Juan Carlos I está descontrolado y mancha la imagen de España en el proceso

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Foto de archivo del rey emérito de España, Juan Carlos I, durante un viaje oficial a Chile, en marzo de 2018. (AP Foto/Esteban Felix, File)
Foto de archivo del rey emérito de España, Juan Carlos I, durante un viaje oficial a Chile, en marzo de 2018. (AP Foto/Esteban Felix, File)

El rey emérito ha sido invitado por la Casa Real británica a participar en los fastos con motivo del funeral de Isabel II, reina de Inglaterra. A Felipe VI, actual rey de España, no lo hace ni pizca de gracia, pero va a tener que aguantarse y ver cómo su padre, totalmente descontrolado desde que la Fiscalía archivara todas las investigaciones abiertas sobre su patrimonio, se va a personar este jueves en la abadía de Westminster de Londres al grito de "Soy el rey vivo más antiguo". Como si esa condición lo justificara todo.

El caso es que cuando Juan Carlos I aterrice en Londres el contador de la limpieza de la Casa Real española se pondrá a cero. Felipe VI y Juan Carlos I coincidirán públicamente tres años después de que el actual monarca apartara a su padre de la vida pública de la Jefatura del Estado. Concretamente desde enero de 2020, cuando ambos asistieron a otro funeral, en este caso el de Pilar de Borbón.

Lo que va a suceder es que el rey emérito, a quien la Fiscalía le ha librado de las investigaciones -pero ha señalado como autor de irregularidades ya prescritas- va a representar a España en un acto que tendrá una audiencia televisiva y una repercusión descomunales. Con lo que todo el trabajo hecho por la Casa Real en estos últimos años por recomponer la imagen de la institución tras la ristra de actitudes indecorosas investigadas no habrá valido de nada.

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¿Por qué va?, cabe preguntarse. Pues el emérito ha sido invitado, entre otros, en calidad de familiar de la difunta. Juan Carlos I y la reina Isabel II compartían tatarabuelos por lo que eran primos cuartos. Pero no es menos cierto que eso es algo que se puede decir de prácticamente todas las realezas del mundo habida cuenta la cantidad de matrimonios de conveniencia que han tejido durante siglos.

Es decir, que el exmonarca español podía haberse ahorrado el viaje. Como también pudo ahorrarse el que hizo a Sanxenxo hace unos meses y por el que se pasó por el forro las cláusulas pactadas con Zarzuela.

Pero en este caso hay un añadido. El emérito tiene abierta una causa judicial por un delito de acoso contra su examante, Corina Larsen. Pero no ha querido hacerlo. Porque, repetimos, está desatado. Y eso, tal y como cuentan todos los periodistas especializados en Casa Real, ha provocado un importante malestar a Felipe VI sabiendo que se la han jugado y no tiene manera de frenar la situación.

Todo ello cuando se acaba de estrenar en HBO Max el documental 'Servir al Rey' en el que se hace un recorrido por varios de los episodios más controvertidos del reinado de Juan Carlos I de Borbón. En él se recogen, entre otros, su abuso de los fondos reservados para tapar infidelidades -como la de Bárbara Rey-, las presiones personales al CNI, su ordeno y mando con la Guardia Civil y muchas otras formas para prolongar su absoluta impunidad durante décadas.

Lo que sí puede hacer es evaluar todas las posibilidades a su alcance para ir preparando el futuro funeral de Juan Carlos cuando fallezca. Porque se encontrará con el mismo problema, pero por triplicado. Cuando se suceden con toda la pompa del mundo los homenajes a una persona que ha sido apartada de la Casa Real por su indecorosa actuación mientras era jefe de Estado.

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