Líder camboyano, primer jefe de Gobierno que viaja a Birmania desde el golpe

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Bangkok, 7 ene (EFE).- El primer ministro de Camboya, Hun Sen, viajó este viernes a Birmania para iniciar un visita oficial de dos días de duración, con lo que se convierte en el primer jefe de un Gobierno extranjero en visitar el país desde el golpe de Estado del pasado febrero.

Hun Sen anunció que se reunirá con el general golpista Min Aung Hlaing para tratar asuntos bilaterales y las relaciones con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que vetó al jefe de la junta militar de su última cumbre de líderes.

El viaje del primer ministro de Camboya, que acoge este año la presidencia rotatoria de la ASEAN, se ha interpretado como un giro en las políticas del bloque hacía la junta militar golpista, que se enfrenta a un severo aislamiento internacional.

La visita ha generado fuertes críticas entre opositores y organizaciones de derechos humanos que la ven como un gesto para dar una mayor legitimidad a la junta militar que el 1 de febrero puso fin a la incipiente democracia en Birmania.

APOYO A LOS MILITARES BIRMANOS

Esta semana casi un centenar de organizaciones no gubernamentales birmanas e internacionales expresaron "su preocupación" por el supuesto "apoyo" de Hun Sen a los militares birmanos y reclamaron una "respuesta internacional coordinada urgente para poner fin a la campaña de terror de la junta militar".

El primer ministro de Camboya anunció antes del viaje que se reunirá con el líder golpista para mediar en el conflicto birmano y avanzar en el cumplimiento de los cinco puntos de consenso alcanzados en abril entre el general birmano y los mandatarios de la ASEAN, que incluyen el cese de la violencia contra civiles y un diálogo de todas las partes para alcanzar una solución pacífica.

El incumplimiento de estos compromisos llevó en octubre a que por primera vez en la historia de la ASEAN no se invitara a representantes políticos de un país miembro al bloquear la participación de Min Aung Hlaing en la cumbre de líderes.

Once meses después de la asonada, la junta militar sigue sin tener el control completo del país a pesar de la brutal violencia utilizada contra la disidencia que ha dejado hasta la fecha más de 1.440 muertos y más de 11.360 detenidos, según el recuento diario de la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP) birmana.

GUERRA CIVIL

La violenta represión de la junta militar contra los civiles continúa e incluso se ha agravado en algunas partes del país, con recientes denuncias de masacres contra civiles perpetradas por los militares y ataques aéreos contra poblados.

Además, el autodenominado Gobierno de Unidad Nacional (NUG) de Birmania, formado tras el golpe por políticos y activistas fieles a la depuesta líder Aun San Suu Kyi y perseguidos por los militares, creó en mayo su propia milicia que actúa junto a algunas guerrillas étnicas y declaró en septiembre una "guerra defensiva".

De cara al polémico viaje de Hun Sen, el viceprimer ministro camboyano, Prak Sokhonn, dijo esta semana que "todos los ingredientes para una guerra civil están en la mesa" de Birmania.

"Existen dos gobiernos (el militar y el NUG), hay numerosos grupos armados, el pueblo se une a un movimiento de desobediencia civil y la guerra de guerrillas sucede a lo largo del país", apuntó Sokhonn, quien también es ministro de Exteriores de Camboya.

(c) Agencia EFE

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