Javier Peña, HOPE!: "Seas de derechas o de izquierdas necesitas comer y tener un clima estable"

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Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: NATALIA QUIROGA)
Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: NATALIA QUIROGA)

Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: NATALIA QUIROGA)

¿Cómo puede tener un vídeo sobre la pesca de arrastre 25 millones de reproducciones? El mérito es de Javier Peña, uno de los divulgadores medioambientales más populares en redes sociales y creador de HOPE!, un proyecto en el que traduce el conocimiento científico sobre el clima y la ecología a vídeos cortos y comprensibles que graba en casa con su móvil. Su éxito en redes sociales es tal que en total superan ya los 400 millones de visualizaciones.

“En HOPE! creo que hago lo contrario a lo que se supone que se debe hacer para llegar a mucha gente con el tema de la crisis climática: no rehuir la complejidad y tratar al espectador como un adulto”, señala en conversación telefónica con El HuffPost con motivo de la celebración este 5 de junio del Día Mundial del medio ambiente.

En su opinión, la respuesta “tan descomunal” que ha recibido “habla muy bien de la audiencia” y para él, “desmonta ese mantra tan extendido de que esto de la crisis climática no interesa”. “Creo que este experimento demuestra que es el momento de poner la crisis climática en prime time”, defiende.

Su próximo reto es que la docuserie Hope! Estamos a tiempo, que ha conseguido financiar gracias a un crowdfunding, vea la luz en el primer trimestre de 2023. “Estamos hablando con varias televisiones y plataformas para hacer un estreno internacional”, avanza.

¿Cómo te defines? ¿Más como comunicador, como un activista, como un influencer verde...?

No lo sé... un divulgador activista, un divulgador medioambiental.

¿De dónde viene tu pasión por el medio ambiente?

Viene desde pequeño, porque he disfrutado mucho de la naturaleza. Mi madre es bióloga y he tenido la suerte de aprender a amar la naturaleza. Es verdad que esto había permanecido como algo que me ha apasionado siempre pero que había estado fuera de mi foco de trabajo hasta 2018, que fue cuando se publicó el informe del IPCC en el que alertaban de que estábamos a 12 años del punto de no retorno de la crisis climática y coincidió con que nació mi primer hijo. Eso me llevó a ponerlo en el centro y a lanzarme con esta aventura de Hope!

Lo hiciste tras ser padre; entiendo que te asustaba el mundo que iban a heredar tus hijos...

¡Sí, sí, es terrorífico! La irresponsabilidad que estamos ejerciendo en estos momentos es inédita en la historia. Nunca ha habido una decisión más importante ni una irresponsabilidad mayor que la de no actuar frente a las alertas que nos está marcando la Ciencia y lo que estamos viendo que está ocurriendo. Estamos en el tiempo de descuento y no actuar es un absoluto crimen.

¿Ese miedo, desde que comenzaste con Hope! hasta ahora, continúa, se ha atenuado o, al contrario, cuanto más sabes sobre la crisis climática, más te llevas las manos a la cabeza?

La verdad es que cuanto más sabes, más te asustas, porque la situación es dramática. No es una cuestión de predicciones: está ocurriendo. Los sistemas naturales de los que dependemos y el clima, de los que depende nuestra producción de comida, nuestro bienestar, se están desbaratando.

Seas quien seas, no quieres vivir en un mundo devorado por el caos climático y eso es algo que está en nuestra mano detener

El clima estable del que hemos disfrutado en los últimos 10.000 años está dejando al clima extremo, a las sequías, a las inundaciones, a los eventos meteorológicos extremos, que ya se han multiplicado por cinco... Es un mundo en el que no queremos vivir. Seas quien seas, no quieres vivir en un mundo devorado por el caos climático y eso es algo que está en nuestra mano detener.

Cada vez es más habitual ver el mapa del tiempo pintado de rojo e, incluso de colores que van más allá. ¿Es a lo que nos vamos a tener que acostumbrar?

