Aumenta la cólera en Rusia por represión de opositores, a horas de visita de responsable de la UE

Antoine LAMBROSCHINI, con Christian SPILLMANN en Bruselas
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La sociedad civil y los medios de comunicación rusos mostraron su disgusto por la dura represión reservada a los partidarios del opositor Alexéi Navalni, un tema que centrará la visita a Moscú del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

El responsable europeo, que aterriza el jueves por la noche, tiene previsto reunirse el viernes con el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, en un encuentro que se anuncia difícil, ya que Moscú ha calificado de "injerencia" las recientes críticas europeas sobre la gestión del caso Navalni.

El activista fue condenado el martes a purgar una pena de dos años y ocho meses de cárcel por no haber respetado un control judicial que data de 2014.

Navalni, que lleva años denunciando la corrupción de las autoridades rusas y se ha convertido en un enemigo jurado del presidente Vladimir Putin, cree que el gobierno ruso intenta silenciarlo, meses después de haber sobrevivido a un envenenamiento que él atribuye al Kremlin.

Además, el viernes será juzgado por otro caso, de difamación. La mayoría de sus colaboradores más cercanos fueron detenidos o procesados.

El jueves por la noche, el domicilio de Liubov Sobol, en arresto domiciliario, fue allanado de nuevo por la policía, indicaron en Twitter el esposo y el abogado de esta aliada de Navalni.

- "Superar el miedo" -

El jueves el opositor instó a sus simpatizantes a "superar el miedo" y liberar a Rusia "de los ladrones".

"No se dejen engañar por esta ilusión de fuerza", añadió, en un mensaje publicado en Instagram.

Poco después, Leonid Volokov, otro aliado del activista, instó a los simpatizantes de Navalni a esperar a la primavera y el verano (boreal) para volver a manifestarse, cuando prepararán "algo grande", según explicó en un programa emitido en directo por YouTube.

Numerosas oenegés y medios denunciaron la represión brutal de las concentraciones pro-Navalni del 23 y 31 de enero y 2 de febrero, que dieron lugar a unos 10.000 arrestos, un récord en los últimos años.

Los arrestos de periodistas, como el de Serguei Smirnov, redactor jefe de la página de información Mediazona y que fue condenado a 25 días de prisión, también fueron denunciados.

"Instamos a las autoridades a cesar la violencia policial, las violaciones masivas de los derechos fundamentales", reclamaron por escrito 25 personalidades de organizaciones de defensa de los derechos humanos.

A causa del gran número de arrestos, los centros de detención de la capital están a rebosar de personas acusadas o condenadas por haberse manifestado sin autorización, una infracción que puede ser castigada con hasta 15 días de cárcel.

Por falta de espacio, decenas de personas fueron encarceladas en un centro de internamiento para migrantes de Sakharovo, a 66 kilómetros de Moscú.

"No hay Estado de derecho en Rusia", denunció Denis Bondarenko, un jurista de 27 años que iba a llevarle productos de primera necesidad a unos familiares, encarcelados.

- "No hay represión" -

Pero las autoridades rusas parecen hacer oídos sordos ante las críticas internas y extranjeras.

"No hay represión, solo medidas de la policía contra quienes infringen la ley", afirmó Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin.

Así que es muy probable que el mensaje del jefe de la diplomacia europea no sea escuchado. Con todo, Borrell confía en poder ver a Navalni en la cárcel. Una portavoz de la justicia rusa, citada por la agencia de prensa TASS, indicó que ese eventual encuentro solo podría ser autorizado por un tribunal.

Las relaciones entre Bruselas y Moscú se han caracterizado por una permanente tensión desde 2014, a raíz del conflicto en Ucrania, y se han agravado por divergencias en la forma de afrontar las crisis en Bielorrusia, Siria, Libia y el Cáucaso.

El caso de Navalni, que tras su envenenamiento fue trasladado a Alemania, donde convaleció varios meses, ha sido el último capítulo de estos desencuentros.

La UE ya ha sancionado a varios funcionarios rusos por su presunta participación en el intento de asesinato de Navalni y Moscú, en señal de reciprocidad, también adoptó sanciones contra diplomáticos europeos.

"Son relaciones complejas y hay varios desafíos en el ámbito de la seguridad que se deben discutir", admitió Borrell, refiriéndose a los vínculos entre Europa y Rusia.

"Queremos desbloquear el diálogo (...) y hablar con franqueza de nuestras divergencias", dijo el portavoz del Kremlin este jueves.

Además de Navalni, el proyecto del gasoducto submarino Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania es motivo de discrepancias. Francia pide su abandono y la Comisión Europea no lo considera una prioridad, en tanto que Alemania quiere mantener el proyecto.

"Que se suspenda el Nord Stream es un tema importante para Putin. Teme que ocurra", afirmó el analista ruso Alexéi Malashenko, del Instituto de Investigación del Diálogo entre Civilizaciones.

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