Un líder que resiste la inestabilidad de la República Centroafricana

Agencia EFE
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Nairobi, 4 ene (EFE).- Faustin-Archange Touadéra fue reelegido hoy con un 53,92 % de los votos presidente de la República Centroafricana (RCA), un país inmerso en una guerra civil desde finales de 2012 en el que los intentos de diálogo con los grupos armados no han logrado poner un final al conflicto.

Su paso por la política está marcado por un talante negociador, en parte premeditado y en parte impuesto por las condiciones en las que se presentó a sus primeros comicios en 2016, en los que -para sorpresa de muchos- triunfó en una segunda vuelta con un 62,17 % de los votos, tras lograr el apoyo de una veintena de candidatos ya excluidos.

De carácter discreto y retraído, pero también con fama de trabajador competente, Touadéra apenas contaba con una estructura política o base electoral para esos comicios y fundó de cero la que es ahora su formación política, el Movimiento Corazones Unidos (MCU).

DE LAS MATEMÁTICAS A LA POLÍTICA

Touadéra, de 63 años, es originario de la localidad de Damara, situada a unos 60 kilómetros al norte de la capital centroafricana, Bangui.

Hijo de un chófer y de una agricultora, muy pronto manifestó un interés especial por los números y, tras estudiar en las universidades de Bangui y Abiyán (Costa de Marfil), obtuvo dos doctorados en matemáticas puras en la Universidad de Lille (Francia) y en la de Yaundé (Camerún).

En 1987 empezó su carrera profesional como docente en la universidad de Bangui, donde tras ocupar diferentes cargos fue rector entre 2008 y 2013.

Fue entonces cuando abandonó el mundo académico después de que François Bozizé, presidente en aquel momento y a día de hoy acusado de crímenes de lesa humanidad por la ONU por su supuesto apoyo a milicias armadas, lo reclutase como primer ministro.

Touadéra aterrizó en el Gobierno como una figura desconocida y, aunque mantuvo un perfil discreto durante sus primeros años, eclipsado por la alargada sombra de Bozizé, rápidamente logró ganarse el respeto entre los centroafricanos con algunas de sus políticas.

En un momento de crisis social y financiera, con huelgas en la administración y el sector educativo, y dificultades por parte del Gobierno para pagar a sus trabajadores, fue Touadéra quien impulsó el pago digital -a través del banco- de los sueldos de los funcionarios.

LA RUPTURA CON BOZIZÉ

Con una historia reciente marcada por violencia y golpes de Estado, la RCA volvió a sumirse en el caos a finales de 2012, cuando una coalición de grupos rebeldes, denominada Séléka y procedente del noreste de mayoría musulmana, tomó Bangui y derrocó a Bozizé.

Poco después, en el marco de un acuerdo de paz, Touadéra fue también destituido y decidió exiliarse brevemente en París, de donde regresó en 2014 coincidiendo con una etapa de transición nacional liderada por la presidenta interina Catherine Samba-Panza.

Una vez decide concurrir a los próximos comicios de forma independiente, con el apoyo de un pequeño grupo de seguidores, es expulsado del Kwa Na Kwa (KNK, Convergencia Nacional), el partido de Bozizé que comenzará a apoyar a Anicet Georges Dologuelé, hoy principal líder de la oposición.

UNA POLÍTICA UNIFICADORA

Ya en el poder, Touadéra se encontró con un país devastado por la violencia cuyo territorio dominan en dos terceras partes grupos armados, que se nutren del tráfico de armas y minerales en uno de los países más pobres del mundo pero con una gran riqueza en uranio, diamantes, oro, petróleo y madera.

Touadéra optó por una política unificadora y apostó por el diálogo con los grupos armados, una estrategia alabada por sus defensores pero criticada por quienes le acusan de "connivencia electoralista" con los señores de la guerra.

El acuerdo de paz firmado en febrero de 2019 entre el Gobierno centroafricano y un total de 14 grupos armados, tras varios días de arduas negociaciones en la capital de Sudán, Jartum, es uno de los principales hitos del primer mandato de Touadéra, pese a que su implementación no avanza de la manera esperada.

Además, su voluntad de diálogo y unidad sufrió un duro golpe entre 2017 y 2018, cuando muchos de los líderes con los que había hecho alianzas en el Parlamento o que habían formado parte de su Gobierno renegaron de su partido y lo acusaron de una deriva autoritaria.

Muchos de estos excompañeros integran hoy la Coalición de Oposición Democrática (COD-2020), liderada por Dologuelé, quien exigió "cancelar totalmente" y repetir los comicios del 27 de diciembre después de que la Comisión Electoral revelara que el 14 % de los colegios electorales no habían abierto sus puertas por motivos de seguridad.

"Estas elecciones permitirán a nuestro país fortalecer sus posiciones democráticas y perseguir su desarrollo económico", afirmó a pie de urna Touadéra, quien, una vez más, consigue sobrevivir a la inestabilidad de un país en el que casi tres millones de habitantes, según la ONU, requieren asistencia humanitaria. Lucía Blanco Gracia

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