Joël Dicker: “Aunque lo haya escrito, no es un éxito totalmente mío, es del libro”

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El escritor suizo Joël Dicker. (Photo: Europa Press News via Europa Press via Getty Images)
El escritor suizo Joël Dicker. (Photo: Europa Press News via Europa Press via Getty Images)

El escritor suizo Joël Dicker. (Photo: Europa Press News via Europa Press via Getty Images)

Diez años han pasado ya desde que Joël Dicker (Ginebra,1985) revolucionara el panorama literario con La verdad sobre el caso Harry Quebert. Una serie, tres best sellers, una nueva editorial y una chocolatería en propiedad después, el escritor suizo cierra el círculo con El caso Alaska Sanders (Alfaguara), que tiene todas las papeletas para convertirse en nuevo superventas. 

Dicker recibe a El HuffPost en medio de una intensa promoción que le ha traído esta semana hasta Madrid y Barcelona, después de una gira de varios meses por Europa. Sus ojos denotan el cansancio, pero también la ilusión, y el autor no pierde la sonrisa mientras habla de su nueva novela y de sus planes de futuro. 

“La historia de Harry Quebert siempre fue una trilogía para mí. Antes de su éxito incluso, yo la concebí como una trilogía. Y para mí Harry Quebert tenía que tener una continuidad, un tomo dos, que es este, y un tercer libro que es El libro de los Baltimore”, explica Dicker. Para esa secuela, que parte desde donde terminó la primera novela, ha habido que esperar casi una década. ¿Por qué? “¿Por qué no?”, bromea el autor. 

“Es difícil de justificar esas ganas de hacer las cosas en un momento determinado o no, pero yo tenía la sensación de que después del éxito de Harry Quebert no había que hacer la continuación inmediatamente. No quería estar encerrado en ese éxito, pero digamos que se trata un poco del instinto, de una intuición”, reflexiona Dicker, que tiene claro que no volverá a escribir sobre la amistad entre Quebert y Marcus Goldman. “Creo que se ha cerrado el círculo”, sentencia. 

Portada de 'El caso Alaska Sanders' (Photo: PENGUIN RANDOM HOUSE)
Portada de 'El caso Alaska Sanders' (Photo: PENGUIN RANDOM HOUSE)

Portada de 'El caso Alaska Sanders' (Photo: PENGUIN RANDOM HOUSE)

La nueva novela del exitoso escritor nace, como es habitual en él, de un asesinato. Un asesinato que sirve únicamente como pretexto para reflexionar sobre las relaciones humanas y la psicología de los personajes, más que para regodearse en cómo ha se ha producido. “Más interesante que el asesinato en sí mismo es saber por qué alguien ha muerto, cuáles son las motivaciones de este asesinato o qué dice eso de los personajes”, reflexiona el autor. “Del asesinato no hablamos mucho. ‘Alguien ha muerto’, punto. El asesinato es un hecho importante, porque eso va a determinar un montón de cosas que pasan en el libro. Además también va a generar una intriga policíaca que va a impulsar todo el relato, toda la historia”, añade. 

Además, a Dicker le interesa especialmente cómo un asesinato puede hacer volar por los aires la tranquilidad de un pequeño pueblo y que se genere un “microcosmos”, por eso nunca encuadra sus historias en grandes ciudades. “Si ocurre un asesinato en Madrid, bueno, va a afectar a la gente del edificio donde se produzca, pero no toda la ciudad se va a ver afectada. Mientras que si eso ocurre en un pequeño pueblo, se genera un microcosmos donde todo el mundo está relacionado y por tanto se ve afectado. El mismo asesinato toma unas proporciones mucho mayores”, explica. 

Más interesante que el asesinato en sí mismo es saber por qué alguien ha muerto, cuáles son las motivaciones de este asesinato o qué dice eso de los personajes

Dicker conoce bien los pueblos de la Costa Este donde se narra la historia de Quebert, Goldman y Alaska Sanders. Son algunos de los lugares que Edward Hopper  plasmó en sus pinturas, que nunca faltan en las portadas de los libros del autor. “A pesar del tiempo que ha pasado desde que los pintó esos ambientes no han cambiado mucho, y encuentro en sus cuadros emociones y ambientes que conozco bien”, señala acerca de la obra del artista. Para él, también tiene un punto de misterio que le viene como anillo al dedo a su literatura: “A fuerza de mirar su obra siempre me ha acabado fascinando por esa capacidad que tiene de intrigar al espectador, de plantearle preguntas”. 

