Julian Assange, Steve Bannon y un indulto de Trump: la diferencia entre ser exasesor o un considerado traidor

Javier Taeño
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Tras cuatro años de luces y sombras (más de las segundas que de las primeras) finalmente Donald Trump abandona la presidencia estadounidense, tras su derrota en las elecciones ante Joe Biden. En sus últimas horas en la Casa Blanca ha decidido dar 73 indultos, siendo el más relevante el otorgado a Steve Bannon, su antiguo asesor y arquitecto de su exitosa campaña electoral en 2016, que está acusado de malversación de fondos.

Un perdón que no ha obtenido el fundador de Wikileaks, Julian Assange, que dependerá ahora del político demócrata para lograr su ansiado indulto.

Julian Assange durante su traslado al juzgado en 2019. (AP Photo/Matt Dunham)
Julian Assange durante su traslado al juzgado en 2019. (AP Photo/Matt Dunham)

Al activista australiano se le imputan 18 delitos de espionaje e intrusión informática, penados con hasta 175 años de cárcel en Estados Unidos por la publicación durante años de cables militares y diplomáticos clasificados. Desde hace una década las autoridades estadounidenses buscan su extradición con el objetivo de poder juzgarle, pero hasta ahora no lo han conseguido.

En todo este tiempo, Assange ha pasado siete años en la embajada de Ecuador en Londres y dos en una prisión británica a la espera de ser extraditado a Estados Unidos. Una situación de encierro permanente que ha afectado a la condición mental del fundador de Wikileaks. Tanto es así que el pasado 4 de enero la jueza británica Vanessa Baraitser rechazó la solicitud estadounidense por riesgo de suicidio.

“Acepto que la opresión como impedimento para la extradición requiere un umbral alto … Sin embargo, estoy segura de que, en estas duras condiciones, la salud mental del Sr. Assange se deterioraría causando que se suicidara con la ‘determinación resuelta’ de su trastorno del espectro autista”, publicó en su escrito.

Además, la magistrada también rechazó la libertad condicional para el australiano ante el riesgo de fuga.

La respuesta de Estados Unidos fue la de recurrir el fallo. El recurso ha sido presentado el 15 de enero y el equipo legal tiene ahora dos semanas para entregar un informe detallado a los jueces, que decidirán si lo admiten o no a trámite.

La presentación del recurso ya dejaba entrever que, a diferencia de Bannon, Assange no iba a ser indultado por Trump, pese a que en los últimos días su entorno había lanzado una campaña para obtener el perdón, pero ahora la decisión dependerá de Biden.

Carteles pidiendo la libertad de Assange. (Photo by Richard Baker / In Pictures via Getty Images)
Carteles pidiendo la libertad de Assange. (Photo by Richard Baker / In Pictures via Getty Images)

Cabe recordar que fue un Gobierno demócrata (con Obama al frente y el propio Biden como vicepresidente) el que inició la persecución del fundador de Wikileaks, pero también fue ese mismo Ejecutivo el que decidió no continuarla por “el problema New York Times”.

Tal y como cuenta Marta Peirano en un artículo en El País, si el Departamento de Justicia imputara a Assange, también tendría que perseguir a varios medios de comunicación (New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País) por publicar material clasificado. Una circunstancia imposible que ya se produjo en los 70. Entonces, Nixon se enfrentó a varios periódicos por los Papeles del Pentágono en los tribunales y perdió.

Debido a este precedente, el Gobierno no puede perseguir a los medios, pero encontró una trampa: podían imputar a Assange porque no es un medio de comunicación ni está contratado por un medio de comunicación, por lo que no era tratado como periodista, sino como espía. Ante esta situación, el Ejecutivo de Obama decidió no actuar contra el australiano, ya que iría contra la libertad de prensa, pero dejó la patata caliente a Donald Trump. Y su gobierno ha intentado la extradición hasta el último momento.

Ahora el caso vuelve a Biden. Cabe recordar que Obama en 2017 le dio el indulto a Chelsea Manning por la filtración de documentos militares a Wikileaks. Previamente Assange había asegurado que si se producía este perdón, él aceptaría su extradición, algo que finalmente no terminó ocurriendo. Aunque este hecho hace pensar que el demócrata puede inclinarse hacia la clemencia.

Las diferencias con Bannon

Más allá de que el indulto a Bannon pueda generar algunas reacciones negativas, lo cierto es que el perdón presidencial está muy arraigado en el país y se considera que es una prerrogativa del cargo de la que el presidente hace el uso que considera oportuno. Sin embargo, el caso de Assange es diferente. Se trata de un tema enquistado desde hace más de una década y que ha puesto de acuerdo tanto a demócratas como a republicanos.

Según las encuestas, el 53% de los estadounidenses consideran que Julian Assange debería ser extraditado. Los votantes demócratas son los más interesados en su retorno (un 62%), aunque los republicanos no quedan lejos (59%). Solo en el caso de los independientes la cifra baja del 50% (46%).

En lo que respecta a perseguir o no perseguir al australiano, también hay más encuestados a favor (29%) que en contra (19%).

El de Steve Bannon ha sido uno de los indultos de Trump. (Photo by BRYAN R. SMITH/AFP via Getty Images)
El de Steve Bannon ha sido uno de los indultos de Trump. (Photo by BRYAN R. SMITH/AFP via Getty Images)

Así pues en un tema que genera tanta controversia y que puede provocar tanto rechazo social, parece lógico que Trump haya decidido lavarse las manos y pasarle el testigo a Biden. Una situación que no ocurre con Bannon. Mientras que sus seguidores puede que defiendan la liberación del antiguo aliado; los rivales probablemente entenderán el apoyo final al asesor, haciendo uso de su prerrogativa presidencial.

Estados Unidos se caracteriza tradicionalmente por su patriotismo, común a las dos formaciones principales, por lo que de cara a la opinión pública el indulto a una persona acusada de espionaje probablemente sería más polémico que el otorgado a un individuo acusado de corrupción.

Está por ver cómo actúa el nuevo presidente en los próximos meses para saber qué termina pasando con Assange.

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