Está ocurriendo ya. Acabamos de ver hace escasas semanas temperaturas de más de 50 grados en la India que han llevado al fracaso del 50% de la producción de cereal en India y Pakistán y en España cómo el 70% de la cosecha de frutales en algunas zonas de Cataluña se ha perdido por el clima extremo. Esta situación afecta a nuestra capacidad de alimentarnos y no hay nada más importante que detener las emisiones a tiempo para restaurar el equilibrio ambiental del que depende nuestra propia existencia.

¿Cómo definirías la actitud que tenemos ante la crisis climática? ¿Tenemos una venda en los ojos? ¿Sabemos que la tenemos pero no la queremos quitar o pensamos que ya la quitaremos más adelante?

La actitud general es aún de negacionismo, tanto desde los gobiernos como desde los medios de comunicación, que aún siguen sin dedicarle el espacio prioritario que se merece esta crisis, la mayor a la que se ha enfrentado nunca la humanidad. Estamos en el borde del precipicio y aún seguimos hablando de las polémicas domésticas y de cosas que, comparadas con ésta, carecen de relevancia.

Si tuvieras delante a un negacionista, alguien que te esté negando que existe un calentamiento global, ¿qué le dirías?

Le diría ‘mira, ni las petroleras, que se han gastado miles de millones en negar la crisis climática, se atreven ya a negarlo’. Es un debate que ha quedado desfasado, que no tiene sentido, que está superado desde hace años y que, desde luego, solamente desde el fanatismo y desde posiciones muy interesadas se puede negar algo tan evidente como es la ley de la gravedad. El dióxido de carbono que emitimos calienta el planeta. Punto. Eso es una evidencia, no hay debate posible.

¿Qué pensaste de la película Don’t look up (No mires arriba)?

Me pareció una de las representaciones más acertadas de la situación en la que estamos ahora. Dos científicos advirtiendo de que hay un cometa capaz de destruir la Tierra y de que tenemos muy poco tiempo para revertirlo y la gente, los medios y los políticos, hablando de si lo dicen más alto o más bajo o del pelo o la ropa que llevan puesta... Es exactamente lo mismo que está ocurriendo con la crisis climática y la película ha llevado a muchos científicos a decir ‘esta es la película que resume mi existencia en los últimos años’.

El dióxido de carbono que emitimos calienta el planeta. Punto. Eso es una evidencia, no hay debate posible

Pese a todos los escenarios que has ido dibujando, tu proyecto se llama Hope! ¿Hay esperanza, entonces? 

¡Claro! Yo donde encuentro la esperanza es en entender que en las democracias el poder reside en la opinión pública, en la ciudadanía activa, y por eso dedico tanto esfuerzo a la divulgación y en hacerle entender a la población lo que está ocurriendo, porque en el momento en el que un número suficiente de personas comprenda la gravedad que tiene esto y la enorme oportunidad que tenemos de protagonizar la mayor evolución social de la historia, creo que no habrá nada que se ponga por delante. Lo dice la Ciencia, aún estamos a tiempo de evitar una catástrofe global.

Es la ciudadanía la que tiene la llave, ya que los Gobiernos están, de alguna forma, atados de pies y manos por los ciclos electorales, por los lobbies, por la opinión pública. Es la ciudadanía la que tiene que coger el timón y obligar a los Gobiernos a actuar.

¿Y por dónde se empieza, cuáles serían las primeras medidas o las más urgentes?

Este es un problema que no tiene una solución, tiene muchas. Básicamente todo tiene que cambiar: la forma en la que producimos nuestros alimentos tiene que revolucionarse completamente, la producción de electricidad tiene que verse dominada por las renovables inmediatamente, nuestras casas tienen que aislarse para consumir menos energía y transformar nuestras calderas en calefacciones eléctricas de aerotermia, la forma en la que nos movemos... Una evolución sin precedentes en muy poco tiempo abarcando todos los aspectos de nuestra economía para que funcione dentro de los límites planetarios.

