La agricultura contribuye al cambio climático de más maneras de las que se pensaba

Imagen de uno de los agroecosistemas estudiados por los autores del artículo Crédito: Dr Anita Bayer, KIT/IMK-IFU

Un artículo reciente nos ofrece una visión muy curiosa sobre el cambio climático. Curiosa porque da una noticia buena y una mala. La buena, que estamos mejor de lo que deberíamos estar; la mala que no tardaremos en estar peor. Y todo esto tiene que ver con los campos de cultivo.

Vamos con el detalle. Por la cantidad de CO2 que emitimos, el cambio climático tendría que ser mucho más severo. Los patrones tendrían que haber cambiado mucho más, y las temperaturas ser más altas. Pero no es así, gracias a las plantas.

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Durante la fotosíntesis, las plantas absorben CO2 atmosférico. El proceso bioquímico es complejo, pero el resultado es que ese dióxido de carbono pasa a formar parte de los tejidos de las plantas. Hasta aquí todo bien, y todo conocido.

El problema está en que no todas las plantas son iguales. Los árboles, las especies forestales, acumulan el CO2, lo retiran de la circulación, de forma casi permanente. Se queda atrapado en la madera. Los cultivos no. Retiran dióxido de carbono, sí, pero durante un periodo de tiempo mucho más corto.

Por lo tanto, cambiar bosques por cultivos – ecosistemas forestales por agroecosistemas – tiene un efecto claro sobre el clima. Pero también cambiar de cultivos, e incluso aumentar la producción de los cultivos.

¿Qué efecto tendrá sobre el clima? En el artículo, los investigadores se han fijado en los cinco modelos predictivos más comunes sobre cambio climático. Para entendernos, los modelos predictivos son sistemas de ecuaciones basados en hechos conocidos, que muestran qué puede ocurrir en el futuro, y con qué probabilidad.

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Lo que han visto es que los cambios en usos del suelo van a tener un efecto notable sobre el clima. Que va a depender de diversos factores – la proporción de área cubierta por hojas frente a suelo desnudo, por ejemplo; o el tiempo de vida de la planta antes de liberar el CO2 acumulado. Pero que hará que sea peor que hasta ahora.

Así que gracias a este estudio ya sabemos la consecuencia no sólo de deforestar bosques para transformarlos en cultivos, si no de cambiar los cultivos que se emplean y de promover una mayor producción. Al menos, estamos informados de ello.