Este mes un jubilado va a perder unos 6.000 euros y no le importa

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Camilo Yagüe es un jubilado de un pueblo segoviano que lleva décadas coleccionado pesetas. Tiene tantas que hasta ha regalado botes llenos de ellas a sus hijas por falta de espacio. Una fortuna en una moneda a la que retiró de la circulación el euro hace casi 19 años valorada en, según sus cálculos, unos 6.000 euros. Una cantidad que no es suficiente aliciente para él para cambiarlas a la actual moneda en curso. Tiene hasta el 30 de junio para pensárselo. A tenor de sus palabras en distintas entrevistas, no es algo que vaya a hacer.

Calcula que en su colección hay como tres toneladas de pesetas. (Foto: Getty Images)
Calcula que en su colección hay como tres toneladas de pesetas. (Foto: Getty Images)

Un arcón de hierro y cristal de tamaño considerable y lleno a rebosar y varios botes de cristal colocados en los escalones de su domicilio dan una imagen de la cantidad de monedas de peseta que Camilo ha ido atesorado con el tiempo. Cuenta que son propinas de los clientes de cuando trabajaba en el sector de la restauración. La mayoría son las conocidas como ‘rubias’, por su color. En un lado, su valor de peseta. Al otro, la cara del dictador Franco o la del Rey Juan Carlos.

Al peso, creen que serán como unas tres toneladas. Al cambio, unos 6.000 euros. El equivalente a un millón de las antiguas pesetas, como suele decirse. Pero en sus planes no entra canjear su colección. El plazo para hacerlo vencía en diciembre del pasado año, pero el Banco de España decidió ampliarlo hasta el último día de junio de 2021. Es decir, que este jubilado segoviano tiene aún unas semanas para pensárselo. Aunque lo que más pesa para él es el “valor sentimental”. Más incluso que el haber tenido “alguna oferta de 40.000 euros por todas estas pesetas”

“Vale más el orgullo”, decía en una entrevista reciente con Telemadrid. En otra concedida al canal de Castilla y León contaba que el arcón en el que guarda la mayor parte de su colección lo encargó hace unos 40 años y que le costó unas 100.000 pesetas (601 euros). Ahora se le ve hasta un poco resquebrajado del peso y calzado con tacos de madera. 

En la aventura que supuso trasladar tantas monedas del bar a su casa, en el centro del pueblo, ha contado que tuvieron que usar dos coches de grandes dimensiones. No fue fácil llevar todas esas propinas hasta allí y no parece que vayan a salir. Además del valor sentimental y el económico, Camilo ha comentado en alguna ocasión, para que quienes le escuchan se hagan una idea de la cantidad de monedas que atesora, que, si se fundiesen, con ese metal se podrían fabricar hasta siete campanas de iglesia.

Según los datos del Banco de España, aún quedan por cambiar 264 mil millones de pesetas desde que el euro entró en vigor el 1 de enero de 2002. Para quienes todavía tengan pesetas bajo el colchón o en algún cajón al fondo, el procedimiento es pedir cita previa a través de la web del Banco de España y llevar el DNI cuando le toque canjearlas. El plazo se acaba y esta vez no está previsto que haya prórroga. 18 años y medio ha sido suficiente.

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