La izquierda casi desaparecida en Israel por la derechización

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Si 1991 supuso con la Conferencia de Paz de Madrid la esperanza de conseguir el fin del conflicto entre israelíes y palestinos tras más de 40 años de enfrentamientos, 2021 está poniendo de relieve la enorme dificultad de que se produzca un entendimiento a corto, medio y quizás también largo plazo. 

La nueva escalada de violencia no solo constata lo alejadas que están las posturas, sino también el rechazo en las sociedades que hay hacia el otro y que prácticamente imposibilita un eventual acuerdo que hoy en día se ve como una quimera. 

Dos personas se cubren de un proyectil en Tel Aviv, Israel. (Photo by Daniel Rolider/Getty Images)
Dos personas se cubren de un proyectil en Tel Aviv, Israel. (Photo by Daniel Rolider/Getty Images)

Un ejemplo claro se observa en el Parlamento israelí, el conocido como Knéset, donde las fuerzas de izquierdas y proclives a dialogar con los palestinos han terminado teniendo una presencia testimonial, al tiempo que partidos más conservadores y nacionalistas iban ganando adeptos. 

Así, la Cámara hoy en día muestra la fortaleza de las fuerzas de derechas y centristas que evidencian que la sociedad israelí se ha movido en ese dirección y que la izquierda ha quedado desdibujada.

El mejor exponente de este cambio de tendencia es el Partido Laborista, capaz de encabezar todos los Gobiernos entre 1948 y 1977 y hoy reducido a la irrelevancia política

También el Meretz, que surgió en 1992 como un partido pacifista de izquierdas y que se convirtió en la tercera fuerza política del país. Actualmente lucha por mantenerse en el Parlamento, lidiando con ese 3,25% que da acceso a la Cámara.

Ambas formaciones han defendido siempre como objetivo principal el alcanzar un acuerdo de paz con los palestinos, algo ilusorio habida cuenta de que en ambas sociedades han ido prosperando grupos extremistas que rechazan completamente la negociación. 

Progresivamente se han ido alejando del sentir general de la población, más derechizada, al tiempo que en las dos últimas décadas proliferaban los conflictos y enfrentamientos entre ambas facciones.

La presencia de las fuerzas de izquierda en el Parlamento israelí es testimonial (Photo by ALEX KOLOMOISKY/POOL/AFP via Getty Images)
La presencia de las fuerzas de izquierda en el Parlamento israelí es testimonial (Photo by ALEX KOLOMOISKY/POOL/AFP via Getty Images)

Cabe recordar que los laboristas tenían en 1969, de la mano de Golda Meir y tras la Guerra de los Seis Días, 56 escaños (de un total de 120) y en 1992 44 asientos gracias a la figura de Isaac Rabin. Sin embargo, los treinta últimos años han supuesto el declive absoluto de un partido que hoy en día está más cerca de la desaparición que de volver a recuperar el Gobierno.

En las últimas elecciones parlamentarias, celebradas en marzo de 2021, los laboristas obtuvieron siete escaños, situándose como sexta opción preferida de los israelíes con un 6% de los votos. 

No le fue mucho mejor al Meretz, que desde su primer gran resultado no ha hecho más que retroceder entre las preferencias de la sociedad. En estos últimos comicios obtuvo seis diputados, con apenas el 4,5% de las papeletas. Una suma entre las dos formaciones solo alcanza 13 escaños, lo que supone apenas algo más del 10% de la Cámara.

Pese a que estos resultados son muy escasos, lo cierto es que suponen una mejora considerable respecto a los obtenidos en las parlamentarias de un año antes. Entonces fueron en coalición junto al centrista Guesher y la suma de todos ellos solo alcanzó los siete parlamentarios (5,83%). Por ponerlo en contexto por delante quedaron los judíos ultraortodoxos, así como otras formaciones de derechas y centristas.

La última vez que la izquierda triunfó en las urnas fue en 1992 con los 44 escaños laboristas y los 12 de Meretz, ya que ambos sumaban prácticamente mayoría absoluta en el Parlamento. Desde entonces el declive, con la pequeña salvedad de 2015 cuando los primeros obtuvieron 24 asientos gracias a su coalición con la líder centrista Tzipi Livni, aunque fue flor de un día porque en los siguientes comicios han vuelto a caer de forma estrepitosa.

Golda Meir fue una de las grandes líderes de los laboristas israelíes. (Photo by William KAREL/Gamma-Rapho via Getty Images)
Golda Meir fue una de las grandes líderes de los laboristas israelíes. (Photo by William KAREL/Gamma-Rapho via Getty Images)

Los motivos

Pero, ¿cómo es posible que ambas formaciones hayan perdido su base electoral? Hay varios factores. Uno de los principales es la inmigración de cerca de un millón de judíos procedentes de la Unión Soviética en los años 90 que tenían un gran sesgo anticomunista y escoraron a la sociedad a la derecha. 

Conviene recordar que actualmente la población israelí se sitúa en los 9,1 millones, por lo que movimientos migratorios de esta índole tienen una gran influencia.

Pero además, el estallido de enfrentamientos como la Segunda Intifada (2000-2005), la ola de atentados palestinos contra los civiles israelíes, o el fin de las conversaciones de paz también han hecho que la sociedad deje de creer en una salida pactada y el diálogo. Así, el triunfo del grupo terrorista Hamás en Gaza en 2006 también hizo casi imposible la posibilidad del acuerdo y alejó a estas dos formaciones de su electorado. 

Como consecuencia de estos factores, ni los laboristas ni Meretz parecen tener fácil volver a tener opciones de Gobierno. Está por ver cómo evolucionan ambas formaciones y si en el futuro pueden convertirse en una alternativa apreciada por la sociedad israelí. 

EN VÍDEO I 30 segundos de terror en Gaza al amanecer

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