El éxito en la veintena y el futuro

Al escritor suizo le llegó el estrellato internacional antes de cumplir los treinta pero, al contrario de lo que se pudiera pensar, no le abrumó que su nombre pasara a ser conocido en todo el mundo. “Se lleva bien”, bromea, explicando que el reconocimiento de un escritor es menos personalista y fácil de llevar que el de otras profesiones relacionadas con la cultura. 

“Es un éxito diferente al que pueda tener un actor, un músico o un youtuber,  que a veces entran en una especie de locura, porque es el éxito de la imagen, de la persona concreta. A los actores y a los músicos se les dice, ‘Te amo, te quiero’, ‘Me encantas’, y a mi me dicen ’Me encantan tus libros”, relata Dicker. 

A los actores y a los músicos se les dice, ‘Te amo, te quiero’, ‘Me encantas’, y a mi me dicen 'Me encantan tus libros'

“No es un éxito totalmente mío aunque yo haya escrito el libro, es un éxito siempre un poco desviado, y es fácil que ese éxito sea dulce, suave… y claro, es del libro, no es un éxito mío”, cuenta el actor sobre cómo ve su popularidad y la de sus obras y cómo eso le ayuda a poner los pies en la tierra. “Pone las cosas un poco en perspectiva y además es muy satisfactorio porque da sentido a lo que hago. Y es agradable evidentemente haber escrito un libro y que la gente lo lea, que compartan cosas del libro, pero no es un éxito que te haga enloquecer o marearte”, sentencia. 

Su popularidad le ha permitido llevar su carrera más allá de la escritura, y en 2021 fundó su propia editorial Rosie&Wolfe, con la que ha publicado El caso Alaska Sanders, tras la muerte de Bernard de Fallois, el editor que lo convirtió en un superventas. “Espero poder llegar a publicar a escritores principiantes, pero me gustaría publicar libros de escritores más consagrados que quiero compartir con mis lectores”, señala. 

Él también fue principiante en su día y guarda algunas novelas sin publicar de aquellos tiempos que poco tienen que ver con la novela negra. Sobre si en sus próximos trabajos se alejará del thriller, no se cierra puertas y espera que su obra “tenga una evolución evidente” a medida que van pasando los años. “No me planteo tanto la cuestión de lo que debo hacer, sino de lo que tengo ganas de hacer”, reflexiona. 

Dicker habla de evolucionar en un futuro, pero desde Harry Quebert ha ido dando pasos para avanzar. En una entrevista con Terrafemina en 2015 reconoció que no se sentía preparado para escribir personajes femeninos, que no bastaba con ponerle al protagonista un nombre de mujer, pero en 2018 lo hizo con La desaparición de Stephane Meiler, aunque no sin dificultades. “No es sencillo, porque hombres y mujeres son muy diferentes. Creo que las mujeres son siempre más fuertes y más valientes que los hombres, y por tanto, hay que llegar a pensar como una mujer”, relata sobre el proceso. 

La televisión y las redes sociales como extensión de los libros

Joël Dicker no se avergüenza de escribir best sellers ni de llevarlos a la televisión. En 2018, la historia de Harry Quebert se adaptó a la pequeña pantalla con una miniserie protagonizada por Patrick Dempsey. Una experiencia que el escritor recuerda con cariño y en la que no entendió por qué algunos lectores se sienten traicionados al ver su libro favorito en la televisión o en el cine. ¿Lo mejor para él? “El trabajo colectivo”.

“El trabajo en equipo es muy interesante porque yo cuando escribo en casa lo hago solo. Y de repente me vi inmerso en un mundo donde hay 200 o 300 personas y cada cual tiene una función concreta que desempeñar y debe hacer bien su trabajo para que el resto funcione”, explica, defendido que se puede tener al mejor actor del mundo, pero que no sería nada sin conductores, técnicos o maquilladores en el set. “Todas las personas son indispensables y eso me parece algo genial”, añade. 

¿Por qué estamos todos conectados? Pues para contarnos cosas

Tampoco desprecia las redes sociales y le parecen buenas plataformas para compartir impresiones y, en definitiva, divagar sobre literatura. No conozco #booktok, porque voy cumpliendo años, pero sí #bookstagram, BookTube y todo eso. Son plataformas que conectan a gente para compartir un libro, para hablar de un libro, y precisamente creo que lo bueno de la conexión es poder hablarse, poder hablar de libros que te gustan, y prefiero eso mil veces a gente que hace una foto de su ensalada y la sube, es que no tiene ningún sentido”, reflexiona. 

Para él, si algo bueno han traído las redes sociales es poder compartir intereses e inquietudes con cualquier persona al otro lado de la pantalla: “¿Por qué estamos todos conectados? Pues para contarnos cosas”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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