Johnson enfrenta una rebelión interna contra los recortes en la ayuda al desarrollo

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Boris Johnson hace una señal de aprobación tras recibir la segunda dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca contra el coronavirus, el 3 de junio de 2021 en el centro de Londres

El primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta a una rebelión de diputados de su Partido Conservador, que el lunes quieren revertir la decisión gubernamental de recortar la ayuda al desarrollo debido al impacto de la pandemia en las arcas públicas.

El ejecutivo británico decidió reducir su presupuesto para cooperación internacional del 0,7% de su PNB (Producto Nacional Bruto) al 0,5% en 2021. Este pasará así de unos 15.000 millones de libras (21.000 millones de dólares, 17.500 millones de euros) a 10.000 millones de libras.

La decisión provocó un alud de críticas denunciando el impacto en los países más pobres y en las ambiciones internacionales del Reino Unido tras el Brexit, ante lo cual el gobierno aseguró que será una medida temporal y se volverá al 0,7% una vez superada la crisis provocada por el covid-19.

Pero esto no convenció a una treintena de diputados conservadores, incluida la ex primera ministra Theresa May, que apoyan una enmienda para restablecer inmediatamente ese nivel.

Sin embargo, para que sea aprobada se necesitaría el respaldo de 40 diputados conservadores en la Cámara de los Comunes, que este lunes examinará el proyecto de ley.

Los rebeldes, encabezados por el exministro de Desarrollo Internacional Andrew Mitchell, creen que tienen suficientes efectivos para infligir una derrota a Johnson.

Pero antes el presidente de la cámara baja del parlamento deberá decidir si permite que se vote la enmienda.

El debate llega en mal momento para Johnson, a cuatro días de la cumbre del G7 que el Reino Unido organiza en Cornualles, en el suroeste de Inglaterra.

El Reino Unido era hasta ahora el único país del G7 que destinaba el 0,7% de su PNB a la ayuda al desarrollo, un objetivo marcado por Naciones Unidas.

El ex primer ministro laborista Gordon Brown comparó el lunes la cooperación internacional con una "cuestión de vida o muerte", afirmando por ejemplo que los recortes a los programas de vacunación equivalen a "quitarle la aguja a un niño o adulto que está enfermo y necesita ser vacunado".

"No tiene ningún sentido, ni desde el punto de vista económico ni desde el punto de vista moral, y nos interesa que otros se vacunen, porque nadie está a salvo hasta que todo el mundo esté a salvo", afirmó en la BBC.

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