En el juicio de los atentados de París, las víctimas buscan respuestas

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Cristina perdió a su hijo Juan Alberto en la sala de conciertos Bataclan, Yann resultó herido en un restaurante de París. Con el juicio de los atentados yihadistas del 13 de noviembre de 2015, ambos buscan "entender".

Sentada en un soleado banco ante el Ayuntamiento de París, frente a los aros que anuncian los Juegos Olímpicos de 2024, la española Cristina Garrido reconoce a la AFP que es "duro" volver a la ciudad donde vivió su hijo.

"Pero por su memoria tengo que estar aquí, tengo que conocer los argumentos que van a dar los responsables de la seguridad nacional, los responsables políticos, de por qué permitieron que pasara el atentado", asegura.

Juan Alberto perdió la vida a los 29 años, junto a 89 personas más, en el Bataclan, cuando un comando de tres yihadistas baleó a los asistentes a un concierto de Eagles of Death Metal. No fue el único ataque de esa aciaga noche.

Minutos antes, un hombre perdía la vida en las afueras del Estadio de Francia cuando tres suicidas se volaron y 39 más murieron por los disparos de otros tres atacantes contra las terrazas de bares y restaurantes del este de París.

Yann Revol resultó herido en el ataque al restaurante Le Petit Cambodge y aunque ahora intenta "no esperar nada", confiesa que busca, con el juicio abierto este miércoles y previsto hasta mayo, entender qué pasó.

"Han transcurrido casi seis años desde el ataque. El tiempo pasa, pero necesitamos entender un poco más lo que nos pasó y, a continuación, seguir adelante. Así que vemos este juicio como un paso", explica a la AFP.

- "Psicológicamente es muy duro" -

El juicio cuenta con casi 1.800 partes civiles, pero no todos los supervivientes y allegados de las víctimas de los peores atentados en París desde la Segunda Guerra Mundial aceptan hablar, como Yann y Cristina, para evitar revivir el trauma.

"Nos preguntamos si estamos legitimados para hablar. Y entonces nos decimos que a todos nos afecta de manera diferente y que quizás sea importante explicarlo, no solo por nosotros sino también por el resto", dice el sobreviviente francés.

Abed Bendjador, que representa a un argentino y a un español presentes en el Bataclan, explica que sus clientes no acudirán a las primeras sesiones del juicio. "Psicológicamente es muy duro", aseguró a la AFP.

"Se constituyeron [como parte civil] ayer y anteayer para decir: 'Estuve presente, conseguí no quedarme en casa'", pero "no estoy seguro de que esperen gran cosa de [Salah] Abdeslam y de los otros acusados", agrega.

Si tuviera la posibilidad de hablar con Abdeslam, Cristina le diría: "Asesino. Ojalá sufras lo que nosotros estamos sufriendo desde el día que asesinaste a Juan Alberto y a las otras 129 personas", reconoce.

La mujer, que realizará viajes entre Madrid y París durante la duración del proceso, no tiene previsto acudir a las primeras jornadas, más de trámite, y espera que el juicio sirva para evitar otras tragedias en el futuro.

"Espero que se depuren responsabilidades de todos los responsables políticos, de los responsables de seguridad del Estado para que se tomen medidas y no vuelva a ocurrir esto más", asegura con la mirada fija en el suelo.

Y aunque desea también la "cadena perpetua" para Abdeslam, el único miembro con vida de los comandos que atacaron París, reconoce que la sentencia que dicte el tribunal no reparará su dolor.

"El dolor lo tendré hasta que me muera y la falta de Juan Alberto la tendré hasta que me muera", confiesa su madre, quien cada 13 de noviembre y cuando viaja a la capital francesa pone flores frente al Bataclan. Este viaje no fue diferente.

burs-tjc/pc

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