El dueño de Mercadona impulsa taquillas revolucionarias para recoger la compra

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Juan Roig, presidente de Mercadona; una taquilla inteligente de Columat. (Fuentes: Rober Solsona/Europa Press vía Getty Images; Twitter/@columat_com)
Juan Roig, presidente de Mercadona; una taquilla inteligente de Columat. (Fuentes: Rober Solsona/Europa Press vía Getty Images; Twitter/@columat_com)

La aceleradora Lanzadera de Juan Roig ha acogido entre sus últimas startups a una que va camino de cambiar por completo la forma en que salimos de casa para hacer la compra. No más colas, no más dudas en el supermercado de lo que te hace falta o lo que no. 

Para acabar con todo esto nació Columat, la compañía con una idea revolucionaria que ya está dando un vuelco al click & collect. Todo parte de sus fundadores, Albert Bladas y Georgina Coll, que en un mundo prepandemia buscaban una solución a la entrega de pedidos online a personas que no pasasen mucho tiempo en sus hogares, que veían como al final les tocaría desplazarse lejos de los alrededores de su casa para obtener finalmente los paquetes.

Pues bien, han conseguido que los repartidores puedan dejar con completas garantías cualquier tipo de producto para que el usuario (comprador) pueda recogerlo a cualquier hora, cuando mejor le venga, sin que esto suponga un deterioro en el mismo.

¿Cómo? Mediante el desarrollo de unas taquillas inteligentes.

Están pensadas para cualquier tipo de producto. Se dividen en cajones preparados para cualquier tipo de objetivo, medicamentos, alimentos, etc. Tanto es así que permite almacenar desde alimentos congelados, hasta - 20ºC, a productos calientes, hasta 50ºC. Está gran cualidad es la que permite enfocar principalmente el negocio hacia las industrias de alimentación y farmacéutica.

Son ideales tanto para farmacias como para supermercados, pero es que además están también para que funcionen en exteriores con una seguridad tal que evita que sean vandalizadas.

Como se puede leer en la web de Columat, están hechas de chapa galvanizada o fibra de madera, las primeras buscando "alta resistencia y calidad", y las segundas "diseño y alta integración con el espacio al que le corresponde".

En cuanto a los cierres electrónicos, los materiales utilizados "están fabricados para ser robustos y fiables, en más de 2 millones de aperturas", entre los que destaca el acero niquelado de alta resistencia.

Otra cosa que las hace adaptables a cualquier superficie es que no cuentan con un tamaño definido. Están diseñadas de forma modular, "permitiendo añadir nuevas columnas y aumentar el número de compartimientos y capacidad del sistema".

Por tanto, al poder ser instaladas en exteriores, carecen de horarios de apertura. Son un 'Seven Eleven' en toda regla.

¿Cómo funcionan? Las taquillas cuentan con una unidad de control que gestiona todas las operaciones. Ordena la apertura y el cierre de las puertas, gracias a un sensor automático, y asocia cada compartimento a las diferentes reservas de los clientes, teniendo en cuenta, a su vez, las dimensiones del pedido. Todos estos procesos se ejecutan a través de un código QR.

"La unidad de control puede proveer un lector RFID (identificación por radiofrecuencia) para asociar pedidos a clientes mediante un chip que funciona por contactless, identificando el cliente con el compartimiento que almacena su pedido", explica la empresa en su portal.

El proceso completo va guiado por una pantalla, como si de un cajero automático se tratase, que "muestra al usuario las acciones que debe ejecutar para la correcta entrega o recogida de los productos".

Mientras todo va sucediendo, "la sincronización con el servidor es constante", detallando todas las actividades producidas en el Cloud y, al mismo tiempo, "proporcionando los datos requeridos por parte del administrador". Este, a través del Cloud podrá gestionar el estado de los pedidos y la graduación de la temperatura de los compartimentos que proveen refrigeración.

En conclusión, estas taquillas facilitan la vida de los clientes, de los comercios que las adoptan y hasta de los repartidores, que encuentran un sitio común en el que dejar con total seguridad los bultos. Una reducción total en coste logístico y, por ende, una reducción de emisiones de CO2.

Y, por supuesto, con el coronavirus aún sin doblegar, Columat ofrece un servicio perfecto de cero contacto y cero riesgo de contagio.

Es decir, un auténtico caramelo para Juan Roig. Quién sabe si dentro de poco empezamos a ver estas taquillas en las tiendas Mercadona, como ya pueden disfrutarse en Carrefour.

VÍDEO | Un nutricionista desmonta los productos de Mercadona que presumen de ser sanos

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