La desesperación de los parques infantiles privados: "Nos olvidan"

Ames (A Coruña), 21 may (EFE).- Los parques infantiles de iniciativa privada dicen encontrarse "desamparados", al no estar incluidos en las distintas fases de la desescalada, y en una situación límite ante un parón cuya salida no se vislumbra en un sector en el que mantener la distancia física es casi imposible.

El denominado colectivo infantil y juvenil de Galicia, del que forman parte ahora mismo más de un centenar de negocios, ha firmado un comunicado de manera conjunta en el que exponen la situación de desasosiego en la que se hallan.

En la misiva remitida a las administraciones apuntan que es muy complicado para ellos cumplir con la distancia social, puesto que en el juego la interacción es clave para lo que es el desarrollo psicosocial y por tanto solicitan que se les sitúe en el mapa, si es viable, en el momento en que el riesgo sea mínimo, pues cero no hay.

No se trata de "abrir a cualquier precio", abundan, de manera que inciden en la doble necesidad de acertar con el plazo y de contar con un plan sanitario seguro y viable económicamente.

De no ser posible lo que proponen, se detienen en la importancia de las medidas de ayuda para con un sector estructuralmente necesario en la sociedad.

Así las cosas, exigen a los gobiernos central y autonómico que se les "tenga en cuenta".

Jorge Fernández Jiménez, uno de los que rubrican ese documento, es mago infantil y tiene un local de ocio de 400 metros cuadrados que, hasta la llegada del virus, funcionaba estupendamente. Hoy, siente que nadie habla de un colectivo que ha decidido reivindicarse. "No estamos en ninguna fase", es su queja.

Él es castellano y vive en Galicia desde 2002. Estuvo trabajando para una empresa que se arruinó con la crisis de 2008 y en 2009 se fueron todos al paro. En los años noventa, probó como autónomo, al frente de dos bares. Y, cuando se vio desempleado, como el mercado estaba muy mal, decidió volver a ponerse por su cuenta.

Dado que vivía en Bertamiráns, en el ayuntamiento coruñés de Ames, vio, tal y como cuenta en una entrevista con Efe, que había un buen “nicho de mercado” en el sector infantil y que en ese momento no existía en la zona un espacio cerrado de ocio para este segmento de la población.

“Me costó muchísimo esfuerzo, sobre todo conseguir la financiación. Luché bastante, planes de empresa y tal y cual. Pero al final pude conseguir un local y empezar con A Mona Ramona”, que es el nombre de su empresa.

Al tiempo, amplió el local e introdujo más juegos y su negoció creció de forma sostenida. “Trabajábamos dignamente. Hasta que llegó el Covid”.

Y su sector, igual que muchísimos otros, se vio inmerso en un “parón brutal” y, ahora mismo, en una gran incertidumbre.

“Porque la hostelería es un sector muy fuerte del que se habla mucho y poco a poco las cosas van a ir volviendo a una relativa normalidad, digámoslo así. ¿Pero nosotros? Estamos atascados”.

“Lo que pensamos todos es que estamos en un limbo absoluto, porque no nos encontramos en ninguna fase de la desescalada y básicamente eso ocurre por la imposibilidad de mantener la distancia de seguridad exigida entre los pequeños”. A ello se suma la “indignación” que les produce el hecho de que nadie les recuerde.

“Todavía nadie habló de nosotros. Ni desde el Gobierno central ni desde los autonómicos. Por eso queremos que se nos escuche y que nos digan cómo podemos cumplir la normativa, si es que podemos”, reclama.

En su casa, a veces piensa Jorge que a lo mejor no van a poder abrir hasta que realmente exista una vacuna o el colegio recobre la normalidad total, que los niños puedan ir a clase sin miedo, sin restricciones, con patio compartido, con comedores y “con todo”.

Si piensa en el escenario de que tengan que estar cerrados muchísimos meses, afrontar la mayoría de los gastos fijos es inasumible y muchísimos, o todos, echarían el cierre. Si no pueden retornar a la actividad, la necesidad de ayudas es imperante, o así al menos lo considera este portavoz de tantos.

Ana Martínez

(c) Agencia EFE