La "línea roja" con la que los sindicatos sanitarios se plantaron ante el Gobierno de Ayuso

Manifestación por la sanidad en Madrid, el 13 de noviembre.
Manifestación por la sanidad en Madrid, el 13 de noviembre.

Manifestación por la sanidad en Madrid, el 13 de noviembre.

Fumata blanca. Siete horas después de que el comité de huelga SAR-SUAP se sentara a la mesa con los representantes de la Administración para negociar el plan de las urgencias extrahospitalarias en la Comunidad de Madrid, llegó el acuerdo. Habían pasado diez días desde que comenzó la huelga de médicos en los nuevos Puntos de Atención Continuada (PAC) y cuatro desde que más de 200.000 personas salieron a las calles de la capital a reclamar una mejor sanidad pública. A las once y media de la noche, el sindicato AMYTS, convocante de la huelga, cantaba victoria, pero con prudencia. 

El comité de huelga ha conseguido que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso recule en su plan de abrir de una vez los 78 PAC que prometió. En el compromiso firmado por ambas partes, acuerdan que, en su lugar, se abrirán 49 dispositivos: 39 de los antiguos Servicios de Atención Rural (SAR) y 10 de los antiguos Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) –aún por definir–, con una plantilla fija de médicos. Entre los SAR habrá once centros con plantilla asignada de cuatro médicos; veintisiete centros con cinco médicos y un centro con dos médicos. Con respecto a los SUAP, diez centros tendrán una plantilla de cuatro médicos y refuerzos de fin de semana o una plantilla de cinco médicos sin refuerzo. Todos los compromisos alcanzados y el resto del modelo para completar esta red asistencial se presentará en la Mesa Sectorial de Sanidad, que será convocada “a la mayor brevedad”.

“Había que desenmarañar esta situación porque estaban sufriendo muchísimo tanto los profesionales como los pacientes”, dijo la secretaria general de AMYTS, Ángela Hernández, al finalizar la reunión, según recoge EFE. Es “un avance significativo”, aunque “queda mucho trabajo por delante”, reconocía. Por lo pronto, también se ha acordado la creación de una comisión de valoración que se reunirá quincenalmente para evaluar la actividad asistencial y la dotación de la plantilla asignada.   

Estaban sufriendo muchísimo tanto los profesionales como los pacientesÁngela Hernández, AMYTS

En la mañana del jueves, antes de que la Consejería convocara esta segunda –y definitiva– reunión con el comité, las cinco organizaciones sindicales que componen la Mesa –SATSE Madrid, CCOO, AMYTS, CSIT Unión Profesional y UGT– escenificaban su unión y su descontento presentando 40.000 firmas contra lo que consideraban el “macabro” plan de las urgencias en Atención Primaria. 

El “macabro” plan de la Consejería que no funcionó

Las 40.000 firmas de sanitarios y pacientes recogidas en cuatro semanas se unían a la masiva manifestación del domingo. “Desde el inicio de este macabro proyecto de la Consejería sobre el modelo asistencial de la urgencia extrahospitalaria, ya advertimos la imprudencia e inviabilidad de su puesta en marcha, y desgraciadamente así lo estamos constatando”, reza el manifiesto que leyeron los sindicatos tras entregar las firmas. En él denuncian la “infradotación” de profesionales de los nuevos centros, que desde que abrieron el 27 de octubre han estado en su mayoría o bien cerrados, o bien sin médico, y que han provocado la renuncia de hasta 28 médicos de este servicio.

Lo que pedían profesionales y sindicatos era recuperar el sistema de los SAR y reabrir los SUAP de forma paulatina y, sobre todo, dotados de equipos completos y no con consultas por videollamada, como proponía la Consejería.

Preferimos que se abran los centros de una forma paulatina con suficientes profesionales a que se abran todos los centros para decir que están

“Queremos volver a un modelo multidisciplinar que ya estaba funcionando”, apuntaba la mañana del jueves Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS. “Que los dispositivos tengan el equipo completo es muy importante; si se quiere llamar a eso línea roja, lo es”, ha dicho Hernández. Su postura –reflejada después en el acuerdo con la Consejería– era del todo clara: “Preferimos que se abran los centros de una forma paulatina con suficientes profesionales a que se abran todos los centros para decir que están”. Si no, “eso es vender humo, tener escaparates montados pero tiendas vacías”, decían las organizaciones. 

