La doble vida de un eurodiputado húngaro: ultraconservador en Hungría y pillado en una orgía gay en Bruselas

M. J. Arias
·4 min de lectura

Cuando el pasado domingo József Szájer, eurodiputado del partido de la ultraderecha húngara liderada por Viktor Orbán, el Fidesz, presentó su dimisión en el cargo argumentó razones que en realidad nada tenían que ver con la verdad. Intentó ocultar el escándalo, pero este acabó estallando este martes cuando La Dernière Heure publicaba que dos días antes de su dimisión Szájer había sido descubierto por la policía participando en una orgía junto a un numeroso grupo de hombres violando las restricciones por el coronavirus impuestas en Bruselas.

Jozsef Szajer, europalamentario del partido ultraderechista húngaro Fidesz, participó el viernes en una orgía gay ilegal en Bruselas. (Foto: REUTERS/Bernadett Szabo)
Jozsef Szajer, europalamentario del partido ultraderechista húngaro Fidesz, participó el viernes en una orgía gay ilegal en Bruselas. (Foto: REUTERS/Bernadett Szabo)

Todo comenzó con el aviso de los vecinos el viernes al oír un ruido incompatible con la restricción impuesta de solo una vista por domicilio. Ese fue el fin de la carrera política del ultraderechista Szájer y el inicio de su descenso meteórico. Los agentes se personaron en el lugar y, en un intento de evitar ser descubierto e identificado, cuentan que el que hasta ahora era uno de los hombres fuertes del Gobierno de Orbán intentó huir usando las tuberías. No le sirvió de nada, le pillaron y, además, unió un plus de bochorno a su situación.

Por si esto fuese poco, en la mochila le encontraron éxtasis. Lo ha confirmado la propia Fiscalía de Bruselas en una declaración recogida por El Español: “El hombre tenía las manos ensangrentadas. Es posible que se hiriera durante la fuga. Se encontraron narcóticos en su mochila. Al no poder presentar ningún documento de identidad, se le acompañó a su residencia”. Fue un transeúnte quien dio aviso al verle tratando de escapar.

Dos días después dimitía alegando una “tensión mental creciente”, sin mención alguna al escándalo que estaba por destaparse. Porque al hecho de que fuese descubierto saltándose las restricciones anti-COVID hay que unir el que se trata de uno de los hombres fuertes de un Gobierno ultraconservador, el húngaro, que se niega a reconocer a las parejas homosexuales derechos como el de adoptar. De ahí que, descubierta su doble vida, sean muchos quienes le acusan de hipocresía.

Licenciado en Derecho, casado con Tünde Handó (miembro del Tribunal Constitucional de Hungría) y padre de una niña, su carrera política ha consistido en defender los valores tradicionales cristianos y ha sido siempre firme defensor del discurso contrario a los derechos del colectivo LGTB con el que comulga Vox en España. Dos partidos que nunca han ocultado su sintonía aunque en la Eurocámara no comparten grupo. Mientras la formación española es parte del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, el Fidesz se enmarca dentro del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos).

Distintos grupos pero igual o muy similar ideología. Y no solo en lo que a la política LGTB se refiere. Tras su reunión con Orbán en febrero, Santiago Abascal decía que líderes como él “representan el futuro de Europa”, hablaba de “proyectos coincidentes” y de un acuerdo para seguir colaborando juntos en el futuro.

A sus 59 años, Szájer participó en 1988 en la fundación del partido que le ha llevado a Bruselas y lleva desde 2004 instalado en la Eurocámara, donde ha sido el hombre fuerte de Orbán llegando a ocupar el cargo de vicepresidente del grupo popular en Europa. En 2010 se encargó de redactar una nueva Constitución para Hungría tras el ascenso al poder del Fidesz. El texto se refiere al matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer” y lo describe como “la base de la familia y la supervivencia nacional”.

Tras conocerse su participación en la orgía gay del viernes, al eurodiputado dimitido no le ha quedado más remedio que admitir que estuvo allí y dar su versión de los hechos. “La prensa belga ha informado de una fiesta privada en Bruselas el viernes. Yo estaba presente. Cuando la policía belga me preguntó mi identidad -como no tenía un DNI conmigo-, declaré que era eurodiputado. No usé drogas. Ofrecí a la policía realizar un test instantáneo, pero ellos no lo hicieron. Según la policía, encontraron una pastilla de éxtasis, pero no es mía, no sé quién ni cómo la puso ahí”, se puede leer en el comunicado emitido.

A su familia le pide perdón, también a sus compañeros de partido y a los votantes. Sobre lo ocurrido el viernes, habla de un “traspié” por el que pide que no le juzguen tras “30 años de trabajo duro y entregado”. Las críticas que está recibiendo tanto en redes sociales como en medios de comunicación no es por lo que haga o no en su vida privada, sino por la contradicción entre sus políticas anti-LGTB en Hungría y el desarrollo de su actividad personal en Bruselas.

EN VÍDEO | Resacón en Bruselas: un eurodiputado húngaro de Fidesz reconoce que estuvo en una "orgía" ilegal