Jennifer Grey, de 'Dirty Dancing', cuenta cómo una operación de nariz afectó a su carrera

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Un fotograma de 'Dirty Dancing'. (Photo: YOUTUBE)
Un fotograma de 'Dirty Dancing'. (Photo: YOUTUBE)

Hace 34 años Dirty Dancing catapultó a la fama a Jennifer Grey. En la famosa película, ya un clásico, interpretaba a Frances Baby Houseman, una adolescente que caía rendida ante un profesor de baile, Johnny Castle (Patrick Swayze).

La película fue todo un hit pero la carrera de Grey entró en sus horas bajas. La actriz se sometió a varias rinoplastias y, lejos de ayudarla, el cambio supuso su casi desaparición de las pantallas.

En una entrevista exclusiva que publica People este lunes con motivo del lanzamiento de sus memorias, Out of the Corner, la intérprete posa y se sincera sobre aquella decisión que cambió su rostro.

Grey desmiente que Hollywood le diera la espalda por aquello, sino que se ve responsable. “Gasté tanta energía tratando de averiguar qué hice mal, por qué me desterraron del reino. Es mentira. Me desterré a mí misma”,

La actriz, que ahora tiene 62 años, se sometió a dos operaciones. En la revista le recuerdan un momento, tras la segunda, que en un estreno Michael Douglas fue incapaz de reconocerla.

“Esa fue la primera vez que me mostré en público”, rememora. “A los ojos del mundo ya no era yo”, admite. Como cuenta, se sintió muy molesta con su madre porque siempre le decía que tenía que operarse la nariz, algo a lo que se resistía: “Realmente pensé que era rendirme al enemigo. Solo pensaba ‘Soy lo suficientemente buena, no debería tener que hacer esto’. Eso era lo que realmente sentía, ’soy lo suficientemente guapa”.

Como justifica, su madre la quería pero era “pragmática”, por lo que lo que le aconsejaba que se hiciera una rinoplastia porque era “difícil” que la eligieran en los casting. “Pónselo más fácil”, le decía. “Pero cuando era pequeña era completamente antirinoplastia. Era como mi religión”, afirma Grey.

Su mala relación con Patrick Swayze

En la entrevista también hace referencia a su complicada relación con Patrick Swayze fuera de las cámaras: “De la misma manera que se suponía que Baby y Johnny no debían estar juntos, que no eran una pareja natural, nosotros no éramos una pareja natural”. “Nos vimos obligados a estar juntos. Y el hecho de que nos obligaran a ello creó como una fricción”, añade.

“Siento que si pudiera decirle algo ahora sería: ’Lamento mucho no haber apreciado y no haberme deleitado en quién eras, en lugar de deseaar más como yo quería que fueras”, confiesa.

Dirty Dancing y el aborto

Dirty Dancing estuvo a punto de no ver la luz. Aunque muchos espectadores quizás no hayan caído en la cuenta, trata sobre el aborto a través del personaje de Penny, la bailarina a la que sustituye Baby.

“Antes de que se estrenara, uno de los patrocinadores estadounidenses la vio y nos pidió que omitiéramos el aborto. Se pusieron en contacto conmigo cuando la película ya se había rodado para decirme que quitáramos lo del aborto. Pero yo le dije, con total sinceridad: ’No puedo quitarlo porque si no hay aborto, no hay ningún motivo para que Baby aprenda a bailar ni para que se enamore de Johnny y la historia entera se desmoronaría”, contó hace unos años la guionista de la cinta, Eleanor Bergstein.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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