Representar a los más humildes desde la izquierda, el lujo que no admite lujos

Manuela Carmena 'pillada' antes de embarcar en un vuelo.

La exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se encontraba en un aeropuerto esperando para embarcar. Aguardaba sentada, tranquila, con su bolso en el regazo y ojeando su celular. Sin saberlo, el objetivo indiscreto de otro viajero la retrató en su más absoluta normalidad con una foto que incendiaría las redes sociales con rapidez. La que fue representante política de los madrileños desde 2015 a 2019 fue objeto perfecto de un argumento imperfecto y extendido hasta la saciedad: ¿Qué hace una izquierdista con un iPhone y un bolso de Loewe? ¿Acaso la izquierda no aboga por la austeridad?

Tras la publicación, el usuario recibió un correctivo por parte de otros twitteros que no dudaron en retratar con sorna una argumentación que consideraron floja y tópica. No es la primera vez que se critica a socialistas y comunistas por la contradicción entre su estilo de vida y sus proclamas políticas. El término con el que se describe esa desconexión entre la palabra y los actos se llama ‘izquierda de caviar’ una expresión peyorativa que en España se usa desde finales de los años ochenta. 

Los ejemplos son numerosos y uno de los primeros en vivir esta etiqueta en sus carnes fue el jefe del Ejecutivo entre 1982 y 1996 y líder del PSOE, Felipe González. Pocos imaginaron que sería posible pasar de la foto del ‘clan de la tortilla’ en la que aparecía junto a otros compañeros de partido disfrutando de un austero picnic en un pinar de Sevilla en 1974; a su paseo durante el verano de 1985 en el Azor, el que fuera barco vacacional de Francisco Franco durante la dictadura; y culminar con los lujos actuales que nada tienen que ver con sus orígenes. Un nutrido sector de la población no se lo perdona. 

A este, también llamado de manera peyorativa, ‘socialismo de champán’ se le unen casos más recientes como el de los líderes de Unidas Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero. El primero criticó constantemente a las élites más pudientes y su estilo de vida. El ejemplo más claro fue un tweet de 2012 en el que apuntó contra el por entonces máximo responsable político de la economía española, Luis de Guindos.

“¿Entregarías la política económica del país a quien se gasta 600.000€ en un ático de lujo?”, afirmó seis años antes de adquirir una casa por el mismo precio. 

“Entregarías la vicepresidencia del país a alguien que se gasta 600.000€ en una casa de lujo?, podría espetarle más de uno. 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras sellar el acuerdo para gobernar. (Getty Images)

El que nunca hubiera entregado las llaves de su casa a Iglesias - o sí - es el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, otro que no se libró de las críticas por hacer uso del avión privado del Estado para realizar viajes cuestionables como el que llevó a cabo al Festival de Benicàssim durante el verano de 2018. Usar el Falcon a su antojo se percibió como una extravagancia en un contexto social y político que lo último que necesitaba eran los lujos de un presidente cuestionado.   

Fuera de España, la ‘izquierda de caviar’ también cuenta con exponentes varios. De hecho, el término tiene orígenes franceses adquiridos durante el gobierno de François Mitterrand, representante del socialismo en el país galo y presidente entre 1981 y 1995. Varios de sus ministros llevaban un estilo de vida más propio de la burguesía que de integrantes del partido de los trabajadores. Incluso uno de los máximos exponentes actuales de la izquierda y exministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, no tuvo reparos en aparecer en una publicación francesa con unas fotos que mostraban un nivel de vida que nada tenía que ver con los de la población griega asfixiada por los recortes. Este dirigente de izquierdas también se ha hecho popular por cobrar grandes sumas de dinero por acudir a entrevistas televisivas o a dar conferencias. 

No solo los políticos de izquierdas se enfrentan al escrutinio popular, sino también periodistas, intelectuales e incluso actores y actrices. Otros de los más criticados es Javier Bardem, quien ha formado parte de numerosas manifestaciones en contra de la guerra, de los recortes o del cambio climático. Para muchos, su tren de vida no tiene nada que ver con sus proclamas políticas.

¿Acaso ser de izquierda requiere vivir en la austeridad?

Cada caso de esta ‘izquierda de caviar’ es un mundo y debería ser analizado de manera individual. Tener un iPhone y un bolso Loewe no es lo mismo que viajar en avión privado por asuntos propios. El riesgo de la izquierda está en caer en la demagogia, en la hipocresía, en el cinismo, en proclamarse como una necesidad para el pueblo antes de estrangularlo para su beneficio personal. Pero una cosa es que el comunismo haya sido el mayor fracaso de la izquierda y el ejemplo más delirante de procacidad, y otra que personas con ideales progresistas no puedan llevar una vida ambiciosa profesionalmente y hacer con su dinero legítimo lo que les dé la gana. Sin olvidar, en el caso de los políticos, que ya sean de derecha o de izquierda, su cometido debería ser el de servir al pueblo. 

Y si lo hacen, fingiendo aunque sea, sin aparentar ser parte de la élite, pues mejor. 

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