Un judío y un árabe, unidos por el duelo de la violencia intercomunitaria en Israel

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Effi y Malik perdieron a un familiar en los enfrentamientos intercomunitarios en mayo en la ciudad israelí de Lod. Los dos hombres, uno judío y el otro árabe, podrían haberse evitado e incluso odiado, pero escogieron ser amigos.

La vida de Malik Hassuna, de 61 años, dio un vuelco el 10 de mayo cuando su hijo Musa, padre de tres niños, murió en un tiroteo en Lod, una ciudad mixta en las afueras de Tel Aviv, durante los altercados entre grupos judíos y árabes desatados tras la espiral de violencia en Jerusalén y la Franja de Gaza.

Al día siguiente, el coche del hermano de Effi Yehoshua, Yigal, un electricista de 56 años, fue apedreado. Este padre de dos hijos murió como consecuencias de las heridas sufridas.

Siete árabes fueron acusados por la muerte de Yigal, y cuatro judíos fueron detenidos, y luego liberados sin inculpación, por la de Musa, según la policía.

Effi y Malik, en lugar de caer en el odio, decidieron compartir su duelo.

"Yigal era mi amigo", explica a la AFP Malik, que dice que dio su pésame a la familia Yehoshua.

Después de la tragedia, Effi y Malik empezaron a enviarse mensajes. Y meses más tarde, siguen viéndose.

"La herida no se cierra", cuenta Effi, sentado en casa de Malik a quien ha ido a visitar. "Intenta curarse, pero se abre de nuevo, y para Malik la herida tampoco se cura".

- "Geometría variable" -

Lod es una ciudad de 80.000 habitantes y un tercio de esta población es árabe-israelí, es decir descendientes de los palestinos que se quedaron tras la creación de Israel en 1948.

En mayo, los enfrentamientos entre las comunidades sembraron el caos en la ciudad: tiroteos, coches quemados, saqueos en los comercios, sinagogas incendiadas... algo nunca visto en 70 años, según Effi.

Desde entonces, Effi asiste a todas las audiencias de los presuntos asesinos de su hermano, y dice "confiar" en la justicia.

Malik, en cambio, teme que la muerte de su hijo siga impune. "No hay justicia. En Israel (...) es como si fuera normal que un árabe muera a sangre fría", dice.

La policía israelí indicó a la AFP que detuvo a 154 personas, 120 de ellas árabes, a raíz de los enfrentamientos en Lod. Y que investiga cada incidente "sin tener en cuenta los orígenes de las víctimas ni de los presuntos sospechosos".

Pero para Jafar Farah, director del centro Mosawa, una oenegé de defensa de los derechos de los árabes israelíes, la aplicación de la ley es de "geometría variable cuando se trata de árabes israelíes".

Entre las personas detenidas figura el hermano de Musa, Ayub, que sigue en la cárcel por unas acusaciones que, según su padre, son "falsas".

- Amistad reconfortante -

Este verano, Malik fue al Parlamento israelí para pedir justicia para su hijo. Allí, acusó al alcalde de Lod, Yair Revivo, de atizar la violencia.

Al volver a su casa, Malik dice que recibió una llamada del alcalde amenazándolo de llevarlo ante la justicia y embargar sus bienes. "Ten cuidado conmigo", advierte el alcalde en una grabación a la que tuvo acceso la AFP.

Tras la muerte de Yigal, considerado como una figura reconciliadora en Lod, su familia donó sus órganos y una palestina de Jerusalén Este recibió uno de sus riñones.

Por su parte, Malik se ocupa de los hijos de Musa y de los otros seis niños de dos de sus hijos encarcelados. Su salario de conductor de tractor no alcanza para toda la familia.

"Nadie me ayuda. Tengo 62 años, una enfermedad cardíaca, diabetes, hipertensión. Tengo miedo de derrumbarme", dice Malik, para quien su amistad con Effi es reconfortante.

"Cuando veo a Effi (...) mi corazón se tranquiliza", afirma.

Effi vive esta relación como un antídoto al odio: "Desde que nos encontramos, soy mejor persona".

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