En muchas ocasiones se piden esfuerzos a los ciudadanos (cambiar hábitos, reducir el uso de plásticos, reciclaje obligatorio...) pero luego por ejemplo ven que a una cumbre del clima los mandatarios acuden en decenas de jets privados. ¿Eso no es un poco hipócrita, no desanima?

Cuando se habla de qué sector tiene que ser el prioritario, si la acción gubernamental, la empresarial o la individual de los ciudadanos, siempre contesto que tienen que ser los tres. La situación es tan dramática que se tiene que producir una revolución en el ámbito legislativo, obviamente, en el ámbito empresarial, que afecta a todo lo que producimos, y en desde luego en el cambio de hábitos de los ciudadanos, que tenemos que entender que nos va la vida y la comida en ello.

Muchas veces se tiran balones fuera como intento de parar la acción: ‘Yo puedo reciclar, pero mira China o mira la India’. Eso es un argumento que no deja de no comprender el problema, como si fuese algo que no vamos a sufrir nosotros. ¡Es que tenemos que hacer esto como defensa propia! Está en nuestro interés personal hacer todo lo que esté en nuestra mano y presionar a los demás para que también lo hagan. Decir ‘como tú no lo haces, pues yo tampoco’ es un juego un poco sin sentido.

Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: CORTESÍA DE JAVIER PEÑA)
Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: CORTESÍA DE JAVIER PEÑA)

Javier Peña, Fundador de HOPE! (Photo: CORTESÍA DE JAVIER PEÑA)

¿Sirven de algo las cumbres del clima?

Bueno... desde luego que mucho menos de lo que deberían. Los acuerdos que se firman no son vinculantes, no ocurre nada si no se cumplen, y llevamos 26 cumbres ya y las emisiones no han parado de subir. Es un poco descorazonador, pero bueno. El Acuerdo de París fue un paso de gigante y tenemos que presionar para que se establezcan medidas vinculantes que lo hagan efectivo.

¿Crees que en España se asocia el cuidado medio ambiente a la izquierda? ¿Es eso un problema?

Sí, es un problema que en España ocurre de forma muy llamativa. Hay otros países, estoy pensando por ejemplo en Francia, en Alemania o Inglaterra, que tienen o han tenido hasta hace poco presidentes de derechas con un compromiso climático muy convincente. Hay otros países donde este tema no está tan polarizado. Es algo absurdo porque seas de derechas o de izquierdas necesitas comer, tener un clima estable y que la naturaleza funcione, y creo que no puede haber nada más transversal ideológicamente que tener un planeta estable y saludable en el que vivir.

Me preocupa especialmente el negacionismo que está esgrimiendo Vox, que es de un fanatismo insultante

Es algo que no tiene sentido, creo que en otros países ocurre mucho menos y que España debería superar. Me preocupa especialmente el negacionismo, que ya supera al de las petroleras más salvajes, que está esgrimiendo Vox, que es de un fanatismo insultante.

Hace unas semanas hiciste un vídeo sobre Putin y el gas. ¿Qué soluciones están en nuestra mano en ese problema energético?

Creo que es el momento en el que se demuestra que las renovables no solo no contaminan, sino que además nos ofrecen independencia energética. En España no tenemos gas, petróleo o uranio, pero tenemos sol, viento y agua, y eso nos puede convertir en una potencia energética, puede garantizar la soberanía, puede bajar la factura de la luz de forma tremenda y nos puede dar una ventaja competitiva a nivel industrial. No encuentro ningún motivo por el que nadie de ningún partido pueda oponerse a crear energía barata, verde, estable y 100% española.

A la vez también tenemos que cambiar nuestro sistema de calefacción, desterrando el gas, el gasoil y apostando por la electricidad, que es muchísimo más eficiente, más segura y más barata.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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