Italia pone cerco a los vehículos contaminantes

Gtresonline

La contaminación es un problema global que afecta no solo a la salud de las personas, también a la del propio planeta. Los gobiernos de los distintos países llevan tiempo tratando de encontrar medidas que reduzcan los niveles de polución de las grandes ciudades y mejoren la calidad del aire, y por consiguiente de vida, de las millones de personas que a día de hoy viven en una nube de partículas contaminantes.

Madrid Central, los distintivos de colores para los coches 0 emisiones, eco, poco y muy contaminantes… Estas son solo algunas de las acciones que más controversia han creado en la capital de nuestro país. Políticas que también se aplican a otras grandes ciudades españolas, como Barcelona, en las que también existen protocolos restrictivos.

Italia contra el diésel

Fuera de nuestras fronteras también existen políticas ambientalistas que restringen el tráfico de coches. Londres, París… y algunas ciudades de menores dimensiones, como Amsterdam o Copenhague, en las que la bici es el principal medio de transporte de los ciudadanos, estas leyes y normativas están a la orden del día. Italia también está aplicando cercos a los vehículos más contaminantes.

Aunque desde hace años han aplicado diferentes políticas, destaca la que el país lanzó hace tan solo unos días, cuando decidió cerrar totalmente el acceso a los vehículos diésel en Roma, aunque solo durante cuatro días. "La decisión se ha retrasado de forma increíble. El ayuntamiento solo ha prohibido la circulación a los diésel después de 10 días de aire envenenado", apuntaba el principal grupo ambientalista del país. En el lado opuesto de la moneda, la medida no ha sentado nada bien a las petroleras que no encuentran "ninguna ventaja ambiental" en la prohibición.

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Aunque haya sido solo de forma temporal, este es un gran avance en la lucha contra la contaminación, ya que abre la puerta a medidas más restrictivas en un futuro. Milán, Turín o Nápoles son otras de las grandes ciudades italianas que ya han empezado también a aplicar medidas contra la contaminación de los vehículos en las ciudades.

El país de la bota tiene un límite permitido para la contaminación por partículas finas (PM10) de 50 microgramos por metro cúbico. Algunas áreas de Roma —más de la mitad de las estaciones de medición— han excedido, durante 10 días consecutivos, ese nivel por encima del cual la calidad del aire se considera un peligro potencial para la salud, lo que ha motivado las restricciones en la circulación. Con 1,6 millones de coches, la capital italiana es la población con más vehículos y que más contaminación genera del país. El 57% de su contaminación procede precisamente de este problema, de ahí que se haya ganado el apodo de 'la ciudad de la contaminación y la polución'. Un título nada positivo del que pretenden deshacerse de aquí a un futuro no muy lejano.

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