Joan Ribó: "Valencia ha dejado de ser un punto neurálgico de corrupción"

Antonio Ruiz Valdivia

Tras 24 años de gobierno de Rita Baberá, Joan Ribó cogió el bastón de mando de Valencia en 2015. Y quiere más: se vuelve a presentar este 26-M como cabeza de lista de Compromís. Los tiempos institucionales van más lentos y su objetivo es completar lo iniciado durante aquella primavera.

Un político que inició su andadura en el Partido Comunista, que transitó luego por IU y que ahora defiende que Compromís es la formación que entusiasma a la gente y no gana metiendo miedo. Tiene en su mente grabado el momento en el que entró el Aquarius en el puerto de la ciudad y no para de repetir que es una urbe con valores progresistas.

Los pocos ratos libres que tiene entre acto y acto hace ejercicio y se olvida de los titulares escuchando música clásica en algún concierto. Las encuestas le dan bien estos días, aunque siente el aliento de un PSPV en ascenso. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, la izquierda podrá retener el consistorio. Y en su hoja de ruta para el día después: un nuevo modelo de gestión y creación de vivienda para el alquiler. “Es terriblemente urgente”, confiesa.

¿Por qué quiere cuatro años más en la Alcaldía?

Hemos cambiado la orientación de la ciudad, pero no hay tiempo suficiente para tener el proyecto madurado. Cuatro años más para continuar un proceso de cambio.

Haciendo balance, ¿cuál ha sido su mayor acierto? ¿Y su mayor error?

Un acierto es que Valencia ha dejado de ser un punto neurálgico de la corrupción, aunque tengamos algún juicio pasado mañana por la visita del Papa, para pasar a ser una capital de valores como la solidaridad -me acuerdo del Aquarius- o la lucha por la alimentación sostenible en el marco de la lucha contra el cambio climático. Pensando en las personas que peor lo están pasando, tenemos unos niveles de pobreza importantes. También valores de sostenibilidad, tanto en el tema de movilidad como de creación de parques.

¿Y el mayor error?

No haber sido consciente de que las cosas...

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