KFC mete la pata con una promoción inaudita por la Noche de los Cristales Rotos

Al menos 91 muertos, cerca de 30.000 detenidos, más de 7.000 casas, negocios y sinagogas judías incendiadas o reventadas. La Noche de los Cristales Rotos, entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938, está considerada como el inicio del Holocausto en Alemania y en Austria. Un punto de no retorno en las atrocidades de los nazis, que ya llevaban años asfixiando a la comunidad. En la Kristallnacht todo estalló, fue el inicio de una “solución final” que dejó más de seis millones de muertos. Como cada año, Alemania ha recordado con solemnidad a las víctimas, en un momento de recogimiento y recuerdo, nunca de celebración. Pero se ve que a alguien se le ha pasado el matiz.

La cadena de comida Kentucky Fried Chicken (KFC) ha tenido que pedir disculpas por lanzar una promoción para festejar ese día. A través de su APP, lanzó el miércoles el siguiente mensaje: ”¡Es el día conmemorativo de la Kristallnacht! Date un gusto con más queso tierno en tu pollo crujiente. ¡Ahora en KFCheese!”. Pollo crujiente y queso tierno. Lo ideal para hablar de shoa.

La cadena de restaurantes KFC, famosa por sus menús de pollo crujiente barato, ha tenido que pedir perdón por el lapsus cometido. (AP Photo/Gene J. Puskar)
La cadena de restaurantes KFC, famosa por sus menús de pollo crujiente barato, ha tenido que pedir perdón por el lapsus cometido. (AP Photo/Gene J. Puskar)

Los usuarios de la aplicación comenzaron a hacerse eco del patinazo en las redes sociales y una hora más tarde, la promoción fue retirada, informa el diario germano Bild. También se envió un mensaje de disculpa: “Lo sentimos mucho, revisaremos nuestros procesos internos de inmediato para que esto no vuelva a suceder. Disculpe este error”, se lee, hasta en mayúsculas.

Ante el revuelo generado por esta promoción, KFC envió un comunicado a la revista Newsweek en el que explicaba algo más sobre lo ocurrido, señalando como culpable a un bot, un programa que realiza tareas predefinidas y automatizadas. La “notificación automática” estaba “vinculada a calendarios que incluyen celebraciones nacionales”.

En la nota se añade una disculpa “sincera” por un mensaje que califican de “no planificado, insensible e inaceptable”, que ha llevado temporalmente a cerrar la aplicación y revisar sus protocolos. “Entendemos y respetamos la gravedad y la historia de este día, y seguimos comprometidos con la equidad, la inclusión y la pertenencia para todos”, concluye la empresa.

La prensa israelí se ha hecho un eco importante de esta noticia y, en ella, asociaciones de memoria del Holocausto y comunidades judías de toda índole han condenado de forma unánime la promoción. Arsen Ostrovsky, jefe del grupo legal pro-Israel Foro Legal Internacional, aseguró que estaba “totalmente sin palabras y asqueado”. Dalia Grinfeld, directora asociada de Asuntos Europeos de la Liga Antidifamación (ADL) también tuiteó: ”¿Cómo puede estar KFC tan equivocado sobre la Kristallnacht? ¡Qué vergüenza!”.

Segunda polémica

Además, llueve sobre mojado en este tema tan sensible, porque otra institución alemana ha sido criticada este año con una polémica sobre la Noche de los Cristales Rotos. Se trata del Goethe-Institut Israel, que reprogramó un panel de discusión planificado sobre “el Holocausto, la Nakba y la cultura alemana de la memoria” justo para el día señalado. Nakba significa “catástrofe” y es como se denomina la diáspora palestina, forzada por la guerra de 1948.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel criticó al Goethe-Institut por vincular la shoa con la fundación del Estado de Israel en el aniversario de la Kristallnacht, calificándolo de “desprecio flagrante del Holocausto y el intento cínico y manipulador de crear un vínculo cuyo único propósito es difamar a Israel”.

Qué pasó en la Noche de los Cristales Rotos

El museo Yad Vashem de Jerusalén, que investiga, difunde y guarda la memoria del Holocausto nazi, explica que el “Pogromo de Noviembre”, como también se conoce a la Noche de los Cristales Rotos, 91 judíos fueron asesinados, más de 1.400 sinagogas en Alemania y Austria fueron incendiadas y las tiendas y negocios de propiedad judía fueron saqueados y destruidos, por miles. Además, los judíos fueron obligados a pagar una “compensación” por los daños causados ​​y aproximadamente 30.000 de ellos fueron arrestados y enviados a campos de concentración.

En esa noche se empleó “la violencia física, el daño a la propiedad, la profanación y destrucción de sinagogas”, tan simbólica, con “la horrible visión de los libros sagrados y los rollos de la Torá en llamas”. En pocas horas estallaron graves disturbios en numerosas ciudades.

Su nombre hace referencia a las vidrieras de los comercios destrozadas por los vándalos. Oficialmente, constituyó una represalia por el ataque a un funcionario de la embajada alemana llamado Ernst von Rath a manos de un joven refugiado judío, Herschel Grynszpan, el 7 de noviembre en París. Herido, murió dos días más tarde y fue cuando estalló todo. El ministro de propaganda nazi, Joseph Göbbels, señaló que había llegado la hora de golpear a los judíos.

Tras este ataque, los nazis continuaron con otro tipo de severas medidas antijudías. El proceso de arianización, la apropiación de bienes y propiedades judías, se aceleró y, por ejemplo, la comunidad judía fue obligada a pagar una multa de 1.000 millones de marcos como indemnización por la muerte de Von Rath. Los alemanes crearon una Oficina Central para la Emigración Judía (Zentralstelle für jüdische Auswanderung) para “estimular” a los judíos a que abandonasen Alemania.

Los países occidentales y la Unión Soviética se conmovieron por el Pogromo de Noviembre, y como resultado de ello algunos gobiernos comenzaron a permitir el ingreso de un mayor número de refugiados. Los nazis no, no se desanimaron y continuaron forjando su plan de eliminar al judaísmo europeo.

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