También en el sindicato de Enfermería SATSE defienden la vuelta a los equipos multidisciplinares con al menos médico, enfermera y celador, algo que aún está por negociar con respecto a los 29 centros restantes que la Consejería pretende abrir. Este martes, SATSE Madrid solicitó en los juzgados el cierre cautelar de los centros de atención 24 horas en la región ante la falta de respaldo jurídico y legislativo que supone para los profesionales de Enfermería, que en muchos dispositivos han debido atender las urgencias ante la ausencia de un médico.

“Si la Consejería quiere abrir centros donde sólo haya personal de enfermería, nos tienen que dotar con los adecuados protocolos y guías de actuación clínica avaladas”, apuntaba el jueves por la mañana Juan Antonio Hervás, portavoz de SATSE. “Si no hay esas guías, las enfermeras y enfermeros de esos centros tienen una indefensión bastante peligrosa”, ha advertido. 

“Estamos unidos y está claro que aquí no hay color”

Las organizaciones apuntan a una “sobrecarga” insostenible en los profesionales, “y todo por la insensatez y el empeño de la Administración por reabrir precipitadamente y sin consenso estos 80 PAC en condiciones inapropiadas”, apostillan. “Estamos unidos y está claro que aquí no hay color, sino objetivos comunes y claros –aseguraron este jueves las organizaciones–: recuperar la calidad que teníamos y volver a ser una una Atención Primaria como antes”.

Ángel Bayo era una de las personas apostadas frente al Registro de la calle Carretas de Madrid el jueves por la mañana. Hasta hace pocos días, Bayo era médico en el Servicio de Atención Rural (SAR) de Arganda del Rey. Con la primera reestructuración de las urgencias implementada por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, Bayo se sintió afortunado. De los ocho médicos que había en su centro, quedaron tres, él incluido. Su suerte cambió, sin embargo, el día 6 de noviembre. “Desde el día 7 soy médico itinerante y estoy destinado al SAR, o SUAP, o PAC o Centro 24 horas de Torres de la Alameda”, cuenta. “Como el 7 entrábamos en huelga, reinventaron las planillas, quitaron todas las que habían puesto y, a golpe de burofax, nos van informando de dónde tenemos que ir a trabajar cada dos o tres días”, explica Bayo.  

“No tenemos planilla laboral, no tenemos conocimiento de nuestras jornadas en los próximos días, no te puedes organizar la vida familiar ni atender bien a las responsabilidades porque cada dos o tres días nos dicen dónde nos va a tocar trabajar”, describe el médico. “Es dramático, pero es nuestra realidad. Y es duro de llevar”, reconoce Bayo, delegado sindical de AMYTS. 

Nunca utilizamos la huelga como elemento de presión. La huelga es una herramienta cuando han fallado las negociaciones previas

Los profesionales y sindicatos aseguraban este jueves querer salir de la huelga cuanto antes, aunque con condiciones dignas tanto para ellos como “sobre todo, para los pacientes”. “Nunca utilizamos la huelga como elemento de presión, ya hemos entendido esto. La huelga es una herramienta cuando han fallado las negociaciones previas”, explicaba Ángela Hernández antes de que la Consejería convocara la reunión clave. 

Ángel Bayo, por su parte, aseguraba estar “deseando salir del conflicto”, en referencia a la huelga. Hernández apuntaba en esa misma línea: “Si se llega a un acuerdo, se cerrará la huelga. No tenemos ningún interés en tener conflictos en marcha. Nos da muchísimo trabajo”. 

Ya en la noche, al salir de la reunión, Ángela Hernández volvía a expresar su agotamiento y sus reparos: “Es una pena que para que la Administración regional se siente a hablar sobre temas profesionales haya que llegar a una huelga, no puede ser que la sanidad madrileña se tenga que gestionar a golpe de huelga”. Para luego advertir: “El acuerdo no será nada más que un papel si no vuelven a abrirse los antiguos Servicios de Atención Rural y los profesionales pueden volver a desempeñar sus funciones en ellos para atender a los pacientes de esos municipios”. Dados los antecedentes, las organizaciones no se relajan todavía. El lunes, además, comienza la huelga de médicos de familia y pediatras en la Atención Primaria, con quienes la Consejería no ha dado aún un paso al frente.

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