La joven viuda que se convirtió en la primera agente de la CIA en Moscú durante la Guerra Fría

Semanas atrás explicaba en este mismo blog la increíble historia protagonizada por Aleksandr Ogorodnik, uno de los espías soviéticos más valiosos que tuvo la CIA durante la Guerra Fría que, tras ser descubierto por el KGB, decidió quitarse la vida, el 22 de junio de 1977, tomando una cápsula de cianuro escondida en su estilográfica y así no poner en peligro la operación de espionaje puesta en marcha unos años antes por la agencia estadounidense.

Martha Peterson fue una joven viuda de 30 años que se convirtió en la primera agente de la CIA en Moscú durante la Guerra Fría (imagen vía cryptomuseum)

Durante los años en los que Ogorodnik (cuyo nombre en clave era ‘Trigon’) estuvo operando en la capital rusa, los informes y documentos que logró pasar a la CIA tenían tanto valor y trascendencia que iban a parar directamente a manos de Henry Kissinger, el entonces todopoderoso e influyente Secretario de Estado de los EEUU.

Pero Trigon no trabajaba solo y fundamental fue la labor realizada por Martha Peterson para que todas las informaciones confidenciales y de gran valor llegasen hasta suelo estadounidense.

Se trataba de una joven viuda de treinta años de edad que, en 1975, se trasladó a Moscú bajo la tapadera de ser una funcionaria del gobierno encargada de labores administrativas en la embajada estadounidense en la capital rusa. En realidad se trataba de la primera mujer enviada como agente de la CIA a la URSS.

Marti Peterson (como era conocida y llamada familiarmente) había enviudado tres años antes, cuando vivía en Laos tras el accidente de helicóptero que sufrió su esposo John, un oficial de los Boinas Verdes que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia en el sudeste asiático.

Fue tras quedarse viuda cuando Marti Peterson decidió unirse a la CIA y tras estudiar ruso fue trasladada por la agencia a la capital soviética, donde realizaría tareas de enlace con Trigon, encargándose de dejar o recoger todo aquello que era facilitado por el espía o que éste necesitara.

En los dos años en los que estuvieron trabajando conjuntamente, Martha y Ogorodnik jamás se vieron ni coincidieron en un mismo lugar. La CIA había habilitado varios puntos estratégicos situados en diferentes puntos de Moscú en los que Trigon escondía la información que posteriormente sería recogida por Marti y a la inversa.

Los lugares y métodos donde esconderlo eran diversos: desde pequeños agujeros en una pared hasta en el interior de las entrañas de una rata muerta de un descampado.

Durante largo tiempo Martha Peterson pudo moverse con soltura por la capital rusa sin despertar sospecha alguna. Se trataba de una mujer joven que socializaba con otras personas de su edad en un país en el que trabajaba como administrativa de la embajada estadounidense.

Entre las tareas que le fueron encomendadas por la CIA estuvo la de facilitar a Aleksandr Ogorodnik una pluma estilográfica que escondía una cápsula de cianuro y que él mismo había solicitado tener, para ser usada en caso de ser descubierto.

Esto fue una de las cosas que más afectó a nivel personal a Martha cuando se enteró que Trigon se había quitado la vida, tras ser descubierto como espía, ingiriendo el mencionado veneno.

Pero la joven agente no supo del suicidio de su compañero hasta tiempo después, cuando la misión había quedado al descubierto y ella fue localizada y detenida por la KGB en el momento en el que fue a uno de los puntos en los que dejaba o recogía información con Trigon.

Fue apresada e interrogada por miembros de los servicios de seguridad soviéticos, pero al tratarse de una funcionaria diplomática tuvo derecho a contar con la presencia del cónsul de Estados Unidos y tras ser interrogada fue puesta en libertad por las autoridades rusas, aprovechando para salir rápidamente del país de regreso a Norteamérica.

Martha Peterson durante el interrogatorio en la prisión de Lubyanka (imagen vía cia.gov)

Martha Peterson continuó trabajando como agente de la CIA, convirtiéndose en una experta en ‘contraterrorismo internacional’ y jubilándose de la agencia en 2003. Actualmente, a punto de cumplir 75 años de edad, vive en Carolina del Norte y se ha convertido en una famosa conferenciante, además de ser autora del libro autobiográfico ‘The Widow Spy’ (La espía viuda).

En 2012 Martha conoció personalmente a Alejandra Suárez Barcala, la hija nacida de la relación sentimental que mantuvo Aleksandr Ogorodnik con la española Pilar Suárez durante los años que residió y trabajó en Bogotá (Colombia), a principios de la década de 1970 y momento en el que fue captado por la CIA como espía, regresando a la URSS (sin conocer a su hija) y convirtiéndose en ‘Trigon’.

Fuentes de consulta e imágenes: cia.gov / cryptomuseum / widowspy / washingtonpost / rijmenants / ‘Nombre en clave: Trigon' de Alejandra Suárez Barcala

 

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