José Guirao, el ministro de la concordia

José Guirao no repetirá como ministros en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, según han informado a Efe fuentes del Ejecutivo. EFE/José Manuel Pedrosa/Archivo

Madrid, 9 ene (EFE).- Diecinueve meses, 9 de ellos en funciones, este ha sido el tiempo que José Guirao ha estado al frente de la cartera de Cultura, un año y siete meses de concordia con el sector que llegan a su fin después de que Pedro Sánchez no haya revalidado su cargo.

Gestor cultural y artístico, Guirao (Pulpí, Almería, 1959), llegó a la primera línea de la política española el 13 de junio de 2018 tras la rápida salida de Màxim Huerta.

Y su llegada fue recibida con una aceptación unánime por el sector de la cultura española, porque este almeriense de 61 años tenía tras de sí una carrera en la que destaca la dirección del Museo Reina Sofía entre 1994 y 2000, años en los que la institución adquirió dos Picassos y amplió su colección con obras de Juan Gris y Joan Miró.

Entre 2001 y 2013 también estuvo al frente de La Casa Encendida, centro cultural de referencia y vanguardia de la capital de España donde pudo dar rienda suelta a su pasión por esta corriente artística.

Desde entonces, y hasta que recibió la llamada de Pedro Sánchez, Guirao desempeñaba el cargo de director general de la Fundación Montemadrid, cuyo objetivo es la mejora de la calidad de vida y la inclusión de personas en dificultad social.

Y fue una dificultad la que le dio la bienvenida en su nuevo cargo a "Pepe", como se le conoce en su círculo más cercano: echar marcha atrás la decisión del ministro Méndez de Vigo (PP) de fusionar el Teatro de la Zarzuela y el Teatro Real.

Tanto es así que el Gobierno de Sánchez derogó el real decreto de esta fusión, que fue aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy, tras "las incertidumbres" técnicas, jurídicas y operativas, sobre todo en lo referido "a la subrogación de los trabajadores".

Con este bache resuelto, otro de los quebraderos de cabeza de Guirao ha sido la Sgae, una historia aún sin final a la vista que ante la falta de nuevos estatutos hizo que Cultura reaccionara enviándole 13 requerimientos y un apercibimiento, así como pidiendo a la Audiencia Nacional una intervención parcial de la que es la mayor entidad de gestión de derechos de autor de España.

Una situación de conflicto nada parecida al ejemplo de entendimiento a favor de la Cultura que demostró la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados al sacar adelante por unanimidad el Estatuto del Artista, un documento con 75 medidas a desarrollar progresivamente.

Y de ellas el Gobierno sacó adelante un 40% gracias a un decreto ley con medidas de urgencia sobre la creación artística y la cinematografía, que dio luz verde a compatibilizar la pensión de los autores jubilados con los derechos de autor, entre otras.

En la lista de haberes del almeriense también está el hecho de haberse convertido en el primer ministro que ha participado en la ceremonia de los premios Gaudí, la entrega de los premios del cine catalán que en 2019 celebró su 11º cumpleaños.

Una visita a Cataluña a la que hay que sumar 15 más, porque han sido un total de 16 las veces que ha viajado hasta allí por distintos motivos, como el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, el funeral de Montserrat Caballé o la apertura de la temporada del Liceo.

Pero como en todas las historias, y más si son de contenido político, hay promesas que se quedan en eso, promesas. Así ha sido la Ley de Mecenazgo, una norma que sigue sin ser aprobada pese a que fue una de las propuestas de Guirao en sus primeros días de gobierno (también lo fue del anterior gobierno del PP).

Aunque puede que en esta nueva legislatura sí vea la luz esta demandada normativa, en la lista de cosas por hacer también está el completar el Estatuto del Artista, crear la Oficina de Derechos del Autor, dar forma y aprobar a la futura Ley del nuevo Instituto Nacional de las Artes Escénicas (Inaem) y continuar avanzando en una fiscalidad positiva para las industrias culturales.

Una medida esta que está contemplada en el Pacto de Estado que Pedro Sánchez anunció para el sector cultural y que incluiría la reducción del IVA que grava el libro electrónico, que pasaría del 21% al 4%.