Johnson se defiende de las críticas por su promesa fiscal a un empresario

Agencia EFE
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Londres, 23 abr (EFE).- El primer ministro británico, Boris Johnson, se defendió este viernes de las críticas recibidas tras la difusión de varios mensajes de texto privados en los que prometía a un empresario, James Dyson, "arreglar" un asunto fiscal, una filtración tras la cual los medios nacionales ven la mano de su antiguo superasesor Dominc Cummings, algo que éste ha desmentido.

La polémica por los mensajes ha cobrado aún mayor profundidad después de que varios diarios sugirieran hoy que quien entregó esos mensajes a la cadena BBC fue Cummings, todopoderoso asesor de Johnson hasta el pasado noviembre, cuando cayó en desgracia y fue despedido de manera fulminante.

Cummings, que orquestó la campaña del Brexit y movió los hilos del Ejecutivo durante el primer año de Johnson en el poder, ha iniciado ahora una campaña para "minar al Gobierno y el partido (conservador)", aseguró una fuente anónima de Downing Street al diario "The Times".

De manera oficial, la oficina del primer ministro rehusó confirmar o desmentir esas "especulaciones" y aseguró que se ha abierto una investigación para determinar cómo llegaron esos textos a la prensa.

Sin embargo, posteriormente el propio exasesor acusó a través de un mensaje en su blog al director de comunicación de Downing Street, Jack Doyle, de haberlo acusado de las filtraciones siguiendo las órdenes del primer ministro.

"No fui directa o indirectamente la fuente para la información de la BBC sobre los mensajes del primer ministro a Dyson", dijo Cummings, antes de asegurar que contactos suyos en el interior del Gobierno ya le habían advertido de que sería acusado.

El intercambio privado aireado es una conversación entre el primer ministro y el empresario británico James Dyson, un prominente defensor del Brexit que en 2019 trasladó la sede de su compañía del Reino Unido a Singapur.

Johnson le asegura en esa conversación, que tuvo lugar en marzo de 2020, que sus empleados no tendrán que pagar impuestos adicionales si se desplazan al Reino Unido para fabricar respiradores, uno de los equipos médicos que escaseaban en las primeras semanas de la pandemia de coronavirus.

EL ARGUMENTO DE LA PANDEMIA

Preguntado hoy por los periodistas sobre la polémica durante una visita al condado inglés de Derbyshire, Johnson negó haber cometido falta alguna.

"Si piensan que hay algo remotamente malicioso, dudoso, extraño o sórdido en intentar conseguir más respiradores en un momento de pandemia nacional, y hacer todo lo que esté en tu poder para ello, entonces es que están mal de la cabeza", afirmó.

"Cuando afrontas una pandemia y tienes 9.000 respiradores, como teníamos --y no teníamos más--, y, hasta donde sabíamos, conectar a las personas a respiradores era la única forma de ayudarlas cuando tenían complicaciones con la covid, por supuesto que era correcto reclutar a los mejores fabricantes británicos", agregó.

El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, ha argumentado que el problema no son las operaciones para comprar respiradores durante la pandemia, sino la facilidad de los empresarios para presionar al primer ministro lo que han puesto en evidencia los mensajes.

"La diferencia aquí está entre aquellos que pueden acceder al primer ministro enviándole mensajes de texto y aquellos que están fuera de ese círculo mágico. Tenemos que llegar al fondo de esta cuestión. Esto es gobernar por WhatsApp, y está mal", ha argumentado.

La revelación de los intercambios entre Johnson y Dyson llega además poco después de que los ministros de Sanidad y de Economía hayan ocupado portadas en los medios británicos por las presiones que ejerció sobre ellos el ex primer ministro David Cameron.

El antiguo mandatario conservador contactó con ellos para tratar de favorecer los intereses de una firma financiera, según revelaron los medios y admitieron después los implicados, que han negado asimismo que violaran norma alguna.

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