Cuando Aznar se empecinó en meter a España en el G-7 y recibió portazos como respuesta

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Aunque la economía española no es solo una de las más pujantes del continente europeo, sino también del mundo entero, lo cierto es que los sucesivos intentos de los Gobiernos por lograr un papel más relevante en el escenario internacional han sido tradicionalmente ignorados.

En la Unión Europea suelen ser Alemania y Francia las que toman las grandes decisiones, con Italia a veces invitada a la fiesta y con España a remolque. Mientras que en el tablero global, durante décadas el país intentó unirse al selecto club de los siete países más poderosos del mundo, el conocido como G-7, aunque el resultado estuvo lejos de ser un éxito.

Aznar junto a George Bush en 2003. (REUTERS/Larry Downing LSD/ME)
Aznar junto a George Bush en 2003. (REUTERS/Larry Downing LSD/ME)

A partir de la década de los 90 la economía española experimentó un gran crecimiento que hizo que España pudiera codearse con algunos de los países más potentes del mundo. Entre 1992 y 2008 España y Canadá se intercambiaron en varias ocasiones el octavo puesto como la mayor economía del planeta.

Un hecho que no era baladí, ya que de los siete países que conformaban este selecto grupo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) eran los canadienses los más débiles, teniendo en cuenta la imposibilidad española para alcanzar económicamente a los demás.

Así, esta situación económica de privilegio en el mundo hizo que durante los Gobiernos de José María Aznar (1996-2004) se reclamara de forma frecuente un puesto en esta institución habida cuenta de la posición ganada en los últimos años.

El argumento era que si Canadá estaba por su peso económico y político a nivel global, España también tenía sitio. Sin embargo, durante años la insistencia española no tuvo una respuesta positiva e incluso, el país tuvo que ver cómo entraba en el grupo Rusia que, pese a que en ese momento estaba por debajo de España económicamente, se le invitó a formar parte por su peso político (fue excluido en 2014 por la anexión de Crimea).

En ese intento de Aznar por darle una mayor relevancia a España a nivel internacional también tuvo lugar la participación del país en la guerra de Irak (20023), acompañando a Reino Unido y Estados Unidos, pese a la oposición de gran parte de la sociedad a participar en el conflicto.

Tony Blair (Reino Unido), George Bush (EE.UU.) y José María Aznar (España), en la cumbre de las Azores sobre la invasión de Irak. (Photo by PA Images via Getty Images)
Tony Blair (Reino Unido), George Bush (EE.UU.) y José María Aznar (España), en la cumbre de las Azores sobre la invasión de Irak. (Photo by PA Images via Getty Images)

Aunque la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa acabó en parte con estas aspiraciones, lo cierto es que todavía son recordadas sus palabras sobre la economía española: “España está en la Champions League de las economías mundiales”.

Pero la crisis económica de 2008 acabó definitivamente con el proyecto. El país fue uno de los más golpeados del mundo, se perdieron decenas de miles de empleos y las ansias de lograr un puesto en el tablero internacional, con los intentos de alcanzar incluso a Italia, desaparecieron.

En la última década España ha seguido perdiendo posiciones debido al crecimiento de países más poblados como Brasil, India o Rusia. Actualmente se encuentra en la posición decimotercera, justo por detrás de los rusos y mano a mano con Australia, según el Producto Interior Bruto, aunque si se tiene en cuenta su PIB en relación al poder adquisitivo, España perdería algún puesto más.

De acuerdo con los datos del Fondo Monetario Internacional en 2019, la economía española aparecería en el puesto 15, por debajo de Turquía y Corea del Sur y por encima de Arabia Saudí y Canadá.

Aunque la aparición de España en el G-7 ya es una completa quimera, lo cierto es que la institución ha ido perdiendo importancia en los últimos años al ir siendo sustituida paulatinamente por el G-20, un grupo que incluye a más países y que actualmente representa al 66% de la población mundial y al 85% del PIB mundial.

El G-20 por el G-7

Más allá de las potencias tradicionales, este nuevo grupo incorpora a algunos de los principales países emergentes. Además de los miembros del G-7 y Rusia están Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

Teniendo en cuenta que España sí que es una de las 20 economías más importantes del mundo, tendría sentido que sí que tuviera representación en este grupo, pero debido a que se constituyó como un intento de sumar a los emergentes y a la UE, España seguía sin tener cabida en una prueba más de que el papel del país a nivel internacional es poco relevante.

Reunión del G20 en Japón con la presencia de España. (JACQUES WITT/AFP via Getty Images)
Reunión del G20 en Japón con la presencia de España. (JACQUES WITT/AFP via Getty Images)

Así, es la Unión Europa la que defiende los intereses españoles, aunque España al menos sí que ha conseguido garantizar su presencia en cada cumbre en la forma de invitado permanente, siendo el único país con esta denominación y con la aspiración de llegar a convertirse en el futuro en miembro permanente. La lucha española por lograr reconocimiento en el exterior continúa.

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