La alcaldesa discípula de Salvini que ha dejado a 76 alumnos inmingrantes sin clase

En un pueblo del norte de Italia, en Monfalcone, hay más de 70 alumnos que se han quedado sin clase. La razón está en el techo de alumnos extranjeros que la alcaldesa de la ciudad ha impuesto en sus centros de enseñanza maternal (de 3 a 5 años). Para Anna Maria Cisint, de la Liga Norte, lo ideal es que no haya más de un 45% de alumnos foráneos por aula. Una medida que ha sido aplaudida por el Ministro de Interior, Matteo Salvini, que en las últimas semanas se ha dado a conocer fuera de las fronteras italiana por sus políticas y opiniones contra la inmigración. Por el contrario, el Ministro de Educación, Marco Bussetti, toma distancia y asegura que una de las finalidades de la escuela es la “inclusión”.

Anna Cisnit, la alcaldesa de Monfalcone, ha impuesto un techo por clase del 45% a los alumnos extranjeros en los colegios de esta localidad del norte de Italia. (Foto: Facebook de Anna Cisnit)

Monfalcone es un pueblo de la provincia de Gorizia donde un 22% de la población es extranjera con una notable mayoría de bengalíes, que suponen un 7% del total de los cerca de 30.000 habitantes. Una importante población inmigrante a la que su alcaldesa le está complicando la vida desde que llegó al poder en noviembre de 2016. Era una de sus promesas de campaña. Tradicionalmente la localidad no ha contado con muchos migrantes, una tendencia que ha cambiado en los últimos tiempos y que fue aprovechada por Cisint para dar un giro en la localidad, habitualmente gobernadad por el centroizquierda.

En el tiempo que lleva al frente del Ayuntamiento son varias las medidas polémicas que ha tomado en este sentido. Quitó los bancos de una de las plazas de la localidad que eran frecuentados por migrantes, colocó cámaras de seguridad, canceló las suscripción de la biblioteca municipal a aquellos periódicos cuya línea editorial no iba en su misma sintonía, ha bloqueado la construcción de un centro islámico argumentando irregularidades burocráticas y llegó a publicar un decálogo destinado a la población bengalí con una serie de normas que debían cumplir, entre ellas, no usar el velo en dependencias municipales.

Hay más, pero estas son algunas de las más señaladas que recoge L’Espresso y que sirven para hacerse una idea de por donde se mueve la política de Cisnit. Ahora le ha llegado el turno a los colegios. Su argumento es que no quiere que las clases se conviertan en guetos y que no se puede permitir que las familias italianas sigan enviando a sus hijos a colegios fuera de la localidad por esta razón. Para evitarlo lo que ha hecho es establecer un techo. Desde septiembre no podrá haber en una clase del pueblo más de un 45% del alumnado extranjero. 76 alumnos se han quedado fuera de la escuela maternal.

La solución que les plantea a estas familias cuyos hijos se han quedado sin clase es que utilicen el servicio de ruta escolar financiado con fondos municipales que la alcaldesa ha puesto a su disposición para que se matriculen en localidades cercanas con menos población de otros países. En declaraciones a Il Giornale, la dirigente de la Liga Norte ha explicado que la decisión no ha sido unilateral, sino que se ha alcanzado tras reunirse con los responsables de educación de la provincia y con los directores de los centros.

“La situación que heredé era insostenible: algunas clases alcanzaban el 99% de extranjeros. Tanto es así que 90 familias italianas el año pasado se llevaron a sus hijos inscribiéndolos en otro lugar. La fuga continúa, pero con este techo la hemos reducido a la mitad. Para este año, hemos perdido solo 40 niños italianos”, ha asegurado al diario italiano.

Y mientras, a través de Facebook, la alcaldesa se ha encontrado con el aplauso de Salvini, con el que demuestra una total y evidente sintonía cuando de inmigración se trata. “Bravo por la alcaldesa (de la Liga) de Monfalcone, es necesario respetar un límite máximo de niños extranjeros por clase”, ha publicado el ministro en su perfil. Ella, por su parte, ha agradecido su apoyo y lanzado un vídeo en la misma red social explicando su política. En él insiste en que no quiere guetos en las clases, que esta afecta solo a la parte de enseñanza no obligatoria y qu eva en beneficio de todos, italianos y no italianos.

El caso de Monfalcone ha llegado hasta el Parlamento, desde donde ha respondido el ministro de Educación, Marco Bussetti, quien se desmarca de la política de la alcaldesa y habla de la posibilidad de habilitar dos clases más para mantenerse dentro del “umbral en porcentaje del estándar requerido. La inclusión es uno de los objetivos de la escuela para nosotros”. Ese umbral al que se refiere es el establecido por una circular ministerial emitida en 2010 que recomienda un 30% como techo de alumnos extranjeros por clase. Un porcentaje que cada provincia tiene la potestad de mover hacia arriba o hacia abajo.