José Sacristán protagonista de 'El muerto y ser feliz': "El auténtico éxito está en la continuidad en el trabajo"

El tercer largometraje de Javier Rebollo, enmarcada en lo que él denomina "género torcido", se estrena el 11 de enero

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

El veterano actor José Sacristán, protagonista del tercer film del realizador Javier Rebollo, 'El muerto y ser feliz', se ha mostrado este jueves rotundo respecto al sentido de su profesión y a los reconocimientos: "El auténtico éxito está en la continuidad en el trabajo. Si al margen de esto te dan el monigote, pues encantado".

Así lo ha afirmado a pocos días de que se den a conocer los finalistas a los premios Goya de este año y que, según numerosas voces, podría recaer en el intérprete en la categoría de Mejor Actor.

En este film, con guión de Lola Mayo que se estrenará en las salas españolas el 11 de enero próximo, Sacristán encarna a Santos, un viejo asesino a sueldo (seco, tierno y divertido) que se embarca en un viaje a ninguna parte a lo largo de dos mil kilómetros de comedia negra. La cinta comienza en la última planta de un hospital de Buenos Aires donde un español que ha echado media vida en Argentina se da cuenta de que se muere. Éste se escapa con un feliz cargamento de morfina, y emprende un viaje hacia el Norte, a ninguna parte. Una chica que encuentra en la carretera (interpretada por la actriz uruguaya Roxana Blanco) será su fiel escudera en este viaje.

Para Javier Rebollo, de alguna manera esta cinta podría enmarcarse en lo que denomina "género torcido", que está "entre la modernidad y la tradición" y Sacristán da una vuelta de tuerca "deconstruyéndose" a sí mismo como actor y también a su personaje.

En este sentido, el artista reconoce que la película ofrece "una evolución" sobre lo que el equipo artístico ha rodado que la ha ofrecido el montaje posterior en el que el sonido de las tierras y las gentes en las que se ubica han sido determinantes así como las voces en 'off' que van contando la historia al espectador y que a la vez representan también las voces de los protagonistas.

Sacristán confiesa que su "método" como actor es algo a medio camino "entre el Stanislavski y la Niña de los Peines" y que lo que pretende es aproximar cada personaje a lo que él mismo es y que no puede desligarse de su oficio. "Este oficio es un juego. Intento recuperar el niño que fui", ha asegurado.

BUEN MOMENTO PARA EL CINE Y LOS CÓMICOS

Javier Rebollo se ha mostrado convencido de que, a pesar de todo, éste es un "buen momento para el cine español" pues "hay gente que se quiere y se une para hacer cosas, quizás por lo que está pasando", afirma.

A este respecto, José Sacristán agradece haber podido trabajar con una generación "ejemplo de talento y abnegación" con nombres como los de Pedro Masó, García Berlanga o los Ozores que "confiaron" en él así como con grandes intérpretes españoles a los que le unía una enorme "familiaridad". "Santos tiene en la mirada, en los silencios y en las respiraciones todo eso", reconoce.

El actor señala también que actualmente existe una generación de artistas "muy interesante" que, a diferencia de antaño, "se acercan a la verdad sin mecanismos". "Creo que es buen momento para los cómicos y las cómicas de este país", asegura.

"El muerto y ser feliz' se alzó con el Premio FIPRESCI y la Concha de Plata al Mejor Actor para José Sacristán en la 60ª edición del Festival de San Sebastián, y además ha obtenido el Premio Violette D'Or a la Mejor Película, el Premio a la Mejor Actriz para Roxana Blanco en la 17ª edición del Festival CineSpaña de Toulouse y el Premio al Mejor Guión en el Festival CineHorizontes de Marsella.

BUSTER KEATON Y QUIJOTE

Este tercer largometraje de Rebollo ('Lo que sé de Lola', 'La Mujer sin Piano') es una 'road movie' rodada a lo largo de cinco mil kilómetros por Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy y Bolivia.

A diferencia de otras cintas, Sacristán encarna aquí a un hombre de pocas palabras, algo que le acerca, según ha dicho el actor, a Buster Keaton ("él mira donde a mi me gusta mirar") pero también al Quijote de Cervantes, por aquello de "desfacer entuertos".

El productor del film, José Nolla, ha aludido a la "apuesta ideológica" que ha significado realizar este tipo de cine que, en su opinión, "está en riesgo radical" y que cada vez "se hará en condiciones más difíciles". "Estrenar esta película ha supuesto un gesto político de resistencia", ha apuntado por su parte Rebollo.

Para Sacristán, la actual deriva requiere "aunar fuerzas y hacer frente a una situación que es de guerra y en la que se pretende una revolución a la inversa, es decir, estamos peor porque se ordena que estemos peor", ha concluido.

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