Jaguar Land Rover suprimirá 4.500 empleos en Reino Unido

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Parte delantera de un vehículo Land Rover en Solihull, en el centro de Inglaterra, en una imagen de archivo del 14 de enero de 2009

El fabricante británico de automóviles Jaguar Land Rover anunció el jueves la supresión de 4.500 empleos, más del 10% de sus efectivos, ante la caída de su actividad debido al desprestigio de los vehículos diésel, una reducción de ventas en China y la incertidumbre del Brexit.

Esta reducción de efectivos, anunciada en un comunicado de la empresa propiedad del grupo indio Tata Motors, afectará principalmente a Reino Unido y se inscribe en un plan más amplio de reducción de costes de 2.500 millones de libras (3.200 millones de dólares, 2.800 millones de euros) en 18 meses.

El grupo emplea a 42.500 personas en Reino Unido, es decir la gran mayoría de los 44.000 efectivos que tiene en todo el mundo.

Las supresiones, que según la prensa británica se centrarán principalmente en los servicios administrativos, se sumarán a las 1.500 personas que ya dejaron el grupo en 2018.

La pasada primavera Jaguar Land Rover decidió no renovar un millar de contratos temporales en su fábrica de Solihull, cerca de Birmingham, en el centro de Inglaterra. Al mismo tiempo, anunció la deslocalización a Eslovaquia de la producción de su todo terreno Discovery.

El fabricante de automóviles de lujo afirma que lleva a cabo esta restructuración para reducir costes y ser más rentable, con el objetivo de poder invertir más en los vehículos eléctricos. Espera así que todos sus nuevos modelos sean eléctricos o híbridos a partir de 2020.

Según la BBC, que había anunciado anteriormente esta supresión de empleos citando a fuentes internas del grupo, los recortes son el resultado de una caída de ventas en China y de los vehículos diésel cuya reputación sufre las consecuencias del escándalo de los motores trucados, además de las inquietudes sobre la competitividad británica tras el Brexit, previsto a finales de marzo.

En julio de 2018, este fabricante ya había amenazado con reducir sus gastos en Reino Unido en caso de Brexit sin acuerdo, un escenario cada vez más temido ante la dificultad del gobierno para convencer a los diputados británicos de que ratifiquen el acuerdo de salida negociado con la Unión Europea.