Tres años batallando en los tribunales franceses para demostrar legalmente que está viva

M. J. Arias
·3 min de lectura

Jeanne Pouchain, una mujer francesa de 58 años residente en Saint-Joseph, cerca de Lyon, lleva tres años inmersa en una batalla legal para demostrar que está viva y no muerta como dieron por hecho en un tribunal sin comprobarlo antes. Esa declaración de defunción a todas vistas errónea le ha provocado números problemas que no logrará solucionar hasta que la anulen, según informa DW.

A Jeanne Pouchain la dieron por muerta en 2017 en un tribunal sin comprobarlo y lleva desde entonces intentando demostrar que está viva. (Foto: JEAN-PHILIPPE KSIAZEK/AFP via Getty Images)
A Jeanne Pouchain la dieron por muerta en 2017 en un tribunal sin comprobarlo y lleva desde entonces intentando demostrar que está viva. (Foto: JEAN-PHILIPPE KSIAZEK/AFP via Getty Images)

El origen de su situación se remonta a más de dos década atrás en el tiempo y está directamente relacionado con otro litigio. Este mantenido con una exempleada a la que despidió y que recurrió a los tribunales.

Pouchain tenía entonces una empresa de servicios de limpieza, perdió un contrato importante y despidió a la mujer. Esta la denunció y en 2004 un tribunal laboral francés decretó el pago de 14.000 euros por daños y perjuicios. Sin embargo, la demandante no recibió pago alguno porque como la demanda la había presentado contra la empresa, y no su dueña, el fallo no se llevó a la práctica.

La exempleada no se rindió y denunció de nuevo. Esta vez, a Pouchain. Eso fue en 2009. El proceso se fue alargando en el tiempo, pasaron los años sin una resolución definitiva y en 2017, ante un tribunal de apelación, fue cuando vino la supuesta defunción de la demandada. El tribunal creyó, al parecer sin confirmación alguna, que Pouchain estaba muerta y falló que quienes debían pagar la cantidad estipulada debían ser su marido y su hijo.

Pero la mujer no había fallecido y desde entonces intenta demostrarlo de manera legal para poder recuperar su tarjeta de identificación, su carnet de conducir, su cuenta bancaria y su seguro médico. Todo eso le fue retirado, con los problemas y complicaciones que acarrea, al figurar en los registros oficiales como fallecida.

Uno de los abogados de la extrabajadora que la demandó hace dos décadas ha llegado a decir, según recoge DW, que ella misma había contribuido a que se creyese que había muerto al no responder a los mensajes enviados.

Mientras, Sylvain Cormier, abogado de Pouchain, comenta que la suya “es una historia loca” en la que la “demandante alegó que la Sra. Pouchain estaba muerta, sin proporcionar ninguna prueba, y todos le creyeron. Nadie lo comprobó”.

Por raro que parezca, el caso de esta francesa no es el único. Hay otras historias similares a la suya. Por ejemplo, la del griego Yannis Diamantís, que descubrió que le habían dado por muerto cuando fue a votar en las elecciones de 2003. El error se había producido en el registro de defunciones cuando fueron a dar parte del fallecimiento de otro hombre con su mismo nombre y apellido, como señaló The Objective. Eso sí, en Hacienda no le dieron por muerto y todos estos años ha seguido pagando sus impuestos.

En España se han dado también situaciones similares. En mayo de 2020, por ejemplo, se conoció el de Rafa Martínez. Ingeniero industrial autónomo, la Agencia Tributaria le dio por muerto. Se dio cuenta cuando fue a presentar la declaración trimestral del IVA y el sistema no dejó acceder a su gestor. "Salía un error y nos pusimos en contacto con Hacienda, con la sorpresa que nos dijeron que esa persona con ese nombre y con ese DNI aparecía como fallecido”, contó a la Cadena Cope.

Para demostrar que estaba vivo, contó que tuvo que solicitar un certificado de empadronamiento con fecha actualizada y, además, realizar una declaración responsable en la que declare no haber fallecido.

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