La líder derrocada en Birmania Suu Kyi se encuentra en buen estado, dice su abogado

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La dirigente derrocada en Birmania Aung San Suu Kyi se encuentra en buen estado de salud pese a estar dos meses detenida, dijo su abogado el miércoles, mientras la presión diplomática aumenta sobre la junta militar golpista.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia este miércoles para buscar, a pesar de sus divisiones, una respuesta común a la crisis en Birmania, donde la junta continúa su sangrienta represión que llevó a Estados Unidos a retirar a su personal diplomático.

Los 15 miembros del Consejo se reunirán a puertas cerradas a pedido del Reino Unido, cuando se cumplen dos meses del golpe de estado del 1 de febrero contra el gobierno dirigido de facto por Suu Kyi.

La premio Nobel de la Paz "parece encontrarse en buen estado de salud", dijo el miércoles uno de sus abogados, Min Min Soe, que habló con ella por videoconferencia, en una comisaría, antes de una audiencia judicial prevista el jueves.

El Consejo de Seguridad debe "cortar los medios financieros de la junta" y "llevar a los responsables de las atrocidades ante la Corte Penal Internacional (CPI)", afirmó en un tuit Tom Andrews, relator especial de la ONU sobre Birmania.

Este miércoles, Japón anunció que suspendía cualquier nueva ayuda a Birmania debido al golpe militar.

El Consejo de Seguridad está dividido. Estados Unidos y Reino Unido anunciaron nuevas sanciones contra los responsables del golpe miliar en los últimos días, mientras que China y Rusia se negaron a condenar oficialmente el golpe.

Los generales birmanos continúan por su parte la sangrienta represión de las manifestaciones.

El martes, las fuerzas de seguridad mataron a ocho manifestantes, según la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos de Birmania (AAPP).

Desde el 1 de febrero, las fuerzas de seguridad mataron a 520 civiles y detuvieron a centenas de manifestantes y opositores, cuyo paradero se desconoce, afirmó la AAPP.

- Ataques contra comisarías -

La represión provocó la reacción de la veintena de rebeliones étnicas que hay en Birmania.

La Unión Nacional Karen (KNU) y el Ejército de la Independencia Kachin (KIA) lanzaron ataques contra las fuerzas de seguridad en los últimos días.

Este miércoles, el KIA atacó una comisaría en el estado Kachin, extremo norte del país, según un medio de prensa local.

En la víspera, un ataque con lanzacohetes dejó cinco policías heridos en una comisaría en la región de Bago, al noreste de Rangún, afirmó el ejército.

El ataque no fue reivindicado, pero el fin de semana pasado, en el estado de Karen, la KNU se amparó de una base militar, lo que provocó una respuesta aérea de las fuerzas armadas, la primera en veinte años en esa región.

La KNU afirmó entonces que respondería al bombardeo y reiteró su apoyo "al movimiento popular contra el golpe de Estado".

Otros tres grupos rebeldes, entre ellos el potente Ejército de Arakan (AA) amenazaron con represalias si continúa la represión contra los civiles.

Desde la independencia de Birmania en 1948, una multitud de grupos étnicos están en conflicto con el poder central.

Esos grupos piden más autonomía y el acceso a las riquezas naturales o a una parte del lucrativo tráfico de drogas.

Los ataques aéreos hicieron huir a unas 3.000 personas hacia Tailandia, país fronterizo.

"Unos 550 siguen en Tailandia, 2.3000 regresaron a Birmania", indicó el gobierno tailandés.

Militantes karen acusaron a Tailandia de impedir el ingreso de los refugiados.

Por su parte, decenas de miles de funcionarios y trabajadores del sector privado siguen en huelga contra el régimen militar.

El miércoles, hubo una caravana de motos en Mandalay, centro del país, bajo las consignas de "Salvad a Birmania" y "Basta de crímenes de lesa humanidad".

Sin embargo, el número de manifestantes tiende a disminuir con relación a las centenas de miles de las primera semanas de protesta.

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