El joven apuñalado cerca de una discoteca de Barcelona es hijo del exdueño de Max Music fugado en 2005

El padre fue condenado por contratar a unos sicarios para vengarse de su exsocio en la discográfica

BARCELONA, 11 (EUROPA PRESS)

El joven que murió la madrugada de este jueves apuñalado tras una pelea a la salida de una discoteca del distrito de Les Corts de Barcelona es el hijo del expropietario de la discográfica Max Music, Miguel Degà Fauré, condenado por contratar a unos sicarios para vengarse de un antiguo socio suyo, Ricardo Campoy, y que desde 2005 está fugado de la cárcel Quatre Camins, en la Roca del Vallès (Barcelona).

El hijo de Degà, de 25 años, murió en una pelea que se inició cerca de una discoteca situada en la Diagonal de Barcelona, después de su cierre, sobre las 5.30 horas, y fue herido de arma blanca, aunque de momento no se ha detenido a ninguna persona relacionada con estos hechos.

El Área de Investigación Criminal de la Región Metropolitana Barcelona se ha hecho cargo de la investigación para determinar las circunstancias de la muerte, y el caso se encuentra bajo secreto de actuaciones.

Degà fue condenado por la Audiencia de Barcelona en 2001 a tres años y medio de cárcel por contratar a tres sicarios mexicanos para que dieran un "escarmiento" a Campoy por haberle robado 75 millones de pesetas, según su versión, pero el Tribunal Supremo rebajó la condena a tres años.

Se fugó en 2005 de la cárcel Quatre Camins tras no regresar al centro a dormir cuando disfrutaba de un permiso que le permitía ir a trabajar entre semana, aunque debía pasar el fin de semana y las noches en prisión, y se desconoce su paradero actual.

SEPTIEMBRE DE 1998

Los hechos por los que fue condenado Degà se remontan a 1998, cuando el condenado y Campoy eran socios de Max Music, discográfica que lanzó los recopilatorios 'Max Mix'; pero los sicarios contratados por el acusado, en lugar de abordar a Ricardo Campoy, secuestraron al disc jockey Josep Maria Castells.

Ambos guardaban un cierto parecido físico y, cuando se produjeron los hechos, ambos poseían un vehículo de idéntica marca y color; tres de los sicarios mexicanos fueron condenados a penas de seis años y medio de cárcel.