La aflicción postelectoral es real: 5 estrategias para enfrentarla, incluyendo volver a la política

·5 min de lectura

Christopher Ojeda, Assistant Professor of Political Science, University of Tennessee

Poco después de que Abraham Lincoln fuera elegido el 6 de noviembre de 1860, una mujer de Alabama, Sarah Espy, documentó sus preocupaciones en su diario. Escribió que se sentía “afligida” y explicó sus motivos. “Porque ahora se piensa que es seguro que Lincoln” y los Estados del Sur se van a retirar de la Unión. Si es así, es el comienzo de la desgracia”.

Aunque las preocupaciones a nivel individual varían, cada elección provoca angustia en algunas personas. Este fenómeno ha sido particularmente evidente en las dos elecciones presidenciales anteriores: muchos estadounidenses estaban profundamente molestos tras las victorias de Barack Obama en 2008 y de Donald Trump en 2016.

Los síntomas de depresión (tristeza, soledad y fatiga) parecen ser respuestas comunes ante una pérdida electoral. Este podría ser un fenómeno particularmente extendido después de las elecciones de 2020, dada la polémica división política de la nación.

La gente no suele mezclar la política con el dolor y la aflicción, pero ambos fenómenos están más relacionados de lo que imaginamos. Al ser científico político, estudio cómo la salud mental influye en la manera en que los ciudadanos piensan y se involucran en la política. En mi trabajo, he descubierto que los ciudadanos que sufren depresión están menos comprometidos políticamente. En la actualidad estoy explorando cómo la política afecta la salud mental de los ciudadanos, sobre todo tras una elección.

La política de la depresión

Desde hace mucho tiempo, los psicólogos han reconocido que la depresión es una respuesta frecuente a la pérdida. Elisabeth Kübler-Ross la catalogó como una de las cinco etapas del duelo, junto con la negación, la ira, la negociación y, en última instancia, la aceptación. Desde entonces, otras investigaciones han cuestionado ese concepto de etapas pues han encontrado que algunas personas solo experimentan una o dos de esas emociones.

Aunque los científicos han escrito sobre la ira y la negación en relación con la política, sabemos mucho menos sobre la depresión. La evidencia que he recopilado sugiere que es una respuesta relativamente común.

Por ejemplo, una encuesta del Pew Research Center de 2004 descubrió que el 29 % de los partidarios de Kerry se sintieron deprimidos tras la reelección de George Bush y una encuesta de Associated Press realizada en 2008 encontró que el 25 % de los republicanos estaban afligidos tras la elección de Barack Obama. Los datos de las encuestas de 2010, 2012 y 2016 muestran resultados similares.

Estos datos captan la intensidad de las emociones que experimentamos por la pérdida electoral. El sitio web PsychCentral señaló que el tráfico hacia su página “Las 5 etapas del duelo y la pérdida” aumentó en un 210 % el día después de que Hillary Clinton perdiera las elecciones de 2016, y su artículo más popular fue “Sanar tras las elecciones”. Del mismo modo, los datos de Google Trends sobre las búsquedas relacionadas con la tristeza aumentaron tras las elecciones de 2008 y 2016.

Las búsquedas en Google relacionadas con la tristeza se dispararon tras las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 y 2016. Imagen de Google Trends proporcionada por el autor.
Las búsquedas en Google relacionadas con la tristeza se dispararon tras las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 y 2016. Imagen de Google Trends proporcionada por el autor.

La evidencia es clara: muchos estadounidenses se sienten deprimidos tras las elecciones.

Lidiar con la depresión postelectoral

Lograr que la depresión desaparezca no es fácil, pero podemos poner en práctica diferentes acciones para enfrentarla.

  1. Centrarse en una vida saludable te ayudará a recuperar la energía. Date un descanso de las noticias y de la política. Duerme lo suficiente, come bien y haz ejercicio.

  2. Limita el tiempo que pasas en las redes sociales, o mejor aún, desconéctate de ellas durante unos días. Aunque son una manera para conectar con otras personas y compartir información, también son una fuente clave de desinformación política, conversaciones en cámaras de eco y pensamiento polarizado. En general, pasar demasiado tiempo en Facebook o Twitter puede agravar la ansiedad y la depresión.

  3. Busca apoyo social. Habla con un familiar, amigo o líder comunitario en quien confíes, o busca un grupo de apoyo social en tu zona. Aunque en medio de la pandemia puede ser un poco más difícil debido a la necesidad de mantener la distancia social, puedes levantar el teléfono, realizar una videollamada por FaceTime o programar una cita virtual con un profesional de la salud mental. Y ten presente la regla de Ricitos de Oro: el aislamiento social intensifica los sentimientos negativos, pero también ocurre esto si pasas demasiado tiempo hablando de los problemas.

  4. Afirma el valor de la democracia. La pérdida electoral da miedo porque significa tener que lidiar con políticas desagradables o indeseadas, y puede generar una polarización extrema. Sin embargo, aceptar la pérdida forma parte de la democracia. Una manera para salvar las diferencias políticas consiste en unirse a un grupo, como Building Bridgers, que reúne a ciudadanos con opiniones políticas diferentes para que participen en conversaciones estructuradas.

  5. Una vez que hayas aceptado el resultado electoral, involúcrate en la política. Las elecciones son solo el comienzo de un complejo proceso de formulación de políticas. Participar es empoderador y puede ayudarte a aliviar la angustia psicológica. Hay muchas formas de contribuir, desde ponerte en contacto con funcionarios electos, participar en protestas, postularte para un cargo local o donar dinero y hasta unirte a organizaciones de defensa o iniciar un grupo de discusión política.

En última instancia, debes recordar que las sociedades democráticas seleccionan a sus líderes mediante el voto, aunque una parte desagradable de ese proceso es que muchos ciudadanos no verán ganar su opción preferida.

Estar del lado perdedor tras una elección puede generar desconfianza en el sistema e insatisfacción con la democracia. Mi investigación muestra que también nos afecta emocionalmente. Sin embargo, en vez de dejar que la política te cause sufrimiento, utilízala para alimentar la pasión que sentías antes de las elecciones.

Este artículo fue publicado en inglés originalmente en The Conversation, un sitio de noticias sin fines de lucro dedicado a compartir ideas de expertos académicos.