La izquierda acuerda silenciar sus disputas para no dar más alas a la derecha

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PSOE y Unidas Podemos han aceptado silenciar sus desavenencias en el Consejo de Ministros. (Photo By Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
PSOE y Unidas Podemos han aceptado silenciar sus desavenencias en el Consejo de Ministros. (Photo By Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Justo una semana después de que PP y Vox crecieran por separado en las elecciones andaluzas reduciendo su presencia parlamentaria en la Junta a algo testimonial, las izquierdas han decidido, cada una por su lado, dejar de airear sus trapos sucios para evitar proyectar una mala imagen que, como vaso comunicante, engorde la capacidad de las derechas que pronostican los sondeos para el conjunto del país.

Fíjense qué curioso. El lunes fueron PSOE y Unidas Podemos quienes evitaron discutir en público por el lamentable episodio del asalto a la valla de Melilla. La paz resultó forzada y la ministra de Igualdad, Irene Montero, prefirió no abrir la boca por si no era capaz de cumplir con lo pactado en caso de responder a la prensa sobre la actuación de Marruecos en la frontera con España.

Tras su ejercicio de continencia, centenares de simpatizantes morados renegaron de ella al tratarse de un asunto humanitario que debería estar marcado a fuego en sus líneas rojas. Pero el plan se ejecutó sin fisuras.

Y ayer fue ERC quien pactó con JxCat "consensuar" las decisiones que atañen al conjunto del Govern de Cataluña. Un movimiento muy similar al arriba citado y que, además, incluyó un compromiso para "tratar de manera discreta y privada las posibles diferencias y discrepancias sobre la cuestión que pueda haber". Es harto complicado que PP y Vox puedan entrar en un futuro Govern, pero también es evidente que uno de los reclamos de ERC hoy por hoy para el votante catalán es su capacidad de entendimiento, y negociación, con el Gobierno.

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La politología recoge como norma general la gran ventaja que supone la acción de gobierno a la hora de afrontar unas elecciones. En otras palabras, la exposición de un partido que ostenta el poder es mucho mayor que la de la formación situada en la oposición. Y si ésta se usa de una forma inteligente mediante anuncios públicos, inauguraciones o rebajas de impuestos, ayuda a solapar al máximo las voces de quienes, desde fuera, ansían asaltar el núcleo.

Podría entenderse que dos partidos de una coalición rivalizaran en la recta final de su legislatura para arrogarse la mayor cantidad de medallas. De hecho, una de los lamentos más repetidos por Ciudadanos en Andalucía y Castilla y León ha sido el de "no haber sabido rentabilizar la gestión" conjunta realizada con el PP.

El asunto es que tanto PSOE y Unidas Podemos, en el Gobierno central, como ERC, en el Govern catalán, han detectado que el viento de cola que debería propulsarles ahora les azota desde un costado. Y si, como proyectan las encuestas, las corrientes rolan y acaban golpeándoles de frente, tendrán muy difícil revertir la situación.

Así pues, a partir de ahora la orden en los pactos en los que participen formaciones de izquierdas es la de ofrecer serenidad y demostrar sentido de Estado en lugar de improvisación. España vive en una precampaña constante y los electores no pierden ni un solo detalle.

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