Juan Miguel Echevarría: estaba destinado a volar por encima de los 9 metros pero sobrevive como cantante

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El saltador cubano Juan Miguel Echevarría ha sido apartado del equipo. Foto: STEFAN WERMUTH/AFP via Getty Images
El saltador cubano Juan Miguel Echevarría ha sido apartado del equipo. Foto: STEFAN WERMUTH/AFP via Getty Images

“Cero comentarios por el momento. TODO ESTÁ OK… se les quiere familia. Gracias por las preocupaciones”. Ese es la única comunicación del saltador cubano Juan Miguel Echevarría en las últimas semanas. El ganador de la plata olímpica en el concurso de Salto de Longitud en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 lleva desaparecido de las pistas y las redes sociales en los últimos meses. Todo un subcampeón olímpico del que nada se sabía desde hace semanas y que no ha competido desde la cita olímpica.

Echevarría es el saltador de longitud con más proyección en el foso de los últimos tiempos. Es más, no consiguió el oro olímpico por una lesión de isquiotibiales que le hizo terminar llorando sobre la tabla de batida tras ponerse líder del concurso con 8.41m. Posteriormente, el griego igualó esa marca y se convirtió en campeón por la segunda mejor marca que Echevarría no pudo combatirle al no poder saltar. El cubano de 23 años llegaba a Japón como el gran favorito, con el foco de todas las miradas sobre su imponible calidad y terminó entre lágrimas: “Me duele el alma”.

Nadie esperaba que aquella fuera la última competición de Echevarría hasta el día de hoy. El que para muchos expertos estaba destinado a romper el histórico récord de 8,95m del norteamericano Mike Powell en agosto de 1991 e incluso ser el primer ser humano en volar con viento legal por encima de 9 metros, es ahora cantante de una banda de música en Cuba. Sí, forma parte de un grupo musical con 23 años y menos de un año después de ser plata olímpica.

El motivo es que Cuba le ha apartado del equipo nacional, el único modo donde un deportista para sobrevivir del deporte en la isla ya que no hay clubes profesionales, y Juan Miguel ha tenido que buscarse la vida. Hasta el momento de cerrar este artículo, las autoridades deportivas cubanas no han dado ninguna información al respecto y solo llegan informaciones periodísticas desde el interior del país caribeño.

La primera noticia fue la información recibida por el ex jefe de prensa de la Real Federación Española de Atletismo, Gerardo Cebrián, que desvelaba que Echevarría había sido apartado de la selección cubana. Unos días antes, la periodista cubana y especializada en atletismo, Aliet Arzola, consultaba el motivo de su ausencia a los responsables federativos y la única respuesta que recibió fue que se trataba de “estrategias de preparación”. La propia Arzola, bien informada sobre lo que ocurre en la isla, reflexionaba que los únicos motivos que puede existir para la desaparición deportiva de Echevarría son “que persistan las lesiones, o a menos, que lo hayan bajado del avión por posible desertor”.

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Varias deserciones

El equipo cubano pierde efectivos casi cada competición internacional que participa. En los últimos tiempos, tenemos grandes ejemplos de varios saltadores que han decidido huir de la concentración en territorio europeo y buscar la nacionalización. El ejemplo más cercano es el de Jordan Alejandro Díaz, la gran promesa de futuro del triple salto internacional, y que logró escaparse en un aeropuerto español en plena preparación para Tokio 2020. El joven cubano abandonó al resto de la expedición y logró ponerse en contacto con Ana Peleteiro y el equipo de Iván Pedroso con sede en Guadalajara. Pocos meses después, a inicios de febrero de este 2022, el Consejo de Ministros le dio la nacionalidad española por carta de naturaleza. Eso sí, no podrá participar como español hasta pasados 3 años de su última competición internacional bajo bandera cubana, a finales de este año, en una cesión de World Athletics a Cuba para evitar estos movimientos. Algo parecido parece que ocurrirá con Lester Lescay, medallista mundial juvenil, que consiguió fugarse tras un meeting en Belgrado el pasado mes de marzo y que está afincado en España a la espera de conseguir una nacionalización europea.

El miedo a que Juan Miguel Echevarría siguiera el mismo camino era latente. El pasado mes de enero, el Playas de Castellón anunciaba la incorporación de 8 estrellas cubanas en sus filas para la nueva temporada: un equipo capitaneado por Echevarría. Castellón es una de la sedes elegidas por las autoridades cubanas para preparar a sus atletas en territorio europeo antes de los grandes campeonatos y parecía ser un buen destino para que pudieran competir en eventos en España y Europa bajo la camiseta del club castellonense. La decisión de Cuba de apartar al subcampeón olímpico del equipo nacional, que permanece en la isla, ha hecho que el Playas no haya podido inscribir la licencia de Juan Miguel.

Tras saltar 8,68m., undécima mejor marca de la historia, y llegar a los 8,83m en Estocolmo en 2019 con un viento de 2,1m/s (solo 0,1 por encima de la legalidad) donde casi se sale de la arena, parece que la carrera de Echevarría puede haber llegado a su fin. Ni récord mundial, ni superar la barrera de los 9 metros parece que serán retos ya del saltador nacido en Camagüey. Por cierto, el silencio sobre esta situación por parte de la federación internacional, del resto de atletas y federaciones y, por supuesto, de Cuba es atronador. Y mientras, en alguna parte de la isla, suena el grupo musical de Juan Miguel Echevarría.

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