Julio Llamazares: “Es un anacronismo que las órdenes religiosas controlen todavía la educación”

Marina Velasco
·Traductora y redactora, El HuffPost
·2 min de lectura
El escritor Julio Llamazares, en una imagen tomada en Burdeos en 2008. (Photo: Ulf Andersen/Getty Images)
El escritor Julio Llamazares, en una imagen tomada en Burdeos en 2008. (Photo: Ulf Andersen/Getty Images)

El confinamiento que vivió Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) esta primavera fue tan idílico que casi le da pudor contarlo. Acostumbrado a pasar temporadas lejos de Madrid, donde vive habitualmente, el escritor llevaba tiempo rumiando la idea de alejarse de la ciudad ante el panorama que planteaba la pandemia, y un día antes de la declaración del estado de alarma, Llamazares hizo las maletas y se marchó “casi con lo puesto” a un lagar de Extremadura acompañado de su familia.

Lo que iban a ser “siete, diez o quince días” acabó convirtiéndose en tres meses en los que de alguna manera revivieron el Decamerón de Boccaccio. En ese tiempo surgió Primavera extremeña (Alfaguara), no tanto “un relato del confinamiento, sino un relato de la primavera” —describe su autor— ilustrado con acuarelas de Konrad Laudenbacher, amigo y vecino de Llamazares. “Es como si fuese una redacción escolar en la que te piden que cuentes la primavera”, dice Llamazares. Tras esa redacción, estaba la idea de que “el mundo se desploma pero la vida sigue, y la naturaleza siguió su curso”. “Ese contraste entre la vida y la muerte, entre las circunstancias que estábamos viviendo y la naturaleza que pasaba y continuaba ajena a todo está en el origen de esta narración”, explica el escritor.

Después de esa primavera apabullante llegaría la vuelta a Madrid y el choque con otra realidad pandémica: la del vacío, la desolación y la crispación. “Cuando llegué a la puerta de mi casa, paramos el coche para bajar el equipaje y empezamos a oír un ruido raro. Eran las 8 de la tarde. De repente, miro para arriba y veo a una señora muy mayor, de unos 80 años, tocando con una cacerola”, recuerda Llamazares. ...

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.