Javier Aguirre, del terror al destape y el cine de vanguardia

El director de cine Javier Aguirre, y su mujer, la actriz Esperanza Roy. EFE/PACO TORRENTE/nr/Archivo

Madrid, 4 dic (EFE).- Cineasta audaz y sin prejuicios, Javier Aguirre, fallecido este miércoles a los 84 años, es uno de los nombres clave del cine español de la Transición, un director que combinó el gran éxito comercial en todo tipo de géneros con la experimentación y la creación de lo que él mismo denominó "anti-cine".

"Vida perra" (1982), un monólogo en el que su mujer, la actriz Esperanza Roy, encarnaba a una mujer de provincias plantando cara a sus fantasmas, es el ejemplo más aplaudido de esa senda experimental, alabada por escritores como Salvador Espriu, que la consideró "una soberbia lección de cine", Francisco Ayala o Jorge Guillén.

Pero Aguirre también logró sonoros éxitos de taquilla como "Los chicos con las chicas", musical protagonizado por Los Bravos, la saga del grupo Parchís y comedias como "Soltera y madre en la vida", "Ni te cases ni te embarques" o "La guerra de los niños".

Nacido el 13 de junio de 1935 en San Sebastián, en el seno de una familia burguesa -su padre era industrial-, Aguirre se negó a seguir los estudios que su familia le marcó -una carrera técnica- y con sólo 15 años empezó a colaborar con revistas de cine como "Radiocinema", "Imágenes", "Arcinema" y otras.

A los 19 años realizó su primer corto 'amateur' y en 1955 fundó y dirigió el Cine Club de San Sebastián. Un año después se trasladó a Madrid e ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC).

En 1958 dirigió la revista "Cine Club" y trabajó como auxiliar de dirección de Eugenio Martín en "Despedida de soltero" (1958) y de César F. Ardavín en "Festival" (1959), a la par que publicó cuentos y escribió guiones de cine en colaboración con Horacio Valcárcel ("La amarga vida"), López Salinas ("Gentes de España") y Chumy-Chúmez ("A la vejez, viruelas").

En 1960 dirigió su primer trabajo como profesional del documental, para NO-DO, "Tiempo 2", que representó a España en el Festival de Cine de San Sebastián, en el que quedó finalista.

A partir de esta fecha, realizó una serie de cortometrajes que ya dejan en evidencia sus inquietudes artísticas: "Pasajes 3", Concha de Oro en San Sebastián, "Tiempo de Playa" y "Espacio 2", las tres de 1961, y un año después "Playa Insólita", "Tiempo abierto", "Vizcaya 4" y "Toros 3".

Llegó a conseguir hasta 20 premios nacionales e internacionales entre los que destacan una medalla de bronce en Venecia, una Espiga de Oro en Valladolid o una medalla de Plata del Consejo de Europa.

En 1964 dirigió su primer largometraje: "España insólita", un documental declarado de Interés Especial, con las voces de Francisco Rabal y Fernando Rey, y seguidamente su primera película abiertamente comercial, la infantil "Los oficios de Cándido".

El éxito logrado con "Los chicos con las chicas" (1967) le llevó a colaborar con algunos de los productores más importantes del momento.

Con José Luis Dibildos mantuvo una larga relación de la que salieron títulos como "Los que tocan el piano" (1968) hasta "Rocky Carambola", protagonizada por Torrebruno (1979); y con Pedro Masó, "El astronauta" (1970), con Tony Leblanc y José Luis López Vázquez, o "De profesión sus labores" (1970).

En 1987 estrenó "La monja alférez", historia ambientada en el siglo XVII y que narra la vida de Catalina de Erauso, una mujer que escapó de un convento y se embarcó a América como soldado. Protagonizada por Esperanza Roy, era un proyecto del director desde su infancia.

También dirigió a Imperio Argentina, Aurora Bautista y Ana Mariscal en "El polizón de Ulises" (1987), y al año siguiente realizó la coproducción de TVE y la televisión portuguesa "El marinero" (1988) y dirigió el filme "La diputada", protagonizada por Victoria Vera, Javier Escrivá y Juanjo Puigcorbé.

Pero Aguirre nunca abandonó la experimentación y la vocación intelectual. El "anti-cine" lo inaugura en 1967 con obras como "Fluctuaciones entrópicas", "Pluralidades 6", "Espactro 7", "Uts Cero", "Innerzeitigkeit", "Objetivo 40", "Tautólogos plus X" (1973) y "Underwelles" (1973).

Teorizó sobre ello en un libro publicado en 1972, "El anti-cine. Apuntes para una teoría", películas que no se pueden encerrar en los límites del séptimo arte y que se inmiscuyen en terrenos de otras disciplinas.

Otros ejemplos son sus adaptaciones de obras literarias, como "Continuum" (1994), una película en un solo plano-secuencia inspirada en Fernando Pessoa; o "Variaciones 1/113", largometraje protagonizado por Javier Bardem e Inés Sastre e inspirado en un poema de Jorge Luis Borges que el propio poeta recita para esta película.

Se trata de una sola toma repetida 113 veces, pero siempre distinta por sus múltiples transformaciones, bien sean analógicas, digitales o ambas.

Su siguiente largometraje, en 2005, se titula "Dispersión de la luz" y se inspira en "Sobre los ángeles" de Rafael Alberti, una compleja estructura visual con más de mil tomas manipuladas.

"Medea 2" (2006) se basa en la obra de Séneca y combina el texto clásico con su adaptación al ballet. Su último largometraje completado fue "Sol", un documental sobre la Puerta del Sol de Madrid, en el que se confrontan dos épocas, el periodo entre 1967 y 1970 en blanco y negro, y la contemporánea rodada entre 2005 y 2009 en color.

Magdalena Tsanis