Jesús Ibáñez, el lotero que ha puesto a toda Almería a buscar décimos por su barrio

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Jesús Ibáñez entrega el décimo a una de las afortunadas. (Photo: Jesús Ibáñez)
Jesús Ibáñez entrega el décimo a una de las afortunadas. (Photo: Jesús Ibáñez)

Es probable que si has pasado en la última semana por el céntrico barrio de Almería Mediterráneo Oliveros hayas visto a la gente buscando algo detrás de las farolas, debajo de los bancos, en alguna valla o en las ramas de algún árbol. No es una cámara oculta ni nada parecido, el culpable que ha puesto a todos los vecinos a ser casi inspectores es Jesús Ibáñez, responsable de la administración de lotería número 13 de la ciudad andaluza

Por tercer año seguido, ha escondido 20 décimos del sorteo de Navidad, pagados de su bolsillo, dentro del mobiliario urbano del barrio para animar a los ciudadanos almerienses a salir a la calle y tener que buscarlos.

Su iniciativa, que empezó este lunes y ha acabado este viernes, está siendo igual de exitosa que en las dos ediciones pasadas, pero con la diferencia de tener mucha más repercusión mediática. Cada día coloca cuatro décimos que están haciendo que se acerquen a las calles del barrio personas de toda la ciudad e, incluso, de fuera de Almería.

“Empezamos a hacerlo hace tres años porque estábamos en obras con la calle levantada. Yo soy el presidente de empresarios del barrio y me llegaban quejas de que con la calle no venían tanta gente, así que se me ocurrió esconder 10 décimos y tuvo bastante éxito. La gente acudió y salió a buscarlos”, explica Ibáñez, que a sus 48 años lleva literalmente media vida con una administración.

Viendo que la apuesta salió bien el primer año, en 2020 decidió repetir porque veía que “la gente estaba triste con la pandemia”. Volvió a colocar 10 décimos en las calles del barrio y, de nuevo, la iniciativa sacó a multitud de vecinos.

El número que ha buscado un barrio de Almería. (Photo: Jesús Ibáñez)
El número que ha buscado un barrio de Almería. (Photo: Jesús Ibáñez)

Pero este año ha sido el de la explosión mediática de esta idea. “Está siendo apoteósico. Todo el que va por el barrio va buscando sobres rojos por las calles”, llega a decir el lotero, que lleva desde 2012 como propietario de esa administración.

Ibáñez ha doblado la apuesta y, en vez de 10 décimos, ha escondido 20. Además, ha guardado uno cuyo premio, en caso de caer alguno, irá destinado a ayudar a los vecinos de La Palma. “Lo están pasando mal por el volcán y lo merecen”, comenta.

“Salgo a ponerlos a horas intempestivas”

Jesús, durante esta semana, es la persona más observada del barrio. Sus movimientos se analizan, no vaya a ser que vaya a colocar un décimo.

Tratando de evitar que le sigan, ha decidido salir de madrugada a colocar los décimos, aunque eso le repercuta en un mayor cansancio durante el día. “Hay noches que me levanto a las 3 de la mañana. Es muy complicado ponerlo de día y que no te vea nadie, por eso salgo a horas intempestivas”, afirma.

Ibáñez, que incluso a esas horas se encuentra gente en la calle, bromea con que a veces tiene la paranoia de sentirse vigilado.

“El otro día, cuando iba a dejar a los niños al cole a las 8 de la mañana, se me acercó una mujer para pedirme las pistas porque llevaba dos días buscando y estaba cansada”, cuenta.

Una mujer encuentra uno de los décimos. (Photo: Jesús Ibáñez)
Una mujer encuentra uno de los décimos. (Photo: Jesús Ibáñez)

Su modus operandi, para no dejar el décimo a la intemperie, es el de colocar en un sobre rojo una hoja con instrucciones en las que explica que, el que lo localice, tiene que ir a su administración y presentar el DNI para poder canjearlo por un décimo. También les pide hacerse una foto para publicar en las redes sociales. “Para evitar que haya gente que no se lo crea”, justifica.

A las 10 de la mañana, aproximadamente, da algunas pistas en su página web sobre la localización para asegurarse que se encuentra. Por ejemplo, concreta que están en “la calle con más circulación del barrio”, la que “encierra mucho conocimiento” o la que es de “un personaje muy querido”.

Además, no ha escogido un número cualquiera para esconder. El 47.017 tiene su pequeña intrahistoria que lo convierte en uno especial: “Estaba destinado a un viaje de estudios y se suspendió, luego se lo ofrecí a otro instituto para otro viaje y también se canceló. Tenía el número entero y me dije que no me lo podían rechazar tres veces, que este número tiene que tener algo”.

Un número particular para 20 afortunados (y una isla entera) que esperan que el Gordo les sonría este próximo miércoles.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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