadanos romanos que, insatisfechos con sus gobernantes, dejan sus escritos críticos contra éstos junto a alguna de esas ‘Statue parlanti di Roma’.

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons / statueparlantiroma